
Recursos argumentativos
Los recursos argumentativos son las estrategias, como la ejemplificación, la cita de autoridad o la pregunta retórica, con que se presentan y refuerzan los argumentos de un texto.
Los recursos argumentativos son las estrategias que usa quien argumenta para que sus razones resulten más claras, más sólidas y más convincentes: un ejemplo bien elegido, una cita de un experto, una comparación, un dato, una pregunta que no espera respuesta. No son los argumentos en sí, sino la manera de presentarlos y reforzarlos. En este artículo verás qué son, en qué se diferencian de los tipos de argumentos, cuáles son los más usados, ejemplos comentados y ejercicios resueltos.
¿Qué son los recursos argumentativos?
Un recurso argumentativo es un procedimiento lingüístico o discursivo que se emplea en un texto o discurso para sostener una tesis y orientar al receptor hacia una conclusión. Aparecen sobre todo en el texto argumentativo (artículos de opinión, ensayos, discursos, debates, cartas al director), pero también en la publicidad, la conversación cotidiana o un examen de desarrollo.
La reflexión sobre ellos es muy antigua. Aristóteles, en su Retórica, distinguía tres vías de persuasión: el logos (la razón y las pruebas), el ethos (la credibilidad de quien habla) y el pathos (las emociones del público). Buena parte de los recursos que se estudian hoy en las clases de lengua encaja en alguna de esas tres vías. En el siglo XX, Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca renovaron el estudio de la argumentación con su Tratado de la argumentación (1958), conocido como «la nueva retórica».
Características
- Están al servicio de una tesis: un recurso solo es argumentativo si apoya una opinión o rebate otra; la misma comparación puede ser meramente explicativa en un texto expositivo.
- Tienen marcas lingüísticas reconocibles: conectores (por ejemplo, según, es cierto que…, pero), verbos de lengua (afirma, sostiene), cifras, signos de interrogación o comillas.
- Pueden ser racionales o afectivos: unos apelan a la lógica y a las pruebas; otros, a los valores, la experiencia o los sentimientos del receptor.
- Su eficacia depende del receptor: una cita de un científico convence a un público especializado; una anécdota cercana, a un público general.
Recursos argumentativos y tipos de argumentos
Los manuales escolares usan a veces las dos etiquetas como sinónimos, y la frontera no es nítida, pero conviene distinguirlas:
| Tipos de argumentos | Recursos argumentativos | |
|---|---|---|
| Qué clasifican | La razón que se da y el tipo de razonamiento que la une a la tesis. | Los procedimientos con que esa razón se formula, se ilustra o se refuerza. |
| Ejemplos de clases | Deductivo, inductivo, analógico, abductivo; de causa, de hecho, de valor, de autoridad. | Ejemplificación, cita, datos, pregunta retórica, concesión, ironía, enumeración… |
| Pregunta que responden | ¿Por qué debería aceptar la tesis? | ¿Cómo se presenta esa razón para que convenza? |
Por ejemplo, la razón «el ejercicio físico mejora la salud» es un argumento de causa-efecto; apoyarlo con una cifra, con un caso conocido o con la opinión de un organismo sanitario son tres recursos distintos para presentarlo. Algunos nombres, como argumento de autoridad o argumento por analogía, se usan para las dos cosas: designan a la vez un tipo de razonamiento y el recurso que lo hace visible en el texto.
