
Ambición
La ambición es el deseo intenso de alcanzar una meta valiosa, que puede impulsar la superación o degenerar en afán desmedido de poder.
La ambición es el deseo intenso y sostenido de alcanzar algo que se considera valioso: un logro, una posición, un reconocimiento, un bien material o una meta personal. Es una fuerza ambivalente: puede impulsar el esfuerzo, la creatividad y la superación, pero también puede degenerar en una búsqueda desmedida de poder o riqueza que pasa por encima de los demás. Por eso la filosofía, la psicología y la literatura llevan siglos preguntándose dónde está la frontera entre la ambición sana y la desmedida.
¿Qué es la ambición?
En sentido general, la ambición es una aspiración fuerte y duradera hacia un objetivo que todavía no se posee y que exige esfuerzo para conseguirse. El diccionario académico la define como el deseo ardiente de obtener algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama. En el uso cotidiano, sin embargo, la palabra tiene dos caras: «es una persona con ambición» suele ser un elogio, mientras que «lo perdió la ambición» es claramente un reproche.
La palabra procede del latín ambitio, derivado del verbo ambire, «andar alrededor». En la antigua Roma designaba la costumbre de los candidatos a una magistratura de recorrer el foro saludando y solicitando votos. De la misma raíz salió ambitus, que llegó a nombrar el delito de soborno electoral. Así, desde su origen la palabra aúna el afán legítimo de prosperar y la tentación de lograrlo por medios ilícitos.
Características de la ambición
- Orientación al futuro: se dirige siempre a algo que aún no se tiene y que se proyecta como meta.
- Intensidad y persistencia: no es un capricho pasajero, sino un deseo que se mantiene en el tiempo y organiza decisiones.
- Exigencia de esfuerzo: implica planificar, renunciar a otras cosas y asumir riesgos.
- Componente comparativo: con frecuencia se mide frente a los demás (ascender, destacar, ganar), lo que puede alimentar la rivalidad o la envidia.
- Carga moral variable: su valor depende del objeto que se persigue, de los medios empleados y del efecto sobre otras personas.
Tipos de ambición
Ambición sana y ambición desmedida
La distinción más útil es la que separa la ambición que hace crecer a la persona de la que la deforma:
| Rasgo | Ambición sana | Ambición desmedida |
|---|---|---|
| Objetivo | Metas valiosas en sí mismas: aprender, crear, mejorar | Poder, fama o dinero como fines absolutos |
| Medios | Trabajo, constancia, cooperación, juego limpio | Engaño, manipulación, atajos ilícitos |
| Relación con los demás | Compatible con el respeto y la ayuda mutua | Los demás se ven como obstáculos o instrumentos |
| Límite | Sabe detenerse y disfrutar lo logrado | Insaciable: cada logro exige otro mayor |
| Efecto personal | Motivación, sentido, autoestima | Ansiedad, aislamiento, frustración crónica |
Cuando la ambición se fija casi exclusivamente en acumular bienes se acerca a la codicia y a la avaricia; cuando se centra en dominar a otros, se convierte en afán de poder.
Según el ámbito
- Intelectual o creativa: el deseo de descubrir, investigar o crear una obra.
- Profesional: ascender, emprender, alcanzar la excelencia en un oficio.
- Deportiva: batir marcas, ganar competiciones, superar los propios límites.
- Económica: mejorar la situación material o acumular riqueza.
- Política o social: obtener influencia, cargos o capacidad de transformar la sociedad.
- Personal o moral: llegar a ser mejor persona, cultivar una virtud o superar un defecto.
La ambición en la filosofía
Aristóteles, en la Ética a Nicómaco, analiza el deseo de honores y observa que se puede pecar por exceso y por defecto: hay quien ambiciona la honra más de lo debido y quien la desprecia incluso cuando conviene buscarla. El término medio, que según él carece de nombre propio, sería una forma equilibrada de aspirar al reconocimiento, emparentada con la magnanimidad. La ambición, por tanto, no es mala en sí: lo es su desmesura, en línea con su idea de la virtud como justo medio.
La tradición cristiana medieval, con Tomás de Aquino, consideró la ambición un vicio cuando consiste en un apetito desordenado de honor, es decir, cuando se busca la gloria sin merecerla o sin orientarla al bien común. En la Edad Moderna, Thomas Hobbes describió en el Leviatán una inclinación general de la humanidad hacia un deseo de poder tras poder que solo cesa con la muerte, y vio en ella una causa de conflicto que el Estado debía contener. Maquiavelo, por su parte, dedicó un poema en tercetos a la ambición, a la que presenta como motor incesante de las disputas humanas.
Ya en el siglo XIX, Friedrich Nietzsche reinterpretó el afán de superación como expresión de la «voluntad de poder», entendida más como impulso de crecimiento y autoafirmación que como simple dominio sobre otros. Estas posturas muestran que el debate filosófico no gira en torno a si la ambición debe existir, sino a cómo orientarla.
La ambición en la psicología
La psicología estudia la ambición como un rasgo relativamente estable vinculado a la motivación de logro. David McClelland describió la necesidad de logro como el impulso de hacer las cosas cada vez mejor y de afrontar retos de dificultad moderada. La teoría del establecimiento de metas de Edwin Locke y Gary Latham mostró que los objetivos específicos y exigentes suelen mejorar el rendimiento más que las metas vagas del tipo «hazlo lo mejor que puedas».
