
Pulso
El pulso es la onda de presión que generan las arterias con cada latido del corazón y que se puede palpar en la muñeca o el cuello.
El pulso es la onda de presión que se genera en las arterias cada vez que el corazón se contrae y expulsa sangre, y que puede percibirse al palpar ciertas zonas del cuerpo, como la muñeca o el cuello. Contar cuántas veces se nota en un minuto permite conocer la frecuencia cardíaca, uno de los signos vitales más sencillos de medir y más útiles para valorar el estado general.
¿Qué es el pulso?
La palabra viene del latín pulsus, «golpe» o «impulso», derivada de pellere («empujar»). Cuando el ventrículo izquierdo se contrae, envía sangre a la aorta y la pared de las arterias se distiende de forma momentánea. Esa distensión se propaga por todo el árbol arterial en forma de onda y es lo que notamos con los dedos como un latido.
No hay que confundirlo con el latido cardíaco en sí, aunque en condiciones normales ambos coinciden. Tampoco con la tensión arterial, que mide la presión que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias. Pulso y tensión son signos vitales distintos, igual que la temperatura y la frecuencia respiratoria.
Dónde se puede tomar el pulso
Se palpa en las arterias que discurren cerca de la piel y sobre un plano firme:
- Radial: en la cara interna de la muñeca, por debajo del pulgar. Es el más habitual.
- Carotídeo: a ambos lados del cuello. Es el que se comprueba en situaciones de emergencia.
- Braquial: en la cara interna del brazo, sobre el codo. Se utiliza sobre todo en bebés.
- Femoral: en la ingle.
- Pedio y tibial posterior: en el pie y el tobillo, para valorar la circulación de las piernas.
- Temporal y poplíteo: en la sien y detrás de la rodilla.
Cómo se mide
La técnica manual es sencilla:
- Siéntate y descansa unos minutos.
- Coloca las yemas de los dedos índice y corazón sobre la arteria radial. Evita usar el pulgar, porque tiene un pulso propio que puede confundirte.
- Presiona suavemente hasta notar el latido.
- Cuenta las pulsaciones durante 30 segundos y multiplica por dos, o durante un minuto completo si el ritmo es irregular.
Si usas el pulso carotídeo, palpa un solo lado cada vez y sin apretar con fuerza. También existen pulsómetros, relojes inteligentes y tensiómetros que lo registran de forma automática; son útiles, aunque pueden perder precisión durante el movimiento.
Qué se valora
- Frecuencia: número de pulsaciones por minuto. En un adulto sano en reposo se considera habitual un valor entre 60 y 100. Por encima de 100 se habla de taquicardia y por debajo de 60 de bradicardia, siempre referido al reposo.
- Ritmo: si los latidos son regulares o si hay saltos o pausas.
- Amplitud o fuerza: si el pulso se nota fuerte, débil o difícil de encontrar.
En niños y bebés los valores normales son más altos y varían con la edad, por lo que no sirven las cifras del adulto. Las personas muy entrenadas pueden tener una frecuencia en reposo inferior a 60 sin que ello suponga un problema.
Factores que modifican el pulso
La frecuencia no es fija. Aumenta con el ejercicio, la fiebre, el estrés, la ansiedad, el dolor, el calor, el café y otros estimulantes, y con algunos medicamentos; disminuye con el reposo, el sueño y el entrenamiento regular, y con ciertos fármacos. Por eso interesa medirla en reposo y en condiciones parecidas para poder compararla. Mantener una buena aptitud física suele asociarse con una menor frecuencia en reposo.
Cuándo consultar
Un pulso aislado algo alto o bajo no suele ser preocupante. Conviene consultar a un profesional sanitario si la frecuencia es persistentemente anómala, si el ritmo es muy irregular o si aparecen palpitaciones, mareos, desmayos, falta de aire o dolor en el pecho. Si estos síntomas son intensos o repentinos, hay que llamar al 112. Este contenido es informativo y no permite diagnosticar ninguna enfermedad del corazón.
Importancia del pulso
Tomar el pulso es una de las primeras comprobaciones que se hacen en cualquier valoración clínica y en los primeros auxilios, ya que ayuda a detectar problemas del ritmo como la fibrilación auricular, a evaluar la circulación y a valorar la respuesta del organismo al esfuerzo. Forma parte de la rutina del personal de enfermería y es un buen indicador de la salud cardiovascular en el día a día.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el pulso normal en un adulto?
En reposo suele situarse entre 60 y 100 pulsaciones por minuto. Puede ser más bajo en personas entrenadas y varía con la edad, el estado emocional y los medicamentos.
¿Por qué no se toma el pulso con el pulgar?
Porque el pulgar tiene su propia arteria con un pulso perceptible, y puedes confundirlo con el de la persona a la que estás midiendo. Se usan los dedos índice y corazón.
¿Qué diferencia hay entre pulso y tensión arterial?
El pulso es el número de latidos que se perciben por minuto; la tensión arterial es la presión de la sangre sobre las paredes de las arterias. Son dos signos vitales distintos.
¿Qué es la taquicardia y la bradicardia?
La taquicardia es una frecuencia cardíaca en reposo superior a 100 latidos por minuto en un adulto; la bradicardia, inferior a 60. No siempre son patológicas, pero deben ser valoradas por un profesional si son persistentes o dan síntomas.
¿Los relojes inteligentes miden bien el pulso?
Suelen ser bastante fiables en reposo, pero pueden fallar durante el ejercicio intenso o con mala colocación. No sustituyen a una medición clínica ni a un electrocardiograma.
Referencias
- Hall, J. E. y Hall, M. E. Guyton y Hall. Tratado de fisiología médica. Elsevier.
- Bickley, L. S. Bates. Guía de exploración física e historia clínica. Wolters Kluwer.
- American Heart Association. Target Heart Rates and Know Your Pulse.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Pulso». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/salud/pulso/

















