
Anadiplosis
La anadiplosis repite al comienzo de un verso o frase la palabra con la que terminaba el anterior.
La anadiplosis es una figura retórica que consiste en repetir al comienzo de un verso, frase u oración la palabra o expresión con la que terminaba el anterior. Ese eslabón une las dos partes, subraya la idea repetida y crea un ritmo encadenado muy reconocible, tanto en la poesía como en los discursos y en el habla de todos los días. En este artículo verás su definición, cómo reconocerla, en qué se diferencia de la concatenación, la epanadiplosis y la anáfora, y 12 ejemplos comentados.
¿Qué es la anadiplosis?
La anadiplosis es una figura de repetición: lo repetido aparece en una posición fija, al final de una unidad (un verso, una oración, un miembro de la frase) y, de inmediato, al principio de la siguiente. Su esquema puede representarse así:
… X / X …
El término procede del griego anadíplōsis, «reduplicación», formado por aná, «de nuevo», y diplóō, «duplicar». La retórica latina la llamó reduplicatio, y algunos manuales en español la denominan también reduplicación o conduplicación. Forma parte del amplio grupo de las figuras retóricas basadas en la repetición, junto con la anáfora, la epífora o la epanadiplosis.
Características
- Posición exacta: el elemento repetido cierra una unidad y abre la siguiente. Si la repetición está en otro lugar, se trata de otra figura.
- Contacto inmediato: entre las dos apariciones solo suele haber una pausa (coma, punto o final de verso).
- Puede repetir una palabra o un grupo: un sustantivo («secreto»), un verbo («miráis») o una expresión entera («un secreto»).
- Función de enlace: actúa como una bisagra que une dos ideas y hace avanzar el discurso.
- Énfasis: la palabra repetida queda resaltada, porque el oyente la percibe dos veces seguidas.
- Efecto rítmico: produce un eco que da musicalidad al verso o a la prosa.
- Admite cadenas: si el procedimiento se repite varias veces seguidas, se convierte en concatenación.
Diferencias con la concatenación, la epanadiplosis y la anáfora
Estas figuras se confunden a menudo porque todas repiten palabras. La clave para distinguirlas es mirar dónde aparece lo repetido.
| Figura | Posición de lo repetido | Esquema | Ejemplo (de elaboración propia) |
|---|---|---|---|
| Anadiplosis | Final de una unidad e inicio de la siguiente, una sola vez | … X / X … | «Te esperé en la estación, la estación más fría del mundo» |
| Concatenación | Varias anadiplosis seguidas que forman una cadena | … X / X … Y / Y … Z | «La prisa trae errores; los errores, disgustos; los disgustos, más prisa» |
| Epanadiplosis | Inicio y final de la misma unidad | X … X | «Lejos te fuiste, muy lejos» |
| Anáfora | Inicio de varias unidades consecutivas | X … / X … / X … | «Te busqué en el parque, te busqué en el mercado, te busqué en la playa» |
| Epífora | Final de varias unidades consecutivas | … X / … X / … X | «Llegaste tarde, comiste tarde y te acostaste tarde» |
Dicho de otro modo: la anadiplosis es un eslabón; la concatenación, una cadena de eslabones; la epanadiplosis, un marco que abre y cierra; la anáfora, una serie de comienzos idénticos, y la epífora, una serie de finales idénticos.
Ejemplos de anadiplosis
Los cuatro primeros proceden de textos clásicos de dominio público; los demás son de elaboración propia y muestran cómo aparece la figura en el lenguaje cotidiano, la publicidad o los discursos.
En la literatura y los textos clásicos
- Gutierre de Cetina, madrigal «Ojos claros, serenos»: «¿por qué, si me miráis, miráis airados?». El verbo miráis cierra la condicional y abre la pregunta: el poeta subraya la contradicción entre la belleza de los ojos y su enfado.
- Cicerón, Primera Catilinaria: «Hic tamen vivit. Vivit? Immo vero etiam in senatum venit» («Y, sin embargo, este vive. ¿Vive? Más aún: incluso viene al Senado»). El orador recoge la última palabra y la convierte en pregunta indignada, un uso clásico de la anadiplosis en la oratoria.
- Evangelio de Juan, versión Reina-Valera: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios». La expresión el Verbo termina la primera oración y empieza la segunda, lo que da al comienzo del texto un tono solemne y encadenado.
- Evangelio de Mateo, genealogía de Jesús: «Abraham engendró a Isaac, e Isaac engendró a Jacob, y Jacob engendró a Judas y a sus hermanos». Es una concatenación: cada nombre que cierra un miembro abre el siguiente y la lista avanza de generación en generación.
