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Los cinco sentidos
Anatomía 9 min de lectura

Los cinco sentidos

Los cinco sentidos —vista, oído, olfato, gusto y tacto— son los sistemas con los que el cuerpo humano capta información del exterior y la envía al encéfalo para que la interprete.

Última revisión: octubre de 2026 Por Conceptualia Categoría: Anatomía

Los cinco sentidos —vista, oído, olfato, gusto y tacto— son los sistemas con los que el cuerpo humano capta información del exterior y la envía al encéfalo para que la interprete. Cada uno depende de un órgano y de unos receptores especializados en un tipo de estímulo: la luz, el sonido, las sustancias químicas o el contacto. La lista clásica procede de la Antigüedad, pero hoy se sabe que el ser humano dispone de más sentidos, como el equilibrio o la propiocepción.

¿Qué son los sentidos?

Un sentido es la capacidad de detectar un tipo concreto de estímulo gracias a unas células llamadas receptores sensoriales. Estos receptores transforman la energía del estímulo (luminosa, mecánica, química o térmica) en impulsos nerviosos, que viajan por los nervios hasta el sistema nervioso central. Allí, el encéfalo los procesa y los convierte en una experiencia consciente: vemos un color, oímos una voz o notamos el frío.

La división en cinco sentidos se atribuye a Aristóteles, que la expuso en su tratado Acerca del alma (siglo IV a. C.). Se mantuvo durante siglos porque cada uno de ellos tiene un órgano visible y fácil de identificar: los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y la piel.

Conviene distinguir entre sensación, que es la detección del estímulo por los receptores, y percepción, que es la interpretación que hace el cerebro combinando esa información con la memoria, la atención y las expectativas.

Cómo funcionan los sentidos

Todos los sentidos siguen, a grandes rasgos, la misma secuencia:

  1. Estímulo: una forma de energía o una sustancia llega al órgano sensorial.
  2. Transducción: los receptores convierten ese estímulo en señales eléctricas.
  3. Transmisión: las señales recorren los nervios sensitivos hasta el encéfalo.
  4. Procesamiento: áreas específicas de la corteza cerebral interpretan la información y la integran con la de otros sentidos.

Dos propiedades son comunes a todos ellos. El umbral es la intensidad mínima que un estímulo necesita para ser detectado. La adaptación sensorial es la pérdida de sensibilidad ante un estímulo constante: por eso dejamos de notar la ropa sobre la piel o el olor de una habitación al poco de entrar.

Tipos de receptores sensoriales

Los receptores se clasifican según el estímulo al que responden:

Tipo de receptor Estímulo Sentidos en los que intervienen
Fotorreceptores Luz Vista
Mecanorreceptores Presión, vibración, ondas sonoras, movimiento Oído, tacto, equilibrio, propiocepción
Quimiorreceptores Sustancias químicas Olfato y gusto
Termorreceptores Cambios de temperatura Tacto (sensibilidad térmica)
Nociceptores Estímulos que dañan o pueden dañar los tejidos Dolor

Los cinco sentidos uno a uno

Sentido Órgano Receptores Nervio principal Zona cerebral
Vista Ojo (retina) Conos y bastones Óptico (II) Lóbulo occipital
Oído Oído interno (cóclea) Células ciliadas Vestibulococlear (VIII) Lóbulo temporal
Olfato Nariz (epitelio olfativo) Neuronas olfativas Olfatorio (I) Corteza olfativa, en la base del lóbulo temporal y frontal
Gusto Lengua (botones gustativos) Células gustativas Facial (VII), glosofaríngeo (IX) y vago (X) Ínsula
Tacto Piel Mecanorreceptores, termorreceptores y nociceptores Nervios espinales y trigémino (V) Lóbulo parietal

Vista

La luz entra por la córnea y la pupila, el cristalino la enfoca y forma una imagen invertida sobre la retina. Allí, los bastones funcionan con poca luz y los conos permiten distinguir colores y detalles. El ojo humano percibe la radiación electromagnética de longitudes de onda aproximadamente entre 380 y 750 nanómetros. Más detalles en el artículo sobre el sentido de la vista.

Oído

Las ondas sonoras hacen vibrar el tímpano; los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo) transmiten la vibración a la cóclea, donde las células ciliadas la convierten en impulsos nerviosos. Una persona joven oye, aproximadamente, sonidos de entre 20 y 20 000 hercios, y ese margen se estrecha con la edad. Se amplía en el artículo del sentido del oído.

Olfato

Las moléculas volátiles se disuelven en el moco del techo de las fosas nasales y se unen a receptores de las neuronas olfativas. La señal llega al bulbo olfatorio y de ahí a la corteza. Es el único de los cinco sentidos cuya información alcanza la corteza sin pasar antes por el tálamo, y está muy ligado a las emociones y los recuerdos. Ver el sentido del olfato.

Gusto

Los botones gustativos, situados en las papilas de la lengua y también en el paladar y la faringe, detectan sustancias disueltas en la saliva. Se reconocen cinco sabores básicos: dulce, salado, ácido, amargo y umami. El famoso «mapa de la lengua», que asignaba cada sabor a una zona, es un error: todas las regiones con botones gustativos detectan todos los sabores. Ver el sentido del gusto.

Tacto

A diferencia de los demás, el tacto no se concentra en un órgano pequeño, sino que se reparte por toda la piel y otros tejidos. Engloba varias sensaciones distintas —presión, vibración, temperatura y dolor— captadas por receptores diferentes. Su estructura y sus vías se explican en el artículo del sentido del tacto.

