
Partes de un ensayo
Qué función cumple cada parte de un ensayo, señalada en un texto modelo y reconocida en ensayos de Bacon, Montaigne, Feijoo, Martí u Orwell.
Las partes de un ensayo son tres: introducción, desarrollo y conclusión. A ellas se suman otros elementos que también cumplen una función, como el título, la tesis que se defiende y, en los trabajos académicos, la bibliografía. En este artículo explicamos para qué sirve cada parte, la señalamos en un ensayo modelo completo y la reconocemos en ensayos célebres de Bacon, Montaigne, Feijoo, Martí u Orwell.
¿Qué son las partes de un ensayo?
Un ensayo es un texto en prosa en el que un autor reflexiona sobre un tema y defiende una postura personal con argumentos. Aunque es un género libre, casi todos los ensayos se organizan en un recorrido de tres tiempos: se plantea un problema, se razona sobre él y se cierra con una idea final. Esas etapas son sus partes. Conocerlas sirve para dos cosas: para escribir con orden y para leer un ensayo ajeno sabiendo dónde buscar la idea central.
El esquema no es una camisa de fuerza. En el ensayo literario las fronteras entre partes se difuminan y el autor puede dar rodeos, mientras que en el ensayo académico se espera que cada parte sea reconocible a simple vista.
Características de cada parte
| Parte | Función | Extensión orientativa | Qué no debe faltar |
|---|---|---|---|
| Título | Anunciar el tema o la postura y despertar curiosidad | Una línea | Relación clara con el contenido |
| Introducción | Captar al lector, situar el tema y presentar la tesis | 10-15 % del texto | La pregunta o el problema que se va a tratar |
| Tesis | Formular la idea que el ensayo defiende | Una o dos oraciones | Una afirmación discutible, no un simple tema |
| Desarrollo | Demostrar la tesis con argumentos, ejemplos y citas | 70-80 % del texto | Un párrafo por idea y, si es posible, una objeción refutada |
| Conclusión | Sintetizar, reafirmar la tesis y abrir una reflexión | 10-15 % del texto | Ningún argumento nuevo |
| Bibliografía | Identificar las fuentes citadas | Variable | Un formato de cita coherente (APA, MLA, Chicago…) |
1. Título
Es lo primero que se lee y condiciona la lectura. Puede ser temático («Sobre la amistad»), de tesis («Por qué el error enseña más que el acierto»), interrogativo («¿Qué es la Ilustración?») o metafórico. Conviene escribirlo al final, cuando ya se sabe qué dice el ensayo.
2. Introducción
La introducción tiene tres tareas: atraer la atención con una entrada sugerente (una anécdota, una pregunta, un dato, una cita o una imagen), delimitar el tema para que el lector sepa de qué se va a hablar y de qué no, y presentar la tesis, normalmente en su última oración.
3. Tesis
No es una parte independiente, sino el eje de todas. La tesis es la respuesta del autor al problema planteado. Según dónde aparezca, el ensayo tiene estructura deductiva (tesis al principio), inductiva (tesis al final, como conclusión del razonamiento) o encuadrada (al principio y repetida al final).
4. Desarrollo o cuerpo
Es la parte más extensa. Cada párrafo desarrolla un argumento con una estructura reconocible: una idea principal al comienzo, un apoyo (dato, ejemplo, cita de autoridad, comparación) y una conexión con la tesis. Los ensayos sólidos incluyen además un contraargumento: la objeción más fuerte a la propia postura, reconocida y respondida. Los conectores (en primer lugar, además, sin embargo, por consiguiente) marcan el paso de un argumento a otro.
5. Conclusión
La conclusión no resume mecánicamente: recoge lo demostrado, reafirma la tesis con otras palabras y deja una proyección (una propuesta, una advertencia o una pregunta abierta). Su error más común es introducir una razón que no se ha desarrollado antes.
6. Bibliografía y otros elementos
En el ensayo académico se cierra con la lista de obras citadas, ordenada alfabéticamente por el apellido del autor y con un sistema de cita uniforme. Algunos ensayos incluyen también un epígrafe (una cita breve bajo el título que anticipa el tono), notas al pie y, en libros, dedicatoria o prólogo.
Texto modelo con sus partes señaladas
Ensayo breve de elaboración propia, escrito para este artículo. Cada parte va identificada entre corchetes y comentada debajo.
[Título] Elogio del aburrimiento
Comentario: título temático con un matiz provocador, porque «elogiar» algo que solemos evitar ya anticipa una postura.
[Introducción] Basta un minuto de espera en la cola del supermercado para que la mayoría saquemos el móvil. Nos hemos acostumbrado a no aburrirnos nunca, y lo celebramos como una conquista. [Tesis] Sin embargo, defenderé lo contrario: un poco de aburrimiento es necesario, porque en esos ratos vacíos la mente ordena lo vivido e inventa lo que todavía no existe.
Comentario: la entrada es una escena cotidiana que el lector reconoce; el conector «sin embargo» marca el giro hacia la tesis, situada al final del párrafo. Estructura deductiva.
