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Apóstrofe
Lenguaje 7 min de lectura

Apóstrofe

El apóstrofe es la figura retórica en la que se habla con emoción a alguien o algo, presente o ausente, real o imaginario.

Última revisión: octubre de 2026 Por Conceptualia Categoría: Lenguaje

El apóstrofe es la figura retórica en la que quien habla o escribe interrumpe su discurso para dirigirse directamente, y con emoción, a alguien o a algo: una persona presente o ausente, un muerto, un dios, la naturaleza o una idea abstracta. Es el recurso que hay detrás de versos como «¡Oh llama de amor viva!» o de la célebre pregunta de Cicerón a Catilina. No debe confundirse con el apóstrofo, el signo ortográfico (’), y en este artículo verás ambas cosas con ejemplos claros.

¿Qué es el apóstrofe?

El Diccionario de la lengua española lo define como la figura que consiste en dirigir la palabra con vehemencia, en segunda persona, a una o varias personas o cosas personificadas. Es una de las figuras retóricas llamadas patéticas o de diálogo, porque buscan conmover y crean la ilusión de una conversación. El destinatario puede ser:

  • presente o ausente (alguien que está delante o lejos);
  • real o imaginario (una persona histórica o un ser mitológico);
  • vivo o muerto;
  • animado o inanimado: ríos, olas, la noche, la muerte o la patria, a los que se trata como si pudieran escuchar.

La palabra procede del latín apostrophe, y este del griego apostrophḗ, «acción de volverse», porque el orador se apartaba de su auditorio para «volverse» hacia otro interlocutor. El diccionario recoge una segunda acepción, menos conocida: dicterio, es decir, insulto o palabra ofensiva dirigida a alguien.

¿El apóstrofe o la apóstrofe?

Las dos son correctas. Según la RAE, apóstrofe es un sustantivo de género ambiguo: el diccionario lo marca como masculino o femenino, y el Diccionario panhispánico de dudas precisa que hoy predomina el masculino. Se puede decir, por tanto, «un apóstrofe conmovedor» o «una apóstrofe conmovedora».

Características

  • Segunda persona: verbos y pronombres se dirigen a un «tú» o un «vosotros» («llevadme con vosotras»).
  • Vocativo: casi siempre se nombra al destinatario, separado por comas: «Catilina», «Señor», «olas gigantes».
  • Tono exclamativo o interrogativo, a menudo con la interjección «oh» o «ay».
  • Ruptura del discurso: el emisor deja de hablar al público o al lector para hablarle a otro.
  • Carga emocional: expresa súplica, reproche, amor, dolor o admiración.
  • Personificación frecuente: si se habla a un objeto o a una idea, se le atribuye la capacidad de oír, por lo que se combina con la prosopopeya.

Tipos de apóstrofe según el destinatario

Tipo A quién se dirige Ejemplo
A una persona presente Alguien que escucha en ese momento Cicerón ante Catilina en el Senado
A una persona ausente o muerta Un ser querido lejano o fallecido Whitman a Lincoln: «¡Oh, capitán! ¡Mi capitán!»
Invocación Dioses, musas o Dios «Canta, oh diosa…» (Homero)
A la naturaleza o a objetos Ríos, mares, astros, cosas Bécquer a las olas
A una abstracción La muerte, la vida, el amor, la patria Quevedo: «¡Ah de la vida!»
A uno mismo El alma, el corazón, el propio poeta «Corazón, no me falles ahora»

Ejemplos de apóstrofe

  1. Homero, Ilíada: «Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles». Es una invocación a la musa al inicio del poema.
  2. Cicerón, Primera catilinaria: «¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?». El orador se dirige al acusado, presente en el Senado.
  3. Garcilaso de la Vega, soneto X: «¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas…!». El poeta habla a unos objetos que le recuerdan a la amada perdida.
  4. San Juan de la Cruz: «¡Oh llama de amor viva, / que tiernamente hieres…!». Apóstrofe a una realidad espiritual, el amor divino.
  5. Fray Luis de León, «Noche serena»: «Morada de grandeza, / templo de claridad y hermosura». El poeta se dirige al cielo estrellado.
  6. Francisco de Quevedo: «“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?». Llama a la vida como quien llama a una puerta, sin obtener respuesta.
  7. José de Espronceda, «A Jarifa en una orgía»: «Trae, Jarifa, trae tu mano». Apóstrofe a una persona presente.
  8. Gustavo Adolfo Bécquer, rima LII: «Olas gigantes que os rompéis bramando […] ¡llevadme con vosotras!». El poeta suplica a los elementos.
  9. Rosalía de Castro, Cantares gallegos: «Adios, ríos; adios, fontes». La emigrante se despide de los ríos y fuentes de su tierra.
  10. Antonio Machado: «Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería». Reproche a Dios tras la muerte de su esposa, Leonor; un apóstrofe propio de la elegía.
  11. Walt Whitman: «¡Oh, capitán! ¡Mi capitán!». Se dirige a Abraham Lincoln, ya asesinado.
  12. John Donne, soneto sacro X: «Muerte, no te enorgullezcas». Habla a la muerte personificada para restarle poder.
  13. Lengua cotidiana: «¡Ay, Madrid, cuánto te echo de menos!» o «¡Venga, piernas, un último esfuerzo!». También usamos apóstrofes sin darnos cuenta.

