
Irritabilidad en los seres vivos
La irritabilidad es la capacidad de los seres vivos de detectar estímulos y responder a ellos, base de la función de relación.
La irritabilidad es la capacidad que tienen todos los seres vivos de detectar cambios en su entorno o en su propio organismo, llamados estímulos, y de responder a ellos. Gracias a ella una bacteria nada hacia el alimento, una planta orienta sus hojas hacia la luz y un animal huye de un depredador. Es una de las propiedades que distinguen la materia viva de la inerte y la base de la función de relación.
¿Qué es la irritabilidad en biología?
En biología, la irritabilidad (también llamada excitabilidad o sensibilidad) es la propiedad de un organismo, de un tejido o de una célula para captar un estímulo y elaborar una respuesta adecuada. No hay ser vivo que carezca de ella: es uno de los rasgos que definen a los seres vivos, junto con la organización celular, el metabolismo, el crecimiento y la reproducción.
La palabra procede del latín irritare, «excitar, provocar». El médico inglés Francis Glisson empleó el término en el siglo XVII y, en el XVIII, el fisiólogo suizo Albrecht von Haller distinguió la irritabilidad de los músculos (su capacidad de contraerse al ser estimulados) de la sensibilidad de los nervios. Con el tiempo, el concepto se amplió a cualquier respuesta de un ser vivo ante un estímulo.
No debe confundirse con la irritabilidad en sentido psicológico, que es la tendencia a enfadarse con facilidad. Es la misma palabra, pero en biología no tiene nada que ver con el mal humor.
La irritabilidad y las funciones vitales
Los seres vivos realizan tres funciones vitales: nutrición, relación y reproducción. La irritabilidad es el fundamento de la función de relación, que permite a los organismos obtener información del medio y actuar en consecuencia. También es imprescindible para la homeostasis, el mantenimiento de unas condiciones internas estables pese a los cambios externos.
Elementos de la irritabilidad
En los organismos complejos, toda respuesta sigue una secuencia de elementos:
| Elemento | Qué es | Ejemplo: pisar una chincheta |
|---|---|---|
| Estímulo | Cambio del medio externo o interno capaz de provocar una respuesta | La presión y el daño en la planta del pie |
| Receptor | Célula u órgano que capta el estímulo y lo transforma en una señal | Receptores del dolor (nociceptores) de la piel |
| Sistema coordinador | Procesa la información y elabora una orden | Médula espinal (sistema nervioso) |
| Efector | Órgano que ejecuta la respuesta | Músculos de la pierna |
| Respuesta | Reacción del organismo | Retirar el pie de forma inmediata |
Para que un estímulo provoque respuesta debe superar una intensidad mínima, el umbral. Un sonido demasiado débil, por ejemplo, no llega a activar los receptores del oído.
Tipos de estímulos
- Físicos: luz, temperatura, presión, sonido, gravedad, electricidad o campos magnéticos.
- Químicos: sustancias disueltas, olores, sabores, variaciones de pH, de oxígeno o de dióxido de carbono.
- Biológicos: la presencia de presas, depredadores, parejas o parásitos.
También se distinguen por su origen: los externos proceden del entorno y los internos, del propio organismo, como el descenso de azúcar en la sangre que provoca la sensación de hambre.
Irritabilidad en los organismos unicelulares: las taxias
Bacterias, protozoos y algas unicelulares carecen de órganos sensoriales, pero responden mediante proteínas receptoras de su membrana y estructuras especializadas. Su respuesta más típica es la taxia o taxismo: un desplazamiento del organismo entero, a favor o en contra del estímulo.
- Quimiotaxia: la bacteria Escherichia coli nada hacia concentraciones crecientes de azúcares y aminoácidos. Los espermatozoides de muchas especies también se orientan por señales químicas.
- Fototaxia: el protista Euglena se dirige hacia la luz gracias a una mancha ocular (estigma) que detecta su dirección.
- Magnetotaxia: algunas bacterias acuáticas contienen pequeños cristales magnéticos (magnetosomas) que las orientan según el campo magnético terrestre.
Cuando un paramecio choca con un obstáculo o una sustancia irritante, invierte el batido de sus cilios, retrocede, gira y vuelve a avanzar en otra dirección. Esta «reacción de evitación» es un ejemplo clásico de respuesta en una sola célula.
Irritabilidad en las plantas: tropismos y nastias
Las plantas no tienen sistema nervioso ni se desplazan, pero perciben la luz, la gravedad, el agua o el contacto. Responden sobre todo mediante hormonas vegetales, como las auxinas, y mediante cambios de presión del agua en sus células (turgencia).
Tropismos
Un tropismo es un crecimiento orientado según la dirección del estímulo. Es lento, en general irreversible, y puede ser positivo (hacia el estímulo) o negativo (en sentido contrario).
- Fototropismo: el tallo crece hacia la luz porque las auxinas se acumulan en el lado sombreado y alargan más esas células.
- Gravitropismo: la raíz crece hacia abajo y el tallo, hacia arriba.
- Hidrotropismo: las raíces avanzan hacia zonas húmedas del suelo.
- Tigmotropismo: los zarcillos de la vid o del guisante se enrollan alrededor del soporte que tocan.
- Quimiotropismo: el tubo polínico crece por el pistilo hasta el óvulo guiado por señales químicas.
Hay muchos más casos en estos ejemplos de tropismo positivo y negativo.