Los sentidos trabajan juntos

El cerebro no recibe los sentidos por separado, sino que los combina. Lo que llamamos «sabor» de un alimento es en gran parte olfato: los aromas suben desde la boca hasta la nariz por vía retronasal, y por eso la comida parece insípida cuando tenemos la nariz tapada. La vista también influye en lo que oímos: en el llamado efecto McGurk, descrito en 1976, ver unos labios que pronuncian una sílaba cambia la sílaba que se cree escuchar.

Más allá de los cinco sentidos

La fisiología actual reconoce otros sistemas sensoriales que no encajan en la lista clásica. No existe una cifra oficial de sentidos, porque el total depende del criterio que se use para contarlos.

  • Equilibrio (sentido vestibular): los canales semicirculares, el utrículo y el sáculo del oído interno detectan los giros y la posición de la cabeza respecto a la gravedad.
  • Propiocepción: receptores de músculos, tendones y articulaciones informan de la posición y el movimiento del cuerpo. Gracias a ella podemos tocarnos la nariz con los ojos cerrados.
  • Termocepción: la percepción del frío y del calor, que muchos autores separan del tacto.
  • Nocicepción: la detección de estímulos dañinos, base de la sensación de dolor.
  • Interocepción: la percepción del estado interno del cuerpo, como el hambre, la sed o los latidos del corazón.

Otros animales poseen sentidos que el ser humano no tiene: los murciélagos se orientan por ecolocalización, los tiburones detectan campos eléctricos con las ampollas de Lorenzini, muchas aves migratorias perciben el campo magnético terrestre y algunas serpientes captan la radiación infrarroja de sus presas.

Importancia de los sentidos

Los sentidos permiten orientarse, buscar alimento, evitar peligros y comunicarse. También son la puerta de entrada del aprendizaje, porque toda la información que llega al cerebro desde fuera pasa por ellos. Cuando uno falta o se debilita, el sistema nervioso puede reorganizarse en parte y apoyarse más en los otros; sistemas como el braille o la lengua de signos aprovechan precisamente el tacto y la vista para leer y comunicarse.

Ejercicios resueltos

★ Practica paso a paso

1. Indica qué tipo de receptor capta cada estímulo: a) el olor del café, b) el sonido de un timbre, c) un flash de cámara, d) agua muy caliente.

a) Moléculas volátiles: quimiorreceptores. b) Ondas sonoras que hacen vibrar estructuras del oído: mecanorreceptores. c) Luz: fotorreceptores. d) Temperatura: termorreceptores (y nociceptores si llega a dañar).

2. Ordena las fases del proceso sensorial: procesamiento, estímulo, transmisión, transducción.

Primero llega el estímulo, los receptores lo convierten en señal eléctrica, esta viaja por los nervios y el encéfalo la interpreta. Orden: estímulo → transducción → transmisión → procesamiento.

3. Con un resfriado fuerte, la comida «no sabe a nada», aunque la lengua funcione bien. ¿Qué sentido explica el problema?

La mucosidad impide que los aromas lleguen al epitelio olfativo por vía retronasal. Como el sabor depende mucho de los aromas, se pierde gran parte de él. Respuesta: el olfato.

4. ¿Qué sentido permite subir una escalera sin mirar los pies? ¿Y qué sistema nos avisa de que estamos girando en una atracción de feria?

Saber dónde están las piernas sin mirarlas depende de la propiocepción. Detectar los giros de la cabeza corresponde al sentido del equilibrio o vestibular, situado en el oído interno.

5. Relaciona cada sentido con su nervio craneal principal: vista, olfato, oído. Opciones: I, II, VIII.

El nervio olfatorio es el I, el óptico el II y el vestibulococlear el VIII. Respuesta: vista – II; olfato – I; oído – VIII.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los cinco sentidos y sus órganos?
La vista, cuyo órgano es el ojo; el oído, que reside en el oído interno; el olfato, en la nariz; el gusto, en la lengua, y el tacto, repartido por la piel.
¿Quién estableció que hay cinco sentidos?
La clasificación se atribuye a Aristóteles, que la recoge en su tratado Acerca del alma, en el siglo IV a. C. Se basa en los cinco órganos sensoriales visibles del cuerpo.
¿Tenemos más de cinco sentidos?
Sí. Además de los cinco clásicos, existen el equilibrio, la propiocepción, la percepción de la temperatura, la del dolor y la interocepción, entre otros. El número total varía según el criterio con el que se definan.
¿Qué diferencia hay entre sensación y percepción?
La sensación es la detección de un estímulo por los receptores; la percepción es la interpretación que hace el cerebro de esa información, influida por la memoria, la atención y la experiencia previa.
¿Por qué dejamos de notar un olor al cabo de un rato?
Por la adaptación sensorial: cuando un estímulo se mantiene constante, los receptores y el sistema nervioso reducen su respuesta, lo que permite prestar atención a los cambios del entorno.

Referencias

  • Aristóteles. Acerca del alma. Gredos.
  • Purves, D. et al. Neurociencia. Editorial Médica Panamericana.
  • Kandel, E. R., Schwartz, J. H. y Jessell, T. M. Principios de neurociencia. McGraw-Hill Interamericana.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Los cinco sentidos». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/anatomia/los-cinco-sentidos/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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