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Pensamiento divergente
Filosofía 5 min de lectura

Pensamiento divergente

El pensamiento divergente genera muchas ideas y soluciones distintas ante un mismo problema.

Última revisión: octubre de 2026 Por Conceptualia Categoría: Filosofía

El pensamiento divergente es la forma de pensar que, ante un problema, genera muchas ideas o soluciones posibles en lugar de buscar una única respuesta correcta. Se asocia a la creatividad y se contrapone al pensamiento convergente, que selecciona y refina hasta llegar a la mejor opción. El concepto procede de la psicología del siglo XX, aunque conecta con viejas cuestiones filosóficas sobre la imaginación y el conocimiento.

¿Qué es el pensamiento divergente?

El nombre alude a un pensamiento que «diverge», es decir, se abre en varias direcciones desde un mismo punto de partida (del latín divergere, «separarse»). Fue formulado por el psicólogo estadounidense J. P. Guilford. En su discurso a la Asociación Americana de Psicología de 1950, titulado «Creatividad», llamó la atención sobre la escasa investigación de este campo, y en La naturaleza de la inteligencia humana (1967) incluyó la producción divergente dentro de su modelo de la estructura del intelecto.

Frente a él, el pensamiento convergente parte de datos para llegar a una solución definida, como en un problema matemático o un test de elección múltiple. Ambos son complementarios: primero se amplían las opciones y después se evalúan y se escoge.

Características

Guilford y, después, Paul Torrance (Torrance Tests of Creative Thinking, 1966) identificaron cuatro rasgos medibles:

  • Fluidez: número de ideas o respuestas producidas.
  • Flexibilidad: variedad de categorías o enfoques distintos.
  • Originalidad: grado de novedad o rareza estadística de las ideas.
  • Elaboración: nivel de detalle con que se desarrollan.

Una prueba típica es la de los usos alternativos: ¿cuántos usos distintos se pueden dar a un ladrillo? Quien propone usarlo como tope de puerta, pesa de gimnasia, soporte de estantería o pigmento molido muestra un pensamiento divergente alto.

Pensamiento divergente y procesos creativos

El modelo clásico de Graham Wallas (El arte del pensamiento, 1926) describe cuatro fases del proceso creativo: preparación, incubación, iluminación y verificación. El pensamiento divergente predomina en las primeras, y el convergente en la última. Hay también técnicas diseñadas para estimularlo:

  • La lluvia de ideas, popularizada por Alex Osborn en los años cincuenta. Estudios posteriores, como el de Diehl y Stroebe (1987), observaron que los individuos que trabajan por separado pueden producir más ideas que el mismo número de personas en grupo, por lo que se aconseja combinar ambos formatos.
  • El mapa mental y la asociación libre de ideas.
  • El pensamiento lateral de Edward de Bono (1967), parecido pero no idéntico: se centra en reestructurar la forma de plantear un problema.

Beneficios y límites

Se asocia con mayor capacidad de innovación, resolución de problemas poco definidos, adaptación a cambios y expresión artística. En educación se promueve con preguntas abiertas, proyectos y juego. Conviene, sin embargo, matizar:

  • Los tests de pensamiento divergente miden solo una parte de la creatividad, que también exige conocimiento del ámbito, motivación y criterio de evaluación.
  • Producir muchas ideas no equivale a producir buenas ideas. Sin la fase convergente, el resultado no se concreta.
  • Las puntuaciones dependen de la cultura y del contexto de la prueba.

Una mirada filosófica

La filosofía ha reflexionado sobre la imaginación y la invención desde Aristóteles y Kant, que en la Crítica del juicio (1790) vio en el genio la capacidad de producir lo ejemplar sin reglas dadas. Hoy se estudia también en relación con la epistemología de la creatividad científica: Karl Popper defendió que las hipótesis son conjeturas libres que luego se someten a crítica, es decir, un esquema de divergencia seguido de convergencia. El pensamiento crítico aporta justamente la segunda fase, y juntos forman un buen razonamiento creativo. En el plano filosófico más general, el pensamiento filosófico combina ambos movimientos al plantear preguntas nuevas y examinarlas con rigor.

Cómo cultivarlo

  1. Suspender temporalmente el juicio para no descartar ideas demasiado pronto.
  2. Fijarse cantidades de ideas y no conformarse con las primeras, que suelen ser las más obvias.
  3. Cambiar de punto de vista: pensar como otra persona, otra profesión u otra época.
  4. Combinar conceptos de campos distintos.
  5. Dejar reposar el problema (incubación) y volver a él.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el pensamiento divergente?

Es la capacidad de generar múltiples ideas o soluciones diferentes ante un mismo problema, explorando caminos no convencionales. Se asocia a la creatividad.

¿Qué diferencia hay entre pensamiento divergente y convergente?

El divergente amplía las opciones; el convergente las reduce hasta dar con una respuesta concreta o la mejor. Ambos se necesitan en un proceso de resolución de problemas.

¿Quién propuso el término?

El psicólogo J. P. Guilford, que lo desarrolló desde 1950 en sus trabajos sobre la creatividad y la estructura del intelecto.

¿Es lo mismo pensamiento divergente que lateral?

No exactamente. El lateral, de Edward de Bono, se centra en replantear la forma de abordar un problema; el divergente se mide por la cantidad y variedad de ideas generadas.

¿Se puede entrenar el pensamiento divergente?

Sí. Técnicas como la lluvia de ideas individual, los mapas mentales, la combinación de conceptos o los ejercicios de usos alternativos ayudan a ejercitarlo.

Referencias

  • J. P. Guilford, The Nature of Human Intelligence, 1967.
  • E. Paul Torrance, Torrance Tests of Creative Thinking, 1966.
  • Graham Wallas, The Art of Thought, 1926.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Pensamiento divergente». Conceptualia. https://conceptualia.es/ciencias-sociales/filosofia/pensamiento-divergente/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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