
Ejemplos de interjecciones
Qué son las interjecciones, sus tipos y más de ochenta ejemplos con ejercicios resueltos.
Las interjecciones son palabras o expresiones breves que sirven para manifestar de forma espontánea sentimientos, sensaciones o reacciones, o para llamar la atención de alguien: ¡ay!, ¡bravo!, ¡cuidado!. Aquí tienes más de ochenta ejemplos clasificados, con su significado, las reglas de puntuación y ejercicios resueltos.
¿Qué es una interjección?
La interjección es una clase de palabras invariables, con cierta independencia sintáctica, que se usan para expresar emociones, reacciones o actos de habla (saludar, llamar, animar…). El término procede del latín interiectio («acción de interponer»), porque se «intercalan» en el discurso sin depender gramaticalmente de otras palabras. Constituyen enunciados exclamativos por sí mismas y se escriben entre signos de exclamación: «¡Ay!».
Características
- Son invariables: no tienen género, número ni tiempo.
- Forman enunciados autónomos: pueden aparecer solas, sin verbo ni sujeto.
- Expresan sentimientos, sensaciones o intenciones más que significados conceptuales.
- Se pronuncian con una entonación exclamativa marcada y se escriben entre signos de exclamación.
- Algunas son onomatopeyas (¡pum!, ¡zas!) y otras proceden de sustantivos, adjetivos, verbos o frases (¡cielos!, ¡vaya!, ¡madre mía!).
Tipos de interjecciones
| Tipo | Definición | Ejemplos |
|---|---|---|
| Propias | Palabras que solo funcionan como interjección | ah, oh, eh, uf, bah, ay, uy, hurra, puaj |
| Impropias | Palabras de otras clases usadas como interjección | cielos, vaya, bravo, socorro, cuidado, ánimo |
| Locuciones interjectivas | Grupos de palabras con valor de interjección | madre mía, santo cielo, ni hablar, por Dios |
Ejemplos de interjecciones
Interjecciones propias
- ¡Ah!, ya lo entiendo.
- ¡Oh, qué sorpresa!
- ¡Eh, tú, ven aquí!
- ¡Uf, qué calor hace!
- ¡Bah, no me importa!
- ¡Ay, me he hecho daño!
- ¡Uy, qué susto!
- ¡Hurra, hemos ganado!
- ¡Puaj, qué asco!
- ¡Guau, qué casa tan grande!
- ¡Olé, qué bien lo has hecho!
- ¡Ojalá apruebe!
- ¡Ea, ya está todo listo!
- ¡Hala, qué grande es!
- ¡Chitón, que nos oyen!
- ¡Hum, no me convence!
Interjecciones impropias
- ¡Cielos, qué tarde es!
- ¡Vaya, otra vez lo mismo!
- ¡Bravo, has ganado!
- ¡Socorro, que me ahogo!
- ¡Cuidado, que quema!
- ¡Ánimo, que ya queda poco!
- ¡Fuego, hay un incendio!
- ¡Silencio, por favor!
- ¡Atención, va a empezar!
- ¡Claro, por supuesto!
- ¡Genial, lo conseguimos!
- ¡Rayos, se me ha olvidado!
- ¡Demonios, qué mala suerte!
- ¡Caramba, qué sorpresa!
- ¡Anda, no me lo puedo creer!
- ¡Alto, no sigas!
Locuciones interjectivas
- ¡Madre mía, qué barbaridad!
- ¡Santo cielo, qué desastre!
- ¡Por Dios, no digas eso!
- ¡Dios mío, qué susto!
- ¡Qué horror, qué miedo!
- ¡Ni hablar, de ninguna manera!
- ¡Vaya por Dios, se acabó!
- ¡Qué lástima, no pude ir!
- ¡Qué va, no es verdad!
- ¡Hasta luego, nos vemos mañana!
- ¡Buenos días, qué tal!
- ¡Ay de mí, qué desgracia!
Interjecciones onomatopéyicas
- ¡Zas! Se cayó el jarrón.
- ¡Pum! Explotó el globo.
- ¡Cataplum! Se cayó al suelo.
- ¡Paf! Chocó contra la puerta.
- ¡Crac! Se rompió la rama.
- ¡Plaf! Cayó al agua.