En el lenguaje cotidiano
- «Necesito vacaciones; vacaciones de verdad, sin móvil ni correos». La repetición precisa qué tipo de vacaciones se desean.
- «Era un secreto, un secreto que todo el pueblo conocía». La segunda aparición introduce la ironía: el secreto no lo era.
- «Me prometiste tiempo, tiempo que nunca encontraste». La palabra repetida se carga de reproche.
- «El río creció en una noche, una noche que el pueblo no olvidará». El grupo una noche pasa de dato a recuerdo colectivo.
- Publicidad: «Pan recién hecho, hecho cada mañana en el barrio». El eslabón refuerza la idea de producto artesano.
- Discurso político: «Queremos una ciudad limpia; limpia de humo, de ruido y de basura». El adjetivo repetido se amplía con una enumeración.
- Concatenación en un consejo: «El estudio trae el conocimiento; el conocimiento, la confianza; la confianza, el éxito». Cada término engendra el siguiente, como en una escalera.
- Cuento infantil acumulativo: «Juan tiene un huerto; el huerto tiene un árbol; el árbol tiene una rama, y la rama, un nido». Este tipo de cadenas ayuda a los niños a memorizar y anticipar.
Tipos de anadiplosis
- Simple: un solo eslabón entre dos unidades («Necesito vacaciones; vacaciones de verdad»).
- Encadenada o concatenación: varios eslabones seguidos; en la retórica clásica recibe el nombre de gradatio o clímax cuando la cadena va creciendo en intensidad.
- Entre versos: la palabra final de un verso reaparece al comienzo del siguiente, el uso más frecuente en poesía.
- Dentro del verso o de la frase: la repetición une dos miembros separados por una pausa breve, como en «si me miráis, miráis airados».
- Con variación: lo repetido cambia ligeramente de forma (número, persona, tiempo) o de función; algunos autores lo consideran una mezcla de anadiplosis y poliptoton.
Ejercicios resueltos
1. Identifica la figura: «Busqué la llave por toda la casa, la casa entera, sin encontrarla».
Es una anadiplosis: la casa cierra el primer miembro y abre el segundo.
2. Clasifica estos enunciados: a) «Nada te pido, nada»; b) «Ven pronto, pronto o me iré»; c) «Ven conmigo, ven a casa, ven ahora».
a) Epanadiplosis: la misma palabra abre y cierra el enunciado. b) Anadiplosis: pronto cierra un miembro y abre el siguiente. c) Anáfora: ven se repite al comienzo de cada miembro.
3. Transforma en anadiplosis la oración «Tengo un perro muy fiel».
Una solución: «Tengo un perro, un perro muy fiel». Se aísla el final de la primera parte y se repite al comenzar la segunda.
4. Completa la concatenación: «La lluvia moja la tierra; la tierra ______; la hierba ______».
Por ejemplo: «La lluvia moja la tierra; la tierra alimenta la hierba; la hierba alimenta a las ovejas». Cada final debe convertirse en el inicio del miembro siguiente.
5. ¿Es anadiplosis «Todo, todo lo perdí en aquel viaje»?
No. Es una geminación o epizeuxis: la palabra se repite seguida al inicio, pero no hay una unidad que termine con todo y otra que empiece con él.
Cómo usar la anadiplosis
La anadiplosis es útil cuando se quiere insistir en una idea sin que parezca una repetición torpe. Funciona especialmente bien en tres situaciones:
- Para precisar o matizar: se retoma una palabra y se le añade información nueva («una casa, una casa con jardín»).
- Para hacer avanzar un razonamiento: la concatenación muestra relaciones de causa y efecto paso a paso, por eso es frecuente en la oratoria y la argumentación.
- Para dar ritmo: en poemas, canciones, eslóganes y finales de discurso, el eco de la palabra repetida se recuerda con facilidad.
Conviene no abusar de ella: en un texto expositivo, repetir sin intención resulta pesado. Si quieres ampliar con otras figuras cercanas, consulta los ejemplos de anáfora y el repaso general de los recursos literarios.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la anadiplosis?
¿Cuál es la diferencia entre anadiplosis y anáfora?
¿Qué relación hay entre anadiplosis y concatenación?
¿Anadiplosis y epanadiplosis son lo mismo?
¿Para qué sirve la anadiplosis?
Referencias
- Lausberg, H. Manual de retórica literaria. Gredos.
- Beristáin, H. Diccionario de retórica y poética. Porrúa.
- Real Academia Española. Diccionario de la lengua española.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Anadiplosis». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/anadiplosis/

















