
Dilemas morales
Los dilemas morales son situaciones en las que cumplir un deber obliga a incumplir otro, y se usan para estudiar cómo razonamos sobre el bien y el mal.
Los dilemas morales son situaciones en las que una persona debe elegir entre dos o más acciones que entran en conflicto con sus principios, de modo que cumplir un deber obliga a incumplir otro. No tienen una respuesta evidente y por eso se usan en filosofía, psicología y educación para estudiar cómo razonamos sobre el bien y el mal. Algunos, como el dilema de Heinz o el problema del tranvía, se han convertido en herramientas clásicas para investigar el juicio moral.
¿Qué son los dilemas morales?
Un dilema moral es un caso concreto de dilema en el que lo que está en juego son valores, normas o deberes. Quien lo vive tiene razones morales para hacer A y también para hacer B, pero no puede hacer ambas cosas. Elija lo que elija, deja sin atender una exigencia que considera legítima.
La ética se ha ocupado de ellos desde la Antigüedad. En el libro I de la República, Platón plantea si es justo devolver un arma prestada a un amigo que la reclama después de haber perdido el juicio: la norma de devolver lo ajeno choca con el deber de no causar daño. Siglos después, Kant sostuvo que ni siquiera es lícito mentir a un asesino que pregunta dónde se esconde su víctima, una postura que aún genera debate.
Características de un dilema moral
- Conflicto entre valores o deberes: por ejemplo, la lealtad frente a la justicia, o la vida frente a la propiedad.
- Imposibilidad de satisfacer todas las exigencias: las opciones se excluyen entre sí.
- Ausencia de una solución obvia: personas razonables pueden llegar a respuestas distintas.
- Responsabilidad del agente: hay que decidir, y abstenerse también tiene consecuencias.
- Residuo moral: tras elegir suele quedar pesar o culpa, aunque la decisión haya sido razonable.
Kohlberg y el dilema de Heinz
El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberg (1927-1987) utilizó dilemas hipotéticos para estudiar el desarrollo del razonamiento moral, desde su tesis doctoral de 1958. El más famoso es el dilema de Heinz: la esposa de Heinz se está muriendo de un tipo de cáncer, y un farmacéutico de su ciudad ha descubierto un medicamento que podría salvarla, pero lo vende a un precio diez veces superior a lo que le cuesta producirlo. Heinz solo reúne la mitad, el farmacéutico no acepta rebajas ni pagos aplazados y Heinz acaba robándolo. ¿Debía hacerlo?
Lo que interesaba a Kohlberg no era la respuesta (sí o no), sino las razones que se daban. A partir de ellas propuso tres niveles con dos estadios cada uno:
| Nivel | Estadio | Razonamiento típico ante Heinz |
|---|---|---|
| Preconvencional | 1. Obediencia y castigo | «No debe robar porque lo meterán en la cárcel». |
| 2. Interés individual e intercambio | «Debe robarlo si le compensa más tener a su mujer que arriesgarse a la pena». | |
| Convencional | 3. Expectativas interpersonales | «Un buen marido haría cualquier cosa por su esposa». |
| 4. Ley y orden social | «Si todo el mundo robara cuando lo necesita, la sociedad no funcionaría». | |
| Posconvencional | 5. Contrato social y derechos | «El derecho a la vida está por encima de una ley que protege el beneficio». |
| 6. Principios éticos universales | «Cualquier persona, conocida o no, merece que se salve su vida». |
La teoría recibió críticas importantes. La más conocida es la de Carol Gilligan, en In a Different Voice (1982), que señaló que el modelo privilegiaba un razonamiento basado en la justicia y los derechos y relegaba una «ética del cuidado» centrada en las relaciones y la responsabilidad hacia los demás.
El problema del tranvía: Foot y Thomson
La filósofa británica Philippa Foot planteó en 1967, en un artículo sobre la doctrina del doble efecto, el caso de un conductor de tranvía sin frenos que puede desviar el vehículo hacia una vía donde morirá una persona en lugar de cinco. La estadounidense Judith Jarvis Thomson le dio el nombre de trolley problem en 1976 y lo amplió con variantes que se hicieron célebres:
- El observador junto a la palanca: no conduces el tranvía, pero puedes accionar el cambio de agujas. La mayoría de la gente responde que es admisible desviarlo.
- La pasarela: la única manera de detener el tranvía es empujar a una persona corpulenta desde un puente. El cálculo es el mismo (una vida por cinco), pero casi todo el mundo lo rechaza.
La pregunta de fondo es por qué juzgamos de forma tan distinta dos casos con el mismo resultado numérico. Aquí se enfrentan las éticas consecuencialistas, que valoran sobre todo los resultados, con las deontológicas, para las que hay cosas que no se pueden hacer a una persona, como usarla como simple medio. El experimento Moral Machine, del MIT, lo llevó a los coches autónomos: recogió decenas de millones de decisiones de personas de todo el mundo y publicó sus resultados en Nature en 2018.
