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Lenguas romances
Lengua 5 min de lectura

Lenguas romances

Las lenguas romances son las que descienden del latín vulgar: español, portugués, francés, italiano, rumano, catalán, gallego y otras.

Última revisión: agosto de 2026 Por Conceptualia Categoría: Lengua

Las lenguas romances (también llamadas lenguas románicas o neolatinas) son las lenguas que descienden del latín vulgar, la variedad hablada del latín en el Imperio romano. Las más importantes son el español, el portugués, el francés, el italiano y el rumano, junto con el catalán, el gallego, el occitano y otras, y las hablan cientos de millones de personas en Europa, América, África y otros continentes.

¿Qué son las lenguas romances?

El adjetivo romance procede del adverbio latino romanice («a la manera de los romanos»). Con él se designó, en la Edad Media, la lengua hablada por el pueblo en contraste con el latín escrito y culto. Las lenguas romances no derivan del latín clásico de Cicerón, sino del latín hablado cotidianamente por soldados, comerciantes y colonos, que evolucionó de forma distinta en cada territorio.

Origen y formación

Con la expansión de Roma, el latín se impuso en un vasto territorio, desde Hispania hasta Dacia. Tras la desintegración del Imperio de Occidente (siglo V), las comunicaciones se debilitaron y cada región siguió su propio camino lingüístico, influida por:

  • El sustrato: las lenguas prerromanas habladas antes de la llegada del latín (íbero, celta, vasco, etc.).
  • El superestrato: las lenguas de los pueblos que se asentaron después, como los germanos o los árabes.
  • El paso del tiempo y el aislamiento, que acentuaron las diferencias de pronunciación y de gramática.

Hacia los siglos VIII y IX el habla popular ya era muy distinta del latín escrito. Entre los primeros textos conservados figuran los Juramentos de Estrasburgo (842), en una lengua protofrancesa, y las Glosas Emilianenses, con anotaciones en romance hispánico (siglos X-XI).

Principales grupos de lenguas romances

Grupo Lenguas
Iberorromance español, portugués, gallego, asturiano-leonés, aragonés; catalán (a veces se clasifica aparte)
Galorromance francés, occitano (incluye el aranés)
Italorromance italiano, napolitano, siciliano, sardo (a veces considerado grupo propio)
Retorromance romanche, ladino, friulano
Balcanorromance rumano, aromún

La clasificación varía según los autores, sobre todo en el caso del catalán y del sardo.

Del latín a las lenguas romances: ejemplos

La comparación de una misma palabra muestra el parentesco entre estas lenguas:

Latín Español Portugués Catalán Francés Italiano Rumano
filium hijo filho fill fils figlio fiu
noctem noche noite nit nuit notte noapte
lingua lengua língua llengua langue lingua limbă
aqua agua água aigua eau acqua apă

Rasgos comunes

  • Pérdida de la declinación latina: los casos desaparecieron (salvo restos en el rumano) y su función pasó a las preposiciones.
  • Aparición del artículo, a partir de los demostrativos latinos: ille → el, le, il.
  • Simplificación del sistema verbal y creación de nuevos tiempos, como el futuro (cantar + he) y el condicional.
  • Orden de palabras más fijo (sujeto – verbo – complemento).
  • Vocabulario patrimonial latino, enriquecido con cultismos y préstamos de otras lenguas.

Las lenguas romances en España

En el territorio español conviven varias lenguas romances: el castellano (oficial en todo el Estado), el catalán (con la variedad valenciana), el gallego, el aranés (variedad del occitano) y, con distinto grado de protección, el asturiano o bable, el leonés y el aragonés. El euskera no es romance: no tiene parentesco con el latín.

Lenguas romances desaparecidas

No todas las lenguas romances han sobrevivido. El dálmata, hablado en la costa del Adriático, se extinguió a finales del siglo XIX, cuando murió su último hablante conocido. Otras variedades de la Península, como el mozárabe, desaparecieron al ser absorbidas por el castellano y el catalán.

Errores frecuentes

  • Pensar que el español viene del latín clásico: proviene del latín vulgar.
  • Confundir «lengua romance» con «lengua románica»: son sinónimos. «Romance» también es un tipo de poema.
  • Pensar que el inglés es romance: es germánica, aunque ha recibido muchísimo léxico de origen latino a través del francés.
  • Creer que el euskera es románico: no pertenece a ninguna familia conocida.

Ejercicios resueltos

★ Practica paso a paso

1. ¿Cuáles de estas lenguas son romances: francés, alemán, rumano, euskera, gallego?

Francés, rumano y gallego. El alemán es germánico y el euskera no tiene parentesco con el latín.

2. ¿Qué palabra latina origina «hijo» y «figlio»?

Filium (acusativo de filius).

3. ¿Qué lengua romance conserva restos de la declinación latina?

El rumano.

4. ¿De dónde proviene el nombre «romance»?

Del adverbio latino romanice, «a la manera de los romanos».

Preguntas frecuentes

¿Qué lenguas son romances?
Las que proceden del latín: español, portugués, francés, italiano, rumano, catalán, gallego, occitano, romanche, sardo y otras.
¿Cuál es la lengua romance más hablada?
El español, seguido del portugués, tomando como criterio el número de hablantes nativos.
¿Cuál es la diferencia entre latín clásico y latín vulgar?
El clásico es la lengua literaria y culta; el vulgar, la variedad hablada, de la que nacieron las lenguas romances.
¿Qué lengua romance es la más conservadora?
Suele citarse el sardo por conservar muchos rasgos del latín, aunque el rumano guarda restos de la declinación.
¿Es el inglés una lengua romance?
No. Es germánica, aunque su vocabulario tiene una gran proporción de palabras de origen latino y francés.

Referencias

  • Lapesa, Rafael: Historia de la lengua española, Gredos, 9.ª ed., 1981.
  • Penny, Ralph: Gramática histórica del español, Ariel, 2.ª ed., 2006.
  • Posner, Rebecca: The Romance Languages, Cambridge University Press, 1996.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Lenguas romances». Conceptualia. https://conceptualia.es/castellano/lengua/lenguas-romances/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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