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Maldad
Valores 9 min de lectura

Maldad

La maldad es la cualidad de lo moralmente malo: el daño injusto que un agente libre causa a otros.

Última revisión: octubre de 2026 Por Conceptualia Categoría: Valores

La maldad es la cualidad de lo que es moralmente malo y, por extensión, la acción o la disposición de quien causa un daño injusto a otros. Es lo contrario de la bondad y una de las cuestiones más antiguas de la filosofía: ¿por qué hacemos el mal?, ¿existe el mal en sí mismo o es solo ausencia de bien?, ¿puede una persona corriente participar en crímenes terribles? Filósofos, teólogos, psicólogos y escritores han dado respuestas muy distintas.

¿Qué es la maldad?

El Diccionario de la lengua española la define como la «cualidad de malo» y también como la «acción mala e injusta». Procede de malo, del latín malus. Conviene distinguir dos términos cercanos:

  • El mal es un concepto amplio que abarca todo lo que causa sufrimiento o daño, incluidos los terremotos o las enfermedades.
  • La maldad se refiere al mal que puede atribuirse a un agente libre: una persona, un grupo o una institución que actúa, u omite actuar, de forma que daña injustamente a otros.

Por eso la maldad es un concepto propio de la ética y de la moral: solo tiene sentido hablar de ella donde hay responsabilidad.

Características

  • Daño a otros: implica un perjuicio real o pretendido a personas, animales o bienes ajenos.
  • Injusticia: el daño no está justificado; no es lo mismo herir en legítima defensa que hacerlo por interés o placer.
  • Voluntariedad: requiere cierto grado de conocimiento y libertad. Un accidente puede ser una desgracia, pero no una maldad.
  • Grados: va desde la pequeña mezquindad cotidiana hasta los crímenes contra la humanidad.
  • Puede ser activa u omisiva: también se habla de maldad cuando alguien deja que ocurra un daño que podía evitar fácilmente.

Tipos de mal

El filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz propuso en sus Ensayos de teodicea (1710) una clasificación que sigue siendo útil:

Tipo En qué consiste Ejemplo
Mal metafísico La imperfección propia de todo lo creado y limitado Que los seres humanos sean finitos y se equivoquen
Mal físico El sufrimiento y el dolor Una epidemia o un terremoto
Mal moral El pecado o la falta: el mal que se elige Un engaño deliberado para arruinar a alguien

La maldad corresponde al mal moral. Hoy también se distingue entre maldad individual y maldad colectiva o estructural, la que se produce cuando instituciones, leyes o sistemas enteros causan daño sin que ningún individuo parezca responsable del todo.

La maldad en la historia de la filosofía

Sócrates: nadie hace el mal a sabiendas

Según los diálogos de Platón, Sócrates sostenía que nadie obra mal voluntariamente: quien hace el mal lo hace porque se equivoca sobre lo que es bueno para él. Esta tesis, conocida como intelectualismo moral, convierte la maldad en una forma de ignorancia y hace de la educación su remedio. Aristóteles ya le objetó que existe la akrasía o debilidad de la voluntad: a veces sabemos qué es lo mejor y hacemos lo contrario.

Agustín de Hipona: el mal como privación

San Agustín (354-430), tras abandonar el maniqueísmo, que concebía el mal como una sustancia o principio opuesto al bien, adoptó una idea de raíz neoplatónica: el mal no es una cosa, sino la privación de un bien que debería estar presente, como la ceguera es falta de vista. Lo expone en las Confesiones (libro VII) y en otras obras. El mal moral nace del mal uso del libre albedrío, cuando la voluntad se aparta del bien superior para volverse hacia bienes inferiores. Esta concepción dominó la filosofía medieval.

Kant: el mal radical

Immanuel Kant, en La religión dentro de los límites de la mera razón (1793), habló de una propensión al mal en la naturaleza humana que llamó mal radical, porque afecta a la raíz de las máximas con que actuamos. No consiste en desear el mal por el mal, sino en invertir el orden de los motivos: anteponer el amor a uno mismo a la ley moral. Kant distingue tres grados: la fragilidad (querer el bien y no cumplirlo), la impureza (hacer lo correcto por motivos mezclados) y la malignidad o perversidad (subordinar por sistema el deber al interés propio). Aun así, sostiene que el ser humano siempre conserva la posibilidad de cambiar.

Hannah Arendt: la banalidad del mal

La filósofa Hannah Arendt asistió en 1961 al juicio celebrado en Jerusalén contra Adolf Eichmann, uno de los organizadores de la deportación de judíos durante el totalitarismo nazi. En Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal (1963) sostuvo que Eichmann no parecía un monstruo ni un fanático, sino un funcionario mediocre, obsesionado con su carrera y caracterizado por una incapacidad de pensar desde el punto de vista de los demás. La idea de que crímenes inmensos pueden ser cometidos por personas corrientes, que cumplen órdenes sin reflexionar, provocó una enorme polémica. Investigaciones históricas posteriores, como la de Bettina Stangneth (2011), han mostrado que Eichmann tenía un compromiso ideológico mayor del que Arendt percibió, aunque el concepto sigue siendo muy influyente.

