
Certeza
La certeza es la seguridad firme de que algo es verdadero; no siempre coincide con la verdad, y la filosofía lleva siglos analizando por qué.
¿Qué cosas sabemos con total seguridad? Que dos más dos son cuatro, quizá que existimos, probablemente que mañana saldrá el sol. Pero entre sentirse seguro de algo y que algo sea verdad hay una distancia que la filosofía lleva siglos explorando. La certeza es esa firmeza con la que damos algo por cierto, y entenderla ayuda a pensar mejor, a decidir con criterio y a convivir con lo incierto.
¿Qué es la certeza?
La certeza es el conocimiento seguro y claro de que algo es verdadero, sin temor a equivocarse. Designa tanto el estado mental de quien está plenamente convencido como la cualidad de lo que no admite duda razonable.
La palabra procede del latín certus, «decidido, seguro, fijo», participio de cernere, «separar, discernir, decidir». La idea de fondo es la de haber separado lo verdadero de lo dudoso, de modo que ya no queda nada por resolver.
Certeza, verdad y creencia
Conviene no confundir tres nociones relacionadas:
- Verdad: propiedad de lo que corresponde a la realidad, con independencia de lo que pensemos.
- Creencia: aceptar algo como verdadero, con mayor o menor firmeza.
- Certeza: grado máximo de seguridad en una creencia.
Se puede estar completamente seguro y equivocarse: durante siglos mucha gente tuvo la certeza de que el Sol giraba alrededor de la Tierra. A la inversa, algo puede ser verdad sin que nadie lo sepa con certeza. Por eso la certeza, por sí sola, no garantiza la verdad.
Tipos de certeza
Certeza subjetiva y objetiva
La subjetiva es el sentimiento personal de seguridad, que puede ser fundado o no. La objetiva descansa en razones, pruebas o evidencias que cualquiera puede examinar.
Certeza lógico-matemática
Se da en enunciados cuya negación es contradictoria: «un soltero no está casado» o «la suma de los ángulos de un triángulo euclídeo es 180°». Se alcanza por demostración.
Certeza empírica
Nace de la observación y la experiencia («el agua hierve a 100 °C al nivel del mar»). Es muy fiable, pero en principio revisable ante nuevos datos.
Certeza moral
No es absoluta, pero tan elevada que cualquier persona razonable actúa con base en ella. En derecho, por ejemplo, se exige certeza más allá de toda duda razonable para condenar.
Certeza jurídica
En derecho, se llama también seguridad jurídica al principio por el cual los ciudadanos pueden conocer las normas y prever sus consecuencias. La Constitución española la garantiza en su artículo 9.3.
La certeza en la historia de la filosofía
Descartes y la duda metódica
En sus Meditaciones metafísicas (1641), René Descartes buscó un fundamento indudable para el conocimiento. Dudó de todo lo que pudiera ser dudoso: los sentidos, el mundo externo, incluso las matemáticas. Pero halló algo que resistía la duda: mientras dudaba, pensaba, y por tanto existía. De ahí su célebre cogito, ergo sum («pienso, luego existo»), primera certeza sobre la que intentó reconstruir el saber.
El escepticismo
Los escépticos, desde la Antigüedad, sostienen que no podemos alcanzar certeza alguna, o que lo prudente es suspender el juicio. Sus argumentos obligan a justificar con cuidado cada pretensión de conocimiento.
Falibilismo
Charles S. Peirce y, más tarde, Karl Popper defendieron que nuestro conocimiento, en especial el científico, es siempre corregible. Esto no significa que todo sea dudoso, sino que ninguna teoría está a salvo de ser revisada. La ciencia trabaja con grados de confianza basados en la evidencia, no con certezas absolutas.
Wittgenstein: Sobre la certeza
En sus últimos escritos, publicados póstumamente como Sobre la certeza, Ludwig Wittgenstein observó que hay proposiciones que no dudamos, como «tengo dos manos» o «la Tierra existía antes de mi nacimiento», no porque las hayamos demostrado, sino porque forman el marco desde el cual dudamos y justificamos todo lo demás.
El problema de Gettier
Durante siglos se definió el conocimiento como creencia verdadera y justificada. En 1963, Edmund Gettier mostró en un breve artículo casos en que alguien tiene una creencia verdadera y justificada y, sin embargo, no parece saber, porque acierta por casualidad. El problema reabrió el debate sobre qué hace falta para conocer de verdad.
La certeza en la vida cotidiana
Raramente decidimos con certeza absoluta. Lo habitual es actuar con probabilidades: llevamos paraguas si hay un 70 % de lluvia, aceptamos un tratamiento porque su eficacia es alta. Aprender a manejar la incertidumbre es más útil que exigir certeza total. Algunas pautas:
- Distingue lo que sabes de lo que supones o deseas.
- Pregúntate qué evidencia te haría cambiar de opinión.
- Desconfía de la seguridad excesiva: la sensación de certeza no es prueba de acierto.
- Pide información fiable y contrasta fuentes antes de decidir.
La psicología ha comprobado que solemos estar más seguros de lo que nuestro acierto justificaría, un sesgo conocido como exceso de confianza.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la certeza?
¿Cuál es la diferencia entre certeza y verdad?
¿Existe la certeza absoluta?
¿Qué es la seguridad jurídica o certeza del derecho?
¿Cómo se actúa cuando no hay certeza?
Referencias
- Descartes, R. (1641). Meditaciones metafísicas.
- Wittgenstein, L. (1969). Sobre la certeza (edición póstuma de G. E. M. Anscombe y G. H. von Wright).
- Gettier, E. (1963). Is justified true belief knowledge? Analysis, 23(6), 121-123.
- Popper, K. (1934). La lógica de la investigación científica.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2023). «Certeza». Conceptualia. https://conceptualia.es/cultura-y-sociedad/conocimiento/certeza/

















