
Encabalgamiento
El encabalgamiento es el recurso métrico que parte una unidad sintáctica entre el final de un verso y el comienzo del siguiente.
El encabalgamiento es el recurso métrico que se produce cuando la pausa del final de un verso no coincide con una pausa sintáctica, de modo que una unidad gramatical estrechamente unida queda partida entre ese verso y el siguiente. El lector siente el impulso de continuar sin detenerse, y esa tensión entre el ritmo del verso y el de la frase crea efectos de sorpresa, rapidez o énfasis. Es uno de los recursos más estudiados de la métrica española, de Garcilaso a Rubén Darío.
¿Qué es el encabalgamiento?
Todo verso termina con una pausa, la pausa versal. Lo normal es que coincida con el final de una unidad de sentido. Cuando no ocurre así y la frase «se monta» sobre el verso siguiente, hay encabalgamiento. El término procede de «encabalgar», es decir, apoyarse una cosa sobre otra, como el jinete sobre el caballo; en francés se usa enjambement, de enjamber, «salvar de una zancada».
Intervienen dos versos:
- Verso encabalgante: aquel en el que empieza la unidad que se rompe.
- Verso encabalgado: el siguiente, donde esa unidad se completa.
Según el estudio clásico de Antonio Quilis, no basta con que la oración continúe en el verso siguiente: para que haya encabalgamiento en sentido estricto, la pausa versal debe separar elementos que la lengua no admite separar con una pausa, como un sustantivo y su adjetivo o una preposición y su término.
Características
- Desajuste entre métrica y sintaxis: el verso pide pausa y la frase pide continuidad.
- Afecta a la lectura en voz alta: la pausa versal se reduce, pero conviene marcarla con una leve suspensión de la voz para no convertir el poema en prosa.
- Produce relieve: la palabra que queda al final del verso encabalgante o al principio del encabalgado gana protagonismo.
- Altera el ritmo: acelera la lectura o, por el contrario, crea suspense.
- Es contrario al verso esticomítico: así se llama el verso cuyo final coincide con el de una unidad sintáctica.
Tipos de encabalgamiento
Según su extensión: abrupto y suave
| Tipo | Rasgo | Efecto |
|---|---|---|
| Abrupto | La unidad partida termina pronto en el verso encabalgado, antes de su quinta sílaba, y hay una pausa | Corte brusco que destaca las pocas palabras encabalgadas |
| Suave | La unidad se prolonga más allá de la quinta sílaba, a menudo hasta el final del verso encabalgado | Continuidad fluida, sensación de desbordamiento |
Según los elementos que separa
| Tipo | Qué separa |
|---|---|
| Léxico | Una misma palabra, dividida entre dos versos |
| Sirremático | Los componentes de un sirrema, es decir, de un grupo de palabras que forman una unidad fónica y sintáctica: sustantivo y adjetivo, sustantivo y complemento, artículo o preposición y la palabra que introducen, verbo auxiliar y verbo principal, verbo y adverbio |
| Oracional | Un sustantivo antecedente y la oración de relativo especificativa que lo acompaña |
Según su posición
- Versal: entre dos versos; es el más habitual.
- Medial: dentro de un verso compuesto, entre sus dos hemistiquios.
- Estrófico: entre el último verso de una estrofa y el primero de la siguiente.
Ejemplos
Estos encabalgamientos proceden de poetas cuya obra es de dominio público. La barra (/) indica el final de verso.
- Léxico. Fray Luis de León, «Vida retirada»: «y mientras miserable- / mente se están los otros abrasando». El adverbio miserablemente queda cortado en dos; es el ejemplo más citado de este tipo en español.
- Sirremático y abrupto. Fray Luis de León, «Profecía del Tajo»: «con la hermosa Cava en la ribera / del Tajo sin testigo». El grupo la ribera del Tajo se completa en la tercera sílaba del verso encabalgado.
- Sirremático (adjetivo y sustantivo). Francisco de Quevedo, «Amor constante más allá de la muerte»: «Cerrar podrá mis ojos la postrera / sombra que me llevare el blanco día». El adjetivo queda en un verso y el sustantivo en el siguiente; el sintagma se prolonga hasta el final del verso, por lo que es suave.
- Sirremático (preposición y término). Rubén Darío, «Lo fatal»: «y sufrir por la vida y por la sombra y por / lo que no conocemos y apenas sospechamos». La preposición aislada al final del verso deja al lector en vilo.
