
Verbos defectivos
Los verbos defectivos no se conjugan en todas sus formas: les faltan personas, tiempos o las formas con determinada terminación, como soler, atañer o balbucir.
Los verbos defectivos son los que no se conjugan en todas las formas de su paradigma: les faltan algunos tiempos, algunas personas o ambas cosas. Unos carecen de ellas por razones de forma (balbucir, garantir), otros por su significado (atañer, acaecer) y otros porque el uso los ha reducido a muy pocas formas (soler, aterido). En este artículo verás cómo los clasifica la gramática académica, qué ha cambiado en la norma reciente y cómo suplir las formas que no existen.
¿Qué es un verbo defectivo?
Un verbo defectivo es aquel cuya conjugación está incompleta. La palabra procede del latín defectivus, «incompleto, que tiene alguna falta», derivado de deficere, «faltar». La Nueva gramática de la lengua española (RAE y ASALE, 2009) los describe como verbos que no presentan todas las formas flexivas que les corresponderían según su modelo de conjugación.
Conviene no confundir la defectividad con la irregularidad. Un verbo irregular tiene todas sus formas, aunque algunas se aparten del modelo (quepo, anduve); un verbo defectivo, en cambio, simplemente no tiene algunas. Tampoco hay que confundirla con la falta de uso: que una forma sea rara (yo rebuzno) no basta para que el verbo sea defectivo.
Características
- Paradigma incompleto. Les faltan personas (por ejemplo, la primera y la segunda), tiempos (como el futuro) o formas con determinada desinencia.
- Causas distintas. La gramática distingue entre la defectividad de origen morfofonológico, la que se debe al significado del verbo y la que procede de la fijación de unas pocas formas por el uso.
- Se suplen con otras palabras. Las formas que faltan se sustituyen por un verbo emparentado (balbucear por balbucir) o por una construcción equivalente.
- La lista cambia con el tiempo. Verbos que la tradición consideraba defectivos, como agredir o transgredir, se usan hoy en todas sus formas, y la norma académica ya no las censura.
- No incluyen, en sentido estricto, a los impersonales. Los verbos meteorológicos (granizar, tronar) solo se usan en tercera persona porque no tienen sujeto, no porque su paradigma esté roto; en otros sentidos admiten todas las personas: «Amanecimos en Burgos». Puedes ver más casos en los verbos impersonales.
Tipos de verbos defectivos
| Tipo | Qué les falta | Verbos |
|---|---|---|
| Por la forma (morfofonológicos) | Tradicionalmente, las formas cuya desinencia no empieza por i | abolir, balbucir, garantir (en España), aterirse, despavorir, empedernir |
| Por el significado | Primera y segunda persona, porque su sujeto es una cosa o un suceso | atañer, concernir, acaecer, acontecer |
| Por limitación de tiempos | Futuro, condicional e imperativo | soler |
| Reducidos a formas no personales | Casi toda la conjugación; se usan en participio o en infinitivo | aterido, despavorido, empedernido; usucapir (término jurídico) |
Defectivos por la forma
Son verbos de la tercera conjugación que, según la tradición gramatical, solo se usaban en las formas cuya desinencia comienza por i: abolimos, abolía, abolirá, aboliendo, pero no *abolo ni *abola. La explicación es fonológica: las formas sin i resultaban extrañas al oído. Hoy la situación es variada:
- Agredir y transgredir se conjugan ya en todas sus formas (agrede, transgreden), y el Diccionario panhispánico de dudas no las considera incorrectas.
- Abolir sigue usándose sobre todo en las formas con i; las demás (abole, abolan) son muy poco frecuentes.
- Balbucir carece de algunas formas del presente, como la primera persona: en lugar de *balbuzco se emplea balbuceo, del verbo balbucear, que tiene la conjugación completa.
- Garantir se usa en España solo en las formas con i (garantimos) y es mucho menos frecuente que garantizar; en buena parte de América se conjuga entero.
Defectivos por el significado
Verbos como atañer o concernir significan «afectar, corresponder»; acaecer y acontecer, «suceder». Su sujeto es siempre un asunto, una norma o un hecho, nunca el hablante ni el oyente, por lo que solo se conjugan en tercera persona (singular y plural) y en las formas no personales. La persona afectada aparece como complemento: «Esto te concierne», no «*Tú concernes».
Defectivos por limitación de tiempos
Soler expresa costumbre o hábito, un significado poco compatible con la predicción o el mandato. Por eso carece de futuro, condicional e imperativo: no se dice *soleré, *solería ni *suele tú. Se usa sobre todo en presente (suelo), en pretérito imperfecto (solía) y en presente de subjuntivo (suela), siempre seguido de infinitivo, formando una de las perífrasis verbales de valor habitual.
Verbos reducidos a formas no personales
Algunos verbos se emplean casi exclusivamente en participio, que funciona como adjetivo: aterido («paralizado por el frío»), despavorido («lleno de pavor») o empedernido («obstinado en un hábito»). El Diccionario de la lengua española indica, por su parte, que usucapir («adquirir un bien por haberlo poseído durante el tiempo que fija la ley») se usa solo en infinitivo.