Principales recursos argumentativos
| Recurso | En qué consiste | Marcas habituales |
|---|---|---|
| Ejemplificación | Apoyar una idea general con casos concretos. Se trata a fondo en el artículo sobre la ejemplificación. | por ejemplo, así, como, tal es el caso de |
| Cita de autoridad | Invocar la opinión de una persona o institución reconocida en la materia. | según, como afirma, comillas |
| Analogía | Comparar la situación discutida con otra distinta que comparte con ella una relación. | es como, del mismo modo que, igual que |
| Datos y estadísticas | Aportar cifras, porcentajes o hechos comprobables. | números, según los datos de |
| Pregunta retórica | Formular una pregunta cuya respuesta se da por supuesta para implicar al receptor. Ver pregunta retórica. | signos de interrogación sin respuesta |
| Concesión | Admitir parte de la postura contraria para reforzar después la propia. | es cierto que…, pero; aunque; si bien |
| Contraargumentación | Recoger una objeción y refutarla. Ver contraargumentos. | se dirá que…; sin embargo; ahora bien |
| Causa-consecuencia | Mostrar los efectos previsibles de una decisión o un hecho. | por eso, si…, entonces, de ahí que |
| Definición | Fijar el sentido de un término clave para que el debate gire a favor de la tesis. | entendemos por, es decir |
| Comparación o contraste | Oponer dos opciones para que una salga favorecida. | mientras que, en cambio, frente a |
| Experiencia personal o anécdota | Narrar un caso vivido que da credibilidad y cercanía. | primera persona, pretérito |
| Enumeración o acumulación | Sumar razones o casos para dar sensación de peso. | además, por otra parte, series |
| Ironía | Decir lo contrario de lo que se piensa para ridiculizar la postura rival. | contexto, comillas, tono |
| Apelación afectiva | Mover los sentimientos o los valores del receptor. | léxico valorativo, exclamaciones |
Ejemplos
- «Según la Organización Mundial de la Salud, la actividad física regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares; conviene, por tanto, ampliar las horas de Educación Física». Cita de autoridad: se invoca a un organismo especializado en el tema que se discute.
- «La memoria funciona como un músculo: si no se ejercita, se debilita. Por eso no deberíamos delegarlo todo en el móvil». Analogía: se traslada a la memoria una relación (uso y fortaleza) que se da en los músculos.
- «El agua cubre alrededor del 71 % de la superficie terrestre, pero solo una pequeña parte es dulce y accesible. Desperdiciarla no es un asunto menor». Datos: la cifra convierte una opinión en algo difícil de discutir.
- «¿De verdad queremos un barrio en el que los niños no puedan jugar en la calle?». Pregunta retórica: nadie respondería que sí; la pregunta obliga al lector a ponerse del lado del autor.
- «Es cierto que los deberes ayudan a crear hábitos; sin embargo, cuando ocupan toda la tarde, quitan tiempo al juego y al descanso». Concesión: se reconoce una parte de razón al contrario antes de oponerle un argumento de más peso.
- «Se dirá que prohibir los coches en el centro arruinará a los comerciantes. Pero las calles peatonales de muchas ciudades están entre las de más actividad comercial». Contraargumentación: se anticipa la objeción y se refuta.
- «Si se cierra la línea de autobús nocturna, los jóvenes volverán a casa en coche, y con ello aumentará el riesgo de accidentes». Causa-consecuencia: se encadenan efectos para mostrar el coste de una decisión.
- «Llamamos lector a quien lee por gusto, no a quien solo lee lo que le mandan. Con esa definición, las cifras de lectura cambian por completo». Definición: delimitar el término condiciona toda la discusión.
- «El verano pasado trabajé en un campamento sin pantallas. El tercer día, los chicos ya no echaban de menos el móvil». Experiencia personal: un caso vivido aporta credibilidad, aunque por sí solo no prueba una regla general.
- «Claro, la solución a los atascos es construir otro carril más; seguro que esta vez funciona». Ironía: el autor dice lo contrario de lo que piensa para ridiculizar una propuesta.
- «Pensemos en las personas mayores que viven solas, que esperan cada día una llamada que no llega». Apelación afectiva: busca la empatía del receptor más que su razonamiento.
Clasificación
Siguiendo la división aristotélica, los recursos se agrupan de este modo:
- Racionales (logos): datos, ejemplificación, analogía, causa-consecuencia, definición, comparación, contraargumentación.
- De credibilidad (ethos): cita de autoridad, experiencia personal, concesión (muestra a un autor ecuánime que conoce las dos posturas).
- Afectivos (pathos): apelación a los sentimientos o valores, pregunta retórica, ironía, léxico valorativo.