Apóstrofe y apóstrofo: no los confundas

Son dos palabras distintas, aunque tengan el mismo origen griego:

Apóstrofe Apóstrofo
Qué es Figura retórica Signo ortográfico (’)
Género Ambiguo (el o la), hoy más usado como masculino Solo masculino (el apóstrofo)
Ejemplo «¡Oh, noche, no te vayas!» O’Donnell, d’aquel

El apóstrofo es uno de los signos auxiliares de la ortografía. En español actual tiene usos muy limitados: indicar la elisión de una vocal en textos antiguos o poéticos («d’aquel», «l’alma»), reflejar pronunciaciones coloquiales en textos literarios y escribir apellidos o nombres de otras lenguas («O’Donnell», «D’Annunzio»). La Ortografía de 2010 considera incorrecto usarlo para abreviar años (no «’92», sino «el 92») o para formar plurales de siglas (no «ONG’s», sino «las ONG»). Truco para recordarlo: el apóstrofo, con o de ortografía; el apóstrofe, con e de expresión.

Diferencia con el vocativo

El vocativo es una función gramatical: la palabra con la que se llama a alguien («Ana, ven»). El apóstrofe es una figura retórica que suele contener un vocativo, pero añade vehemencia y una ruptura del discurso. Decir «Pedro, pásame la sal» no es un apóstrofe; exclamar «¡Pedro, hermano, por qué te fuiste!» ante su tumba, sí.

Ejercicios resueltos

★ Practica paso a paso

1. Identifica el destinatario del apóstrofe: «Olas gigantes que os rompéis bramando […] ¡llevadme con vosotras!».

Las olas: es un apóstrofe a la naturaleza, combinado con personificación.

2. Completa con «apóstrofe» o «apóstrofo»: «El apellido O’Neill lleva un ______» / «El poema empieza con un ______ a la luna».

Primero, apóstrofo (signo); después, apóstrofe (figura).

3. Corrige: «Los Juegos Olímpicos del ’92 fueron en Barcelona».

Sin apóstrofo: «Los Juegos Olímpicos del 92 fueron en Barcelona».

4. ¿Es apóstrofe? a) «Luis, cierra la puerta». b) «¡Oh, patria mía, cuánto has sufrido!».

a) No: es un vocativo corriente. b) Sí: apóstrofe a una abstracción, la patria, con tono exclamativo.

5. ¿Es correcto decir «la apóstrofe de Cicerón»?

Sí: «apóstrofe» es de género ambiguo, aunque hoy es más frecuente «el apóstrofe».

Cómo usar el apóstrofe

En poesía, el apóstrofe da intensidad lírica y convierte la reflexión en diálogo; por eso abunda en odas, elegías y poemas amorosos. En la oratoria y la publicidad capta la atención al interpelar directamente al público («Tú, que madrugas cada día…»). Para que funcione conviene reservarlo para momentos de emoción, nombrar con claridad al destinatario y mantener la segunda persona. Usado sin medida resulta grandilocuente.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un apóstrofe en literatura?

Es la figura retórica en la que el autor se dirige con emoción, en segunda persona, a un ser presente o ausente, real o imaginario, o a una cosa personificada.

¿Se dice «el apóstrofe» o «la apóstrofe»?

Las dos formas son correctas porque la RAE lo considera de género ambiguo, aunque en el uso actual predomina el masculino: el apóstrofe.

¿Qué diferencia hay entre apóstrofe y apóstrofo?

El apóstrofe es una figura retórica; el apóstrofo es un signo ortográfico (’) que indica la supresión de una vocal o aparece en nombres extranjeros como O’Donnell.

¿Qué es una invocación?

Es un tipo de apóstrofe dirigido a una divinidad o a las musas para pedir ayuda o inspiración, como el inicio de la Ilíada: «Canta, oh diosa…».

¿Todo vocativo es un apóstrofe?

No. El vocativo es una función gramatical común; solo hay apóstrofe cuando la apelación tiene intención expresiva y vehemente e interrumpe el discurso.

Referencias

  • Real Academia Española y ASALE. Diccionario de la lengua española.
  • Real Academia Española y ASALE. Diccionario panhispánico de dudas. Santillana, 2005.
  • Real Academia Española y ASALE. Ortografía de la lengua española. Espasa, 2010.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Apóstrofe». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/apostrofe/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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