Interjecciones según el sentimiento que expresan
| Función o sentimiento | Interjecciones |
|---|---|
| Sorpresa | ¡oh!, ¡ah!, ¡caramba!, ¡vaya!, ¡anda!, ¡guau! |
| Alegría y aprobación | ¡hurra!, ¡bravo!, ¡olé!, ¡genial!, ¡estupendo! |
| Dolor o pena | ¡ay!, ¡ay de mí!, ¡qué lástima! |
| Asco | ¡puaj!, ¡aj!, ¡qué asco! |
| Desprecio o incredulidad | ¡bah!, ¡qué va!, ¡ni hablar! |
| Cansancio o alivio | ¡uf!, ¡puf!, ¡ufa! |
| Llamada de atención | ¡eh!, ¡oye!, ¡chis!, ¡ojo!, ¡cuidado! |
| Ánimo | ¡ánimo!, ¡arriba!, ¡vamos!, ¡adelante! |
| Silencio | ¡chitón!, ¡silencio!, ¡chsss! |
| Saludo y despedida | ¡hola!, ¡adiós!, ¡hasta luego!, ¡buenos días! |
| Deseo | ¡ojalá!, ¡así sea! |
Funciones del lenguaje
Según el esquema de Roman Jakobson, la interjección cumple sobre todo dos funciones: la función emotiva o expresiva, que manifiesta el estado del hablante («¡Ay!», «¡Qué alegría!»), y la función conativa o apelativa, que busca influir en el oyente («¡Eh, tú!», «¡Cuidado!», «¡Silencio!»). Los saludos como «¡Hola!» tienen también valor fático (abren o cierran el contacto).
Ortografía y puntuación de las interjecciones
- Se escriben entre signos de exclamación de apertura (¡) y cierre (!): «¡Ay!».
- Cuando la interjección va seguida de más texto en la misma frase, se separa con coma: «¡Ay, qué dolor!».
- Después del signo de cierre se escribe mayúscula si empieza otra oración: «¡Hola! ¿Qué tal?». Si no, sigue en minúscula: «¡Oh, qué bonito!».
- No confundir: ay (interjección), hay (verbo haber) y ahí (adverbio); ah (interjección) y ha (verbo); eh (interjección) y he (verbo); oh (interjección) y o (conjunción).
Ejercicios resueltos
1. Identifica la interjección y la emoción: «¡Uf, qué calor!», «¡Puaj, qué asco!», «¡Hurra, hemos ganado!».
Uf: cansancio o agobio. Puaj: asco. Hurra: alegría.
2. Clasifica como propia, impropia o locución: ay, cuidado, madre mía.
Ay: propia (solo es interjección). Cuidado: impropia (procede de un sustantivo). Madre mía: locución interjectiva (grupo de palabras).
3. Puntúa correctamente: «ay que susto» y «hola como estas».
«¡Ay, qué susto!» y «¡Hola! ¿Cómo estás?». Se usan signos de apertura y cierre, coma tras la interjección y tilde en qué y cómo.
4. Elige: «¡___, me he pinchado!», «___ tres libros» y «Ponlo ___».
«¡Ay, me he pinchado!» (interjección), «Hay tres libros» (verbo haber) y «Ponlo ahí» (adverbio).
5. Escribe una interjección para llamar la atención, animar y expresar dolor.
Llamar la atención: ¡eh! / ¡oye!. Animar: ¡ánimo! / ¡vamos!. Dolor: ¡ay!.
6. Indica la función de Jakobson en «¡Eh, tú!» y «¡Qué alegría!».
«¡Eh, tú!» tiene función conativa (llama al oyente). «¡Qué alegría!» tiene función emotiva (expresa un sentimiento del hablante).
Importancia de las interjecciones
Las interjecciones dan viveza y naturalidad a la lengua oral y a los diálogos escritos, y permiten transmitir emociones en pocas sílabas. Su estudio ayuda a puntuar correctamente, a distinguir homófonos como ay y hay y a comprender la función emotiva del lenguaje. En los cómics y los textos narrativos aparecen constantemente junto a las onomatopeyas.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre interjección y onomatopeya?
La interjección expresa emociones o reacciones (¡ay!); la onomatopeya imita sonidos (guau, pum). Algunas palabras, como ¡zas!, pueden ser ambas cosas.
¿Se pone coma después de una interjección?
Sí, cuando va seguida de más texto en la misma oración: «¡Oh, qué sorpresa!». Si está sola, solo lleva los signos de exclamación.
¿Cuántas interjecciones hay en español?
No existe una cifra cerrada: hay interjecciones propias, impropias y locuciones, y la lengua crea otras nuevas continuamente.
¿«Hola» es una interjección?
Sí. El diccionario de la RAE la registra como interjección que se usa como salutación familiar.
¿Las interjecciones llevan tilde?
Solo si la palabra la lleva por las reglas generales de acentuación, como ¡olé!, ¡ojalá! (sin tilde) o ¡ánimo! (esdrújula, con tilde).
Referencias
- Real Academia Española y ASALE: Nueva gramática de la lengua española: Morfología y sintaxis (2009), capítulo dedicado a la interjección.
- Real Academia Española: Diccionario de la lengua española, entrada «interjección».
- Jakobson, R.: «Lingüística y poética», en Ensayos de lingüística general.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Ejemplos de interjecciones». Conceptualia. https://conceptualia.es/ejemplos/ejemplos-de-interjecciones/

