Nastias
Una nastia es un movimiento cuya dirección no depende de la del estímulo, sino de la estructura del órgano. Suele ser rápida, reversible y debida a cambios de turgencia.
- Sismonastia: la sensitiva (Mimosa pudica) pliega sus folíolos en pocos segundos cuando se la toca o se la sacude.
- Tigmonastia: la venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) cierra su trampa cuando un insecto roza sus pelos sensitivos dos veces en poco tiempo.
- Fotonastia: muchas flores se abren o se cierran según la luz; el dondiego de noche abre las suyas al atardecer.
- Termonastia: los tulipanes y los azafranes abren sus flores al subir la temperatura.
- Nictinastia: las hojas de muchas leguminosas se pliegan por la noche y se extienden de día.
Irritabilidad en los animales
En los animales la irritabilidad alcanza su máxima complejidad gracias a dos sistemas coordinadores: el sistema nervioso, rápido y de efecto breve, y el sistema endocrino, que actúa mediante hormonas, de forma más lenta y duradera. Las esponjas, que carecen de sistema nervioso, responden solo con reacciones lentas de sus células; los cnidarios, como las medusas, tienen una red nerviosa difusa, y los vertebrados, un encéfalo muy desarrollado.
Receptores sensoriales
- Fotorreceptores: captan la luz (conos y bastones de la retina).
- Mecanorreceptores: detectan presión, vibración y sonido; por ejemplo, la línea lateral de los peces.
- Quimiorreceptores: perciben sustancias, como los del olfato y el gusto.
- Termorreceptores: detectan el calor; las fosetas loreales de las serpientes de cascabel captan la radiación infrarroja de sus presas.
- Electrorreceptores: los tiburones perciben los campos eléctricos de otros animales mediante las ampollas de Lorenzini.
Tipos de respuesta
- Respuestas motoras: contracción de músculos, como huir, atrapar o parpadear.
- Respuestas secretoras: liberación de sustancias por glándulas, como el sudor cuando sube la temperatura o la saliva ante el olor de la comida.
- Actos reflejos: respuestas automáticas e involuntarias, como la contracción de la pupila ante una luz intensa.
- Conducta innata y aprendida: desde la construcción de una tela de araña hasta un perro que acude al oír su nombre. Esas pautas de comportamiento combinan muchos estímulos y respuestas.
Importancia de la irritabilidad
Sin capacidad de responder a estímulos, ningún ser vivo podría encontrar alimento, evitar peligros, buscar pareja ni mantener estable su medio interno. Desde el punto de vista evolutivo, los organismos que detectan antes y responden mejor a los cambios tienen más probabilidades de sobrevivir y dejar descendencia.
Ejercicios resueltos
1. Un gato oye un ruido entre los arbustos y gira la cabeza. Identifica el estímulo, el receptor, el coordinador, el efector y la respuesta.
Estímulo: el sonido. Receptor: el oído (mecanorreceptores). Coordinador: el sistema nervioso. Efector: los músculos del cuello. Respuesta: girar la cabeza hacia el ruido.
2. Clasifica como tropismo, nastia o taxia: a) la raíz de una semilla crece hacia abajo; b) una sensitiva pliega sus hojas al tocarla; c) un protista nada hacia la luz.
a) Tropismo (gravitropismo positivo de la raíz). b) Nastia (sismonastia). c) Taxia (fototaxia positiva), porque se desplaza el organismo entero.
3. Una planta se coloca junto a una ventana y, a los pocos días, su tallo se inclina hacia el cristal. ¿Qué tropismo es, positivo o negativo, y qué hormona interviene?
Es un fototropismo positivo, porque el tallo crece hacia la luz. Interviene la auxina, que se acumula en el lado sombreado y hace crecer más esas células.
4. ¿Por qué se dice que la tigmonastia de la venus atrapamoscas no es un tropismo?
Porque la trampa se cierra siempre del mismo modo, sea cual sea el punto desde el que llega el insecto: la dirección del movimiento depende de la estructura de la hoja, no de la del estímulo. Además, es un movimiento rápido debido a cambios de turgencia y no a un crecimiento orientado. Por tanto, es una nastia.
5. Cuando hace calor, una persona suda. ¿Qué tipo de respuesta es y con qué proceso se relaciona?
Es una respuesta secretora de las glándulas sudoríparas, ante un estímulo de temperatura. Se relaciona con la homeostasis, porque la evaporación del sudor enfría el cuerpo y mantiene estable su temperatura.
Preguntas frecuentes
¿Todos los seres vivos tienen irritabilidad?
¿Qué diferencia hay entre tropismo y nastia?
¿Qué es una taxia?
¿Qué relación tiene la irritabilidad biológica con la irritabilidad psicológica?
¿Cómo responden las plantas si no tienen sistema nervioso?
Referencias
- Curtis, H.; Barnes, N. S. et al. Biología. Editorial Médica Panamericana.
- Campbell, N. A.; Reece, J. B. Biología. Editorial Médica Panamericana.
- Azcón-Bieto, J.; Talón, M. (coords.). Fundamentos de fisiología vegetal. McGraw-Hill Interamericana.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Irritabilidad en los seres vivos». Conceptualia. https://conceptualia.es/ciencias-naturales/biologia/irritabilidad-en-los-seres-vivos/

