Los recursos afectivos no son ilegítimos, pero un texto que se apoya solo en ellos convence poco a un lector crítico. Además, mal usados se convierten en falacias: citar a un famoso que no es experto en el tema es la falacia ad verecundiam, y comparar dos realidades que no se parecen en lo esencial es una falsa analogía.
Ejercicios resueltos
1. Identifica el recurso: «Aunque el abono transporte supone un gasto público, ahorra mucho más en contaminación y atascos».
Se admite un inconveniente (aunque…) y se le opone una ventaja mayor: es una concesión.
2. ¿Qué recurso se emplea en «Educar sin dar ejemplo es como enseñar a nadar desde la orilla»?
Se compara la educación con otra actividad distinta que comparte una relación (enseñar sin hacer): es una analogía.
3. Convierte esta afirmación en una pregunta retórica: «No es justo que los alumnos paguen por los libros de texto obligatorios».
Basta con formularla de modo que la respuesta sea evidente: «¿Es justo que los alumnos paguen por unos libros que se les obliga a comprar?».
4. Explica por qué este recurso es débil: «Un actor muy famoso dice que este champú cura la caspa, así que debe de ser verdad».
Es una cita de autoridad mal empleada: el actor no es experto en dermatología. Se trata de la falacia ad verecundiam (falsa autoridad).
5. Clasifica como racional, de credibilidad o afectivo: a) «Imagina la cara de tu abuela al recibir tu carta»; b) «El 80 % de los encuestados opina lo mismo»; c) «Como médica con veinte años de experiencia, puedo asegurar…».
a) afectivo, apela a los sentimientos; b) racional, aporta un dato; c) de credibilidad, se apoya en la autoridad de quien habla.
Cómo usarlos
Elige los recursos según el receptor y el tema: datos y citas fiables para un público exigente; ejemplos y anécdotas para acercar una idea abstracta. Combina varios tipos y comprueba siempre que la autoridad que citas es experta en la materia y que tus cifras tienen fuente. Incluye una concesión o un contraargumento refutado: demuestra que conoces la otra postura y hace tu tesis más fuerte. Y evita abusar de la ironía o la emoción, que pueden volverse contra ti si el lector no comparte tu punto de vista.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los recursos argumentativos?
Son las estrategias lingüísticas y discursivas que se usan para presentar y reforzar los argumentos de un texto, como la ejemplificación, la cita de autoridad, la analogía, los datos, la pregunta retórica o la concesión.
¿Qué diferencia hay entre un recurso argumentativo y un tipo de argumento?
El tipo de argumento clasifica la razón y el razonamiento que la une a la tesis (deductivo, analógico, de causa, de autoridad…); el recurso es el procedimiento con que esa razón se formula o se refuerza en el texto. Algunas etiquetas, como autoridad o analogía, sirven para ambas cosas.
¿Cuáles son los recursos argumentativos más usados?
La ejemplificación, la cita de autoridad, los datos y estadísticas, la analogía, la pregunta retórica, la concesión, la contraargumentación, la relación causa-consecuencia, la experiencia personal y la apelación a los sentimientos.
¿Qué es una concesión en un texto argumentativo?
Es el recurso que consiste en reconocer parte de la razón a la postura contraria para después oponerle un argumento más fuerte. Se introduce con fórmulas como «es cierto que…, pero», «aunque» o «si bien».
¿Cuándo un recurso argumentativo se convierte en falacia?
Cuando se usa de forma engañosa: citar a alguien que no es experto en el tema (falacia ad verecundiam), comparar cosas que no se parecen en lo esencial (falsa analogía) o generalizar a partir de un solo caso.
Referencias
- Aristóteles. Retórica. Gredos.
- Perelman, Ch. y Olbrechts-Tyteca, L. (1958). Tratado de la argumentación. La nueva retórica. Gredos.
- Lo Cascio, V. (1998). Gramática de la argumentación. Alianza Editorial.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Recursos argumentativos». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/recursos-argumentativos/

