Las investigaciones de Timothy Judge y John Kammeyer-Mueller asociaron la ambición con un mayor nivel educativo, ingresos más altos y empleos de más prestigio, aunque su relación con la satisfacción vital resultó mucho más débil. En una línea complementaria, Tim Kasser y Richard Ryan observaron que las personas que dan prioridad a aspiraciones extrínsecas (riqueza, fama, imagen) tienden a mostrar menos bienestar que quienes priorizan aspiraciones intrínsecas, como el crecimiento personal, las relaciones o la contribución a la comunidad. Es decir: no solo importa cuánto se ambiciona, sino qué se ambiciona.
Una ambición equilibrada se relaciona con una autoestima sólida, capaz de tolerar el fracaso. Cuando el valor personal depende por completo de triunfar, la ambición se vuelve frágil y angustiosa.
Ejemplos de ambición
En la vida cotidiana
- Una estudiante que se prepara durante años para entrar en una carrera muy exigente.
- Un cocinero que aspira a abrir su propio restaurante y ahorra para conseguirlo.
- Una atleta que entrena para mejorar su marca personal en maratón.
- Un equipo de investigación que persigue una vacuna o un nuevo material.
- Un caso de ambición desmedida: alguien que falsea datos o desacredita a sus compañeros para ascender.
En la literatura y el mito
- Macbeth, de William Shakespeare: tras escuchar la profecía de las brujas, Macbeth, empujado también por Lady Macbeth, asesina al rey Duncan. El propio protagonista reconoce que solo lo mueve una ambición que «salta» más allá de sí misma, y la tragedia muestra cómo esa ambición desemboca en culpa, paranoia y ruina.
- Julio César, también de Shakespeare: los conjurados justifican el asesinato de César acusándolo de ser ambicioso, y el discurso fúnebre de Marco Antonio pone en duda esa acusación.
- Fausto, de Goethe: la ambición de conocimiento y experiencia lleva al protagonista a pactar con Mefistófeles.
- Papá Goriot, de Balzac: el joven Rastignac contempla París desde lo alto y lanza un desafío a la ciudad que quiere conquistar.
- Rojo y negro, de Stendhal: Julien Sorel trata de ascender socialmente en la Francia de la Restauración.
- El mito de Ícaro: vuela demasiado cerca del sol y la cera de sus alas se derrite, imagen clásica del exceso.
Importancia de la ambición
Sin cierta dosis de ambición no habría descubrimientos científicos, obras de arte ambiciosas ni proyectos colectivos de largo alcance. Es un motor del éxito personal y del progreso social, porque empuja a no conformarse. A la vez, la historia y la literatura muestran que la ambición sin límites éticos produce abusos, corrupción y sufrimiento. La clave está en educarla: elegir metas valiosas, emplear medios legítimos, respetar a los demás y saber valorar lo conseguido.
Ejercicios resueltos
1. Clasifica como ambición sana o desmedida: a) una opositora que estudia ocho horas diarias; b) un empresario que oculta defectos de un producto para vender más; c) un científico que comparte sus datos para avanzar más rápido.
Se analizan los medios y el efecto sobre los demás. a) sana: esfuerzo legítimo; b) desmedida: engaña y perjudica a terceros; c) sana: persigue una meta valiosa cooperando.
2. Según Aristóteles, ¿dónde se sitúa la actitud correcta respecto al deseo de honores?
En el término medio entre el exceso (ambicionar honores más de lo debido) y el defecto (despreciarlos aun cuando conviene buscarlos).
3. Explica el origen de la palabra «ambición» y su relación con la política romana.
Viene del latín ambitio, de ambire, «andar alrededor»: los candidatos recorrían el foro pidiendo votos. De la misma raíz surgió ambitus, el delito de soborno electoral.
4. Identifica el tipo de aspiración (intrínseca o extrínseca) según Kasser y Ryan: a) hacerse famoso en redes; b) aprender a tocar el piano por placer; c) ganar mucho dinero para aparentar.
a) extrínseca; b) intrínseca; c) extrínseca. Las extrínsecas se asocian con menor bienestar.
5. ¿Qué enseña la tragedia de Macbeth sobre la ambición?
Que una ambición sin límites morales lleva a cometer crímenes para alcanzar el poder y acaba produciendo culpa, desconfianza y la destrucción del propio ambicioso.
Preguntas frecuentes
¿La ambición es buena o mala?
¿Qué diferencia hay entre ambición y codicia?
¿De dónde viene la palabra ambición?
¿Qué dice la psicología sobre las personas ambiciosas?
¿Por qué Macbeth es el gran ejemplo literario de ambición?
Referencias
- Aristóteles. Ética a Nicómaco. Gredos.
- Hobbes, T. Leviatán. Fondo de Cultura Económica.
- Judge, T. A. y Kammeyer-Mueller, J. D. (2012). «On the value of aiming high: The causes and consequences of ambition». Journal of Applied Psychology.
- Real Academia Española. Diccionario de la lengua española.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Ambición». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/valores/ambicion/

