Clasificación de los dilemas morales
Según su origen
- Hipotéticos: situaciones imaginadas para el análisis, como Heinz o el tranvía. Permiten aislar variables, aunque se les reprocha ser poco realistas.
- Reales: casos vividos o extraídos de la prensa, la historia o la experiencia del grupo. Implican más emocionalmente y obligan a manejar información incompleta.
Según su estructura
- Obligación frente a obligación: hay que cumplir dos deberes incompatibles. Jean-Paul Sartre cita el caso de un alumno suyo que, durante la ocupación alemana de Francia, dudaba entre unirse a la Francia Libre o quedarse a cuidar de su madre.
- Prohibición frente a prohibición: cualquier opción supone hacer algo que se considera vedado, como mentir o permitir un daño.
- Autoimpuestos: nacen de decisiones previas del propio sujeto, como haber hecho dos promesas que ahora no se pueden cumplir a la vez.
- Trágicos: todas las salidas implican una pérdida grave. La Antígona de Sófocles es el modelo literario: la protagonista debe elegir entre enterrar a su hermano, como manda la piedad familiar, u obedecer el edicto de Creonte.
Según su uso educativo
- Abiertos o de solución: se pide decidir qué debe hacer el protagonista y justificarlo.
- Cerrados o de análisis: la decisión ya está tomada y se pide valorarla.
Ejemplos de dilemas morales de la vida cotidiana
- Un cajero te devuelve veinte euros de más en un comercio pequeño y ya has salido a la calle: ¿vuelves, aunque llegues tarde a una cita importante?
- Ves que tu mejor amigo copia en un examen que da acceso a una beca que también solicita otra compañera.
- Encuentras una cartera con dinero y documentación, y tu familia atraviesa un mes muy difícil.
- Prometiste guardar un secreto, pero ese secreto puede perjudicar la salud de quien te lo contó.
- Como entrenador de un equipo juvenil, debes decidir si alineas al jugador más débil, que ha ido a todos los entrenamientos, en la final.
En todos ellos hay valores dignos de respeto en ambos lados, como la honradez, la lealtad o la equidad. Por eso no deben confundirse con simples tentaciones.
Importancia de los dilemas morales
Los dilemas hacen explícitos nuestros criterios, permiten contrastar teorías éticas y entrenan la argumentación. En la escuela, la discusión en grupo de dilemas es un recurso habitual de la educación en valores morales: desde los trabajos de Moshe Blatt y Kohlberg en los años setenta se observó que debatir con compañeros que razonan en un estadio algo superior favorece el progreso del propio razonamiento. En medicina, derecho o ingeniería, el análisis de casos prepara para decisiones difíciles y conecta con la bioética o la deontología.
Ejercicios resueltos
1. Ante el dilema de Heinz, una persona responde: «No debe robar, porque las leyes existen para que haya orden y nadie puede saltárselas por su cuenta». ¿En qué estadio de Kohlberg encaja?
La razón no es el castigo personal ni la aprobación de los demás, sino el mantenimiento del sistema social. Corresponde al estadio 4, de ley y orden (nivel convencional).
2. ¿Es un dilema moral la siguiente situación? «Sé que debo devolver el libro a la biblioteca, pero me da pereza ir».
No hay dos deberes en conflicto, sino un deber frente a una inclinación. Es una tentación o falta de voluntad, no un dilema moral.
3. En la variante de la palanca, un utilitarista y un deontólogo estricto razonan sobre si desviar el tranvía. ¿Qué diría cada uno?
El utilitarista compara resultados: una muerte es menos mala que cinco, luego debe desviarse. El deontólogo puede aceptar desviarlo si la muerte es un efecto previsto pero no buscado, aunque rechazará empujar a alguien desde la pasarela, porque eso supone usar a una persona como medio.
4. Clasifica: «Prometí a mi hermana ir a su boda y a mi mejor amigo, ayudarle en su mudanza; ambas cosas son el mismo sábado».
Hay dos obligaciones incompatibles y las ha creado el propio sujeto al prometer. Es un dilema de obligación frente a obligación, autoimpuesto.
5. Un profesor presenta a la clase el caso de una médica que ya ha decidido revelar un diagnóstico a la familia en contra del deseo del paciente, y pide valorar su decisión. ¿Qué tipo de dilema didáctico es?
La decisión ya está tomada y se pide juzgarla, así que es un dilema cerrado o de análisis.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un dilema moral y un problema moral?
¿Quién inventó el dilema de Heinz?
¿Tiene solución el problema del tranvía?
¿Para qué se usan los dilemas morales en clase?
¿Es un falso dilema lo mismo que un dilema moral?
Referencias
- Kohlberg, L. Psicología del desarrollo moral. Desclée de Brouwer.
- Foot, P. «The Problem of Abortion and the Doctrine of the Double Effect». Oxford Review, 5 (1967).
- Thomson, J. J. «Killing, Letting Die, and the Trolley Problem». The Monist, 59 (1976).
- Gilligan, C. La moral y la teoría. Psicología del desarrollo femenino. Fondo de Cultura Económica.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Dilemas morales». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/valores/dilemas-morales/
