- Sirremático (sustantivo y complemento). Antonio Machado, «A José María Palacio»: «vistiendo ya las ramas de los chopos / del río y los caminos?».
- Sirremático (sustantivo y complemento). Miguel Hernández, «Elegía»: «Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas».
- Oracional. San Juan de la Cruz, «Cántico espiritual»: «los ojos deseados / que tengo en mis entrañas dibujados». La oración de relativo especificativa se separa de su antecedente.
- Oracional. Jorge Manrique, «Coplas por la muerte de su padre»: «Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar».
- Oracional. Luis de Góngora, Soledades: «Era del año la estación florida / en que el mentido robador de Europa».
- Sin encabalgamiento (contraste). Antonio Machado: «Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar». Cada verso cierra su propia unidad sintáctica: son versos esticomíticos.
Ejercicios resueltos
1. Identifica el tipo de encabalgamiento: «y sigue la escondida / senda por donde han ido» (Fray Luis de León).
Es sirremático: separa el adjetivo escondida del sustantivo senda.
2. En los versos de Garcilaso «yo lo leo / tan solo, que aun de vos me guardo en esto», ¿qué elementos se separan y el encabalgamiento es abrupto o suave?
Se separan el verbo leo y el adverbio tan solo (sirrema verbo + adverbio). Es abrupto, porque la unidad termina en la tercera sílaba del verso encabalgado y le sigue una pausa.
3. Señala el verso encabalgante y el encabalgado: «Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas».
Encabalgante: «Yo quiero ser llorando el hortelano». Encabalgado: «de la tierra que ocupas y estercolas».
4. ¿Hay encabalgamiento en «Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas.» (Federico García Lorca)?
No. Cada verso termina con una pausa sintáctica marcada por el punto; la pausa versal y la sintáctica coinciden.
5. Transforma la frase «miro las olas grises del mar en calma» en dos versos con encabalgamiento sirremático.
Una posibilidad: «Miro las olas grises / del mar en calma». Se separa el sustantivo olas (con su adjetivo) de su complemento del mar.
6. Clasifica: «los ojos deseados / que tengo en mis entrañas dibujados».
Es un encabalgamiento oracional: separa el antecedente ojos deseados de la oración de relativo especificativa.
Cómo usar el encabalgamiento
Para el poeta, el encabalgamiento es una herramienta de énfasis: lo que queda al borde del verso se lee con una ligera suspensión y llama la atención. Sirve para imitar el movimiento (el agua que fluye, una persecución), para reflejar la agitación interior o para crear sorpresa al revelar el sentido en el verso siguiente. Abusar de él, en cambio, puede diluir el ritmo hasta acercar el poema a la prosa.
Al comentar un texto, no basta con señalar que hay encabalgamiento: conviene indicar el tipo, qué palabras se ven destacadas y qué efecto produce en relación con el tema. Su estudio se completa con el de otros recursos como la cesura, la rima o la distribución en estrofas del soneto y otras formas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el encabalgamiento en un poema?
Es el desajuste que se produce cuando una unidad sintáctica estrecha, como un sustantivo y su adjetivo, queda partida entre el final de un verso y el comienzo del siguiente.
¿Qué diferencia hay entre encabalgamiento abrupto y suave?
En el abrupto la unidad partida termina antes de la quinta sílaba del verso encabalgado y le sigue una pausa; en el suave se prolonga más allá, normalmente hasta el final del verso.
¿Qué es un encabalgamiento sirremático?
El que separa los elementos de un sirrema, grupo de palabras que no admite pausa entre ellas: sustantivo y adjetivo, preposición y término, auxiliar y verbo principal, entre otros.
¿Cuál es el ejemplo más famoso de encabalgamiento léxico?
El de Fray Luis de León en «Vida retirada», que divide el adverbio miserablemente entre dos versos: «y mientras miserable- / mente se están los otros abrasando».
¿Cómo se lee un verso con encabalgamiento?
Sin detenerse del todo al final del verso, pero manteniendo una ligera suspensión de la voz que deje notar el límite del verso y el realce de las palabras encabalgadas.
Referencias
- Quilis, A. (1964). Estructura del encabalgamiento en la métrica española. Madrid: CSIC.
- Quilis, A. (1969). Métrica española. Madrid: Alcalá (ediciones posteriores en Ariel).
- Domínguez Caparrós, J. (1985). Diccionario de métrica española. Madrid: Paraninfo.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Encabalgamiento». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/encabalgamiento/

