Ejemplos de verbos defectivos
Estas oraciones muestran cada tipo en un contexto real, con un comentario sobre la forma utilizada.
- La asamblea abolirá ese privilegio el año que viene. Forma con i en la desinencia (-irá), la más habitual de abolir.
- El recurso alega que la empresa agrede los derechos de los trabajadores. Agrede no tiene i en la desinencia; hoy es una forma admitida.
- Ese reparto de tareas no os atañe. El sujeto es «ese reparto de tareas»; las personas afectadas van como complemento (os).
- Las nuevas tarifas conciernen solo a los socios. Tercera persona del plural: el sujeto son las tarifas.
- Aquel invierno acaecieron varios naufragios frente a la costa. Acaecer se refiere a sucesos; no admite un sujeto de persona.
- Los sábados suelo comprar el pan en el mercado. Presente de soler + infinitivo: indica costumbre.
- De niños solíamos pasar el verano en Laredo. Pretérito imperfecto, la otra forma más frecuente de soler.
- Cuando me pongo nervioso, balbuceo. Se recurre a balbucear porque balbucir no tiene primera persona del presente.
- Garantizamos la devolución del dinero. En España se prefiere garantizar; garantimos sería posible, pero suena arcaico o jurídico.
- Los montañeros llegaron ateridos al refugio. Participio de aterirse usado como adjetivo.
- Los clientes salieron despavoridos al oír la alarma. Participio de despavorir, prácticamente la única forma viva del verbo.
- Mi abuelo fue un lector empedernido. Empedernido se usa como adjetivo; el resto de empedernir apenas aparece.
- Amanecimos en Burgos después de viajar toda la noche. Amanecer admite primera persona cuando significa «estar en un lugar al empezar el día»: por eso no se considera defectivo en sentido estricto.
Cómo suplir las formas que faltan
| Forma inexistente o desaconsejada | Alternativa |
|---|---|
| *Mañana soleré madrugar | Mañana tendré que madrugar / Normalmente madrugaré |
| *Yo balbuzco | Yo balbuceo |
| *Tú concernes a este asunto | Este asunto te concierne |
| Garanto (en España) | Garantizo |
| Abolo (forma rara) | Suprimo, derogo, o una forma con i: vamos a abolir |
Ejercicios resueltos
1. ¿Cuál de estas formas no existe? solía, suelen, soleremos, suela.
Soler carece de futuro, así que la forma inexistente es soleremos. Las otras tres (imperfecto, presente de indicativo y presente de subjuntivo) son correctas.
2. Corrige la oración: «Yo no concierno a esa decisión».
Concernir solo admite un sujeto de cosa. Se invierte la estructura: «Esa decisión no me concierne».
3. Clasifica estos verbos según el tipo de defectividad: acontecer, balbucir, soler, despavorir.
Acontecer: por el significado. Balbucir: por la forma. Soler: por limitación de tiempos. Despavorir: reducido casi al participio (despavorido).
4. Sustituye la forma que falta: «Cuando hablo en público, siempre (balbucir)».
La primera persona del presente de balbucir no se usa, así que se toma la de balbucear: balbuceo.
5. ¿Es defectivo granizar? Razona la respuesta.
Solo se usa en tercera persona del singular, pero porque es un verbo impersonal sin sujeto, no porque le falten formas por razones morfológicas. Por eso la gramática lo trata como impersonal y no como defectivo en sentido estricto.
Importancia
Conocer los verbos defectivos evita formas inexistentes como *soleré o construcciones mal orientadas como «*Yo atañía a ese grupo», y ayuda a elegir la alternativa adecuada en cada caso. También sirve para no corregir de más: formas como agrede o transgreden, que algunas listas antiguas daban por erróneas, son hoy perfectamente válidas. Para situar estos verbos dentro del sistema general, consulta el verbo y sus clases.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un verbo defectivo?
Es un verbo que no se conjuga en todas las formas de su paradigma: le faltan algunas personas, algunos tiempos o las formas con determinada terminación. Ejemplos: soler, atañer, concernir, acaecer o balbucir.
¿Es correcto decir «agrede» o «transgrede»?
Sí. Aunque la tradición consideraba defectivos a agredir y transgredir, hoy se usan en todas sus formas y la norma académica no censura agrede, agreden o transgrede.
¿Por qué no existe el futuro de «soler»?
Porque soler expresa costumbre, un significado que no encaja con la predicción ni con el mandato. Por eso carece de futuro, condicional e imperativo; se usa sobre todo en presente (suelo) e imperfecto (solía).
¿Los verbos meteorológicos son defectivos?
No en sentido estricto. Llover, granizar o tronar solo se usan en tercera persona porque son impersonales y no tienen sujeto. En sentidos figurados o distintos admiten otras personas, como en «Amanecimos en Burgos».
¿Cómo se dice «yo balbuzco»?
Esa forma no se usa. En su lugar se emplea la del verbo balbucear, que tiene la conjugación completa: «yo balbuceo».
Referencias
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2009). Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa.
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2005). Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana.
- Gómez Torrego, L. (1997). Gramática didáctica del español. Madrid: SM.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Verbos defectivos». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/verbos-defectivos/

















