
Buenos modales
Los buenos modales son los comportamientos y palabras con los que mostramos consideración hacia los demás en el trato diario.
Los buenos modales son el conjunto de comportamientos, gestos y palabras con los que una persona muestra consideración hacia los demás en el trato diario: saludar, pedir las cosas por favor, escuchar sin interrumpir o comer sin molestar a quien está al lado. Más que una lista de normas rígidas, expresan una actitud de respeto que facilita la convivencia. Cambian con las épocas y las culturas, pero en todas partes cumplen la misma función: hacer que el otro se sienta tenido en cuenta.
¿Qué son los buenos modales?
La palabra «modales» procede de «modo» y alude a la manera de hacer las cosas. El Diccionario de la lengua española define los modales, en plural, como las acciones externas de cada persona con que se hace notar y se singulariza entre las demás, dando a conocer su buena o mala educación. Hablar de buenos modales es, por tanto, referirse a la forma correcta y amable de comportarse en sociedad.
Los buenos modales son un tipo de norma social: nadie multa a quien no da los buenos días, pero su incumplimiento genera rechazo, incomodidad o mala reputación. Se sitúan en el terreno de la costumbre, a medio camino entre la moral, que juzga lo bueno y lo malo, y la estética del comportamiento.
Buenos modales, cortesía, urbanidad, etiqueta y protocolo
Son términos próximos que a menudo se usan como sinónimos, pero tienen matices:
| Concepto | Ámbito | Ejemplo |
|---|---|---|
| Buenos modales | Actitud general de trato correcto en cualquier situación | Mirar a quien te habla y no interrumpirle |
| Cortesía | Gestos concretos de atención hacia otra persona | Ceder el paso o abrir la puerta |
| Urbanidad | Comportamiento cívico en los espacios compartidos | No gritar en el transporte público (ver reglas de urbanidad) |
| Etiqueta | Normas de las ocasiones formales | Vestir de forma adecuada en una boda |
| Protocolo | Reglas oficiales de actos públicos e institucionales | El orden de precedencia de las autoridades en un acto (ver protocolo) |
Características
- Se aprenden: nadie nace sabiéndolos; se adquieren en la familia, la escuela y el grupo, sobre todo por imitación.
- Son convencionales: dependen de acuerdos sociales, no de la naturaleza. Por eso lo correcto en un lugar puede ser grosero en otro.
- Son visibles: se expresan en conductas observables (gestos, palabras, posturas, tono de voz).
- Tienen una base ética: detrás de la forma hay un fondo de consideración y