La perspectiva de la psicología

La psicología científica suele evitar la palabra «maldad», que considera una categoría moral, y estudia en su lugar conductas observables como la agresión, la crueldad o la falta de empatía. Algunas líneas de investigación conocidas son:

  • La desconexión moral. Albert Bandura describió los mecanismos con los que las personas se permiten dañar a otros sin sentirse culpables: justificar el acto por un fin superior, usar eufemismos, diluir la responsabilidad en el grupo o deshumanizar a la víctima.
  • Las raíces del mal. Roy Baumeister, en Evil: Inside Human Violence and Cruelty (1997), señaló cuatro causas frecuentes: el interés instrumental, el orgullo herido, el idealismo (hacer daño convencido de servir a una causa buena) y, con mucha menor frecuencia, el placer de dañar.
  • El poder de la situación. Philip Zimbardo, en El efecto Lucifer (2007), defendió que ciertos contextos de poder, anonimato y presión de grupo favorecen comportamientos crueles en personas corrientes. Sus estudios han recibido críticas metodológicas importantes.
  • Rasgos de personalidad. En investigación se estudian rasgos como el maquiavelismo, el narcisismo o la psicopatía subclínica, agrupados en la llamada «tríada oscura». Son dimensiones medidas en grupos de estudio, no etiquetas para juzgar a personas concretas; cualquier valoración clínica corresponde a profesionales.

La conclusión que comparten muchos investigadores es que la maldad rara vez se explica por una sola causa: suelen combinarse factores personales, situacionales y culturales.

La maldad en la literatura

  • Yago, en Otelo de Shakespeare, destruye a su señor con engaños y da motivos tan cambiantes que el poeta Coleridge habló de una malignidad «sin motivo».
  • Satanás, en El paraíso perdido de John Milton (1667), encarna la rebeldía orgullosa y resulta tan atractivo que ha dividido a los lectores durante siglos.
  • Doctor Jekyll y míster Hyde (1886), de Robert Louis Stevenson, plantea la idea de que el bien y el mal conviven dentro de una misma persona.
  • Los hermanos Karamázov (1880), de Dostoievski, incluye el capítulo «Rebelión», en el que Iván se pregunta cómo justificar el sufrimiento de niños inocentes.
  • El corazón de las tinieblas (1899), de Joseph Conrad, muestra cómo Kurtz se degrada en el contexto de la explotación colonial del Congo.
  • El señor de las moscas (1954), de William Golding, imagina a unos niños aislados en una isla que pasan de la cooperación a la violencia.

Estas obras no ofrecen una definición de maldad, pero exploran sus formas mejor que muchos tratados: la envidia, la ambición, el resentimiento o la obediencia ciega.

Importancia de reflexionar sobre la maldad

Pensar sobre la maldad no es un ejercicio morboso. Ayuda a reconocer los mecanismos que facilitan el daño —la deshumanización, la obediencia sin juicio, la indiferencia— y a construir instituciones y hábitos que los frenen. También obliga a distinguir entre la persona y sus actos, una diferencia esencial para el derecho, la educación y la convivencia. Frente a la crueldad, que es una de sus manifestaciones concretas, la maldad es el concepto general que permite preguntarse por su origen y su responsabilidad.

Ejercicios resueltos

★ Practica paso a paso

1. Según la clasificación de Leibniz, ¿qué tipo de mal es una inundación y cuál un fraude deliberado?

La inundación causa sufrimiento sin que nadie lo elija: es un mal físico. El fraude es elegido por una persona: es un mal moral, es decir, una maldad.

2. ¿Qué filósofo defendería que quien obra mal lo hace por ignorancia?

Sócrates, con su intelectualismo moral: si alguien supiera de verdad qué es el bien, lo haría.

3. Una persona hace lo correcto, pero solo porque le conviene para su reputación. ¿En qué grado del mal radical de Kant encaja?

Actúa conforme al deber, pero con motivos mezclados: es la impureza.

4. Explica con un ejemplo la idea de San Agustín de que el mal es una privación.

Igual que la oscuridad es ausencia de luz y no una sustancia, la injusticia es falta de la justicia que debería haber en una acción, no una cosa con existencia propia.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre el mal y la maldad?
El mal incluye cualquier daño o sufrimiento, también los naturales, como un terremoto. La maldad es el mal que se puede atribuir a un agente libre que actúa de forma injusta.
¿Qué es la banalidad del mal?
Es la expresión con la que Hannah Arendt, en 1963, describió a Adolf Eichmann: un funcionario sin grandeza demoníaca que participó en crímenes enormes por obediencia, ambición y falta de reflexión.
¿Qué quiere decir «mal radical» en Kant?
Una propensión humana a anteponer el amor a uno mismo a la ley moral. Es «radical» porque afecta a la raíz de nuestras decisiones, no porque sea extremo.
¿La maldad es innata o aprendida?
No hay una respuesta única. La investigación apunta a una combinación de rasgos personales, experiencias, presión del entorno y normas culturales, y descarta que exista una sola causa.
¿Qué dijo San Agustín sobre el mal?
Que el mal no es una sustancia, sino la privación de un bien. El mal moral surge cuando la voluntad libre se aparta del bien.

Referencias

  • Arendt, H. (1963). Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona: Lumen.
  • Kant, I. (1793). La religión dentro de los límites de la mera razón. Madrid: Alianza Editorial.
  • Agustín de Hipona. Confesiones. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
  • Baumeister, R. F. (1997). Evil: Inside Human Violence and Cruelty. Nueva York: W. H. Freeman.
  • Neiman, S. (2002). El mal en el pensamiento moderno. Una historia no convencional de la filosofía. México: Fondo de Cultura Económica.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Maldad». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/valores/maldad/

Sobre el autor

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