[Desarrollo: argumento 1] En primer lugar, el aburrimiento no es un estado nuevo ni una pérdida de tiempo inevitable, sino una señal. En el siglo XVII Pascal ya observaba en sus Pensamientos que buena parte de la desdicha humana procede de no saber quedarse tranquilo en una habitación. Escapar de ese malestar a toda costa nos impide escuchar lo que nos dice: que algo de nuestra vida pide cambio.
Comentario: idea principal en la primera oración, apoyo mediante un argumento de autoridad y conexión final con la tesis.
[Desarrollo: argumento 2] Además, la imaginación necesita espacio. Cualquiera que recuerde su infancia sabe que los juegos más inventivos surgían en las tardes sin plan, no en las que estaban llenas de actividades. Cuando no hay estímulos externos, la mente fabrica los suyos.
Comentario: argumento basado en la experiencia común; el conector aditivo «además» lo enlaza con el anterior.
[Desarrollo: contraargumento y refutación] Se dirá que estar a solas con los propios pensamientos resulta desagradable, y es cierto: en un experimento publicado en Science en 2014, una parte notable de los participantes prefirió darse una pequeña descarga eléctrica antes que pasar entre seis y quince minutos sin hacer nada. Pero eso no prueba que el aburrimiento sea dañino, sino que hemos perdido la costumbre de tolerarlo. Como cualquier capacidad, se recupera con práctica.
Comentario: se reconoce la objeción más fuerte («es cierto») y se rebate con «pero». El dato procede de una fuente verificable que figura en la bibliografía.
[Conclusión] En definitiva, el aburrimiento no es un enemigo que haya que eliminar, sino un terreno fértil que conviene visitar de vez en cuando. Quizá la próxima vez que esperemos en una cola merezca la pena dejar el móvil en el bolsillo y ver adónde nos lleva la mente.
Comentario: «en definitiva» anuncia el cierre; se reafirma la tesis con una metáfora nueva y se vuelve a la escena del principio, lo que da al texto una forma circular. No aparece ningún argumento nuevo.
[Bibliografía]
Pascal, B. (1670). Pensamientos.
Russell, B. (1930). La conquista de la felicidad.
Wilson, T. D. y otros (2014). Just think: The challenges of the disengaged mind. Science, 345(6192).
Comentario: orden alfabético por apellido y formato APA simplificado. Se incluye a Russell porque el ensayo se apoya en su defensa de la capacidad de soportar el aburrimiento, aunque no se cite literalmente.
Ejemplos: las partes en ensayos reales
- «De los estudios», de Francis Bacon (Ensayos, 1597). La tesis ocupa la primera línea: los estudios sirven para el deleite, el ornamento y la capacidad. El resto del ensayo desarrolla esos tres usos. Es el modelo más puro de estructura deductiva.
- «De los caníbales», de Michel de Montaigne (Ensayos, libro I, 1580). La introducción es una anécdota: el rey Pirro, al ver la formación del ejército romano, comenta que aquellos «bárbaros» no lo parecen. Así anticipa el tema del ensayo sin enunciarlo todavía.
- El final de «De los caníbales». Montaigne cierra con una frase irónica sobre los indígenas americanos: todo está muy bien, pero no llevan calzones. Es una conclusión que no resume, sino que deja al lector frente a sus propios prejuicios.
- «Defensa de las mujeres», de Benito Jerónimo Feijoo (Teatro crítico universal, tomo I, 1726). Arranca con «En grave empeño me pongo»: el autor advierte de que su tesis contradice la opinión común sobre la supuesta inferioridad intelectual de las mujeres. Es una introducción que anuncia la polémica.
- «Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?», de Immanuel Kant (1784). El título es una pregunta y la introducción la contesta de inmediato con una definición: la Ilustración es la salida del ser humano de su minoría de edad. Después propone un lema, Sapere aude («atrévete a saber»).
- «Vuelva usted mañana», de Mariano José de Larra (1833). Tras una reflexión general sobre la pereza, el desarrollo se apoya en un caso: la visita de un extranjero, monsieur Sans-délai, que descubre que en Madrid ningún trámite se resuelve a tiempo. El ejemplo hace de argumento.
- «Nuestra América», de José Martí (1891). La introducción es una imagen: el aldeano vanidoso que cree que el mundo entero es su aldea. La conclusión responde con otra imagen, la de la semilla de la América nueva, y proyecta el texto hacia el futuro.
- «Por qué no soy cristiano», de Bertrand Russell (conferencia de 1927). Ejemplo de título de tesis: antes de leer una línea, el lector ya conoce la postura del autor.
- Una habitación propia, de Virginia Woolf (1929). La autora adelanta su conclusión al comienzo, que una mujer necesita dinero y una habitación propia para escribir ficción, y dedica el resto a mostrar cómo llegó a ella.
- La rebelión de las masas, de José Ortega y Gasset (1930). El libro se abre constatando un hecho que el autor considera el más importante de la vida pública europea de su tiempo: el ascenso de las masas al poder social. La introducción fija así el problema sobre el que gira todo el ensayo.
- «La política y la lengua inglesa», de George Orwell (1946). La conclusión es práctica: seis reglas para escribir con claridad, la última de las cuales permite romper cualquiera de las anteriores antes que escribir algo bárbaro. Demuestra que una conclusión puede ser una propuesta.
- Una entrada de bibliografía. El ensayo de Octavio Paz se citaría así en APA: Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad. Cuadernos Americanos. En MLA: Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. Cuadernos Americanos, 1950.
Puedes ver tesis, introducciones y conclusiones listas para inspirarte en nuestros ejemplos de ensayos.
Tipos de estructura según la posición de la tesis
- Deductiva o analizante: la tesis aparece en la introducción y el desarrollo la demuestra. Es la más recomendable en exámenes y trabajos académicos (Bacon).
- Inductiva o sintetizante: se parte de casos y razones y la tesis surge en la conclusión. Crea expectación, pero exige un lector paciente.
- Encuadrada o circular: la tesis se enuncia al principio y se retoma al final, como en el texto modelo.
- Paralela: se exponen varias posturas en el desarrollo y la tesis aparece al compararlas.
Ejercicios resueltos
1. ¿A qué parte pertenece este fragmento? «Así pues, proteger los bosques urbanos no es un lujo estético, sino una inversión en salud pública que ninguna ciudad puede aplazar».
A la conclusión: el conector «así pues» anuncia el cierre y la oración reafirma la tesis.
2. Ordena estos párrafos de un ensayo: a) «Es cierto que el teletrabajo aísla; no obstante…»; b) «¿Hace falta ir a la oficina para trabajar bien?»; c) «En definitiva, el lugar importa menos que la organización»; d) «En primer lugar, el teletrabajo ahorra desplazamientos…».
El orden es b, d, a, c: introducción con pregunta, primer argumento, contraargumento refutado y conclusión.
3. Convierte el título temático «Los videojuegos» en un título de tesis.
Por ejemplo: «Por qué los videojuegos también son cultura». Ahora el título anuncia la postura que se va a defender.
4. Detecta el error de esta conclusión: «En conclusión, la lectura mejora la concentración. Además, los libros electrónicos son más baratos que los de papel».
La segunda oración introduce un argumento nuevo que no se ha desarrollado. Debe eliminarse o trasladarse al desarrollo.
5. Si la tesis de un ensayo aparece únicamente en el último párrafo, ¿qué estructura tiene?
Una estructura inductiva o sintetizante: el razonamiento conduce a la tesis en lugar de partir de ella.
6. Escribe en formato APA la referencia de Meditaciones del Quijote, de José Ortega y Gasset, publicada en 1914.
Ortega y Gasset, J. (1914). Meditaciones del Quijote. Se añadiría la editorial de la edición consultada; el apellido compuesto se mantiene completo.
Cómo usar las partes al escribir un ensayo
- Empieza por la tesis, no por la introducción: escríbela en una oración y comprueba que alguien podría discutirla.
- Haz un esquema del desarrollo con un argumento por línea y anota el apoyo de cada uno (dato, ejemplo o cita).
- Busca la objeción más fuerte y prepara la respuesta: dará credibilidad al texto.
- Redacta el desarrollo y deja la introducción para después; así sabrás exactamente qué tienes que presentar.
- Escribe la conclusión retomando la tesis con otras palabras y añadiendo una proyección.
- Pon el título y completa la bibliografía con todas las fuentes citadas, en un único formato.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las partes de un ensayo?
Introducción, desarrollo y conclusión. Además, todo ensayo lleva un título y gira en torno a una tesis, y en el ámbito académico se cierra con la bibliografía.
¿Dónde se coloca la tesis en un ensayo?
Lo más habitual es al final de la introducción (estructura deductiva), pero también puede aparecer solo en la conclusión (inductiva) o al principio y al final (encuadrada).
¿Cuántos párrafos tiene un ensayo?
No hay un número fijo. En el ámbito escolar es frecuente el esquema de cinco párrafos: uno de introducción, tres de desarrollo y uno de conclusión, aunque un buen ensayo puede tener más.
¿Todos los ensayos llevan bibliografía?
No. Es obligatoria en el ensayo académico cuando se citan fuentes, pero los ensayos literarios o periodísticos suelen mencionar a los autores dentro del texto sin una lista final.
¿Se puede terminar un ensayo con una pregunta?
Sí, siempre que antes se haya reafirmado la tesis. Una pregunta final abre la reflexión al lector, pero no debe sustituir a la conclusión ni dejar dudas sobre la postura del autor.
Referencias
- Montaigne, M. de: Ensayos (1580).
- Cassany, D.: La cocina de la escritura. Barcelona: Anagrama, 1995.
- Real Academia Española y ASALE: Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica. Madrid: Espasa, 2018.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Partes de un ensayo». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/partes-de-un-ensayo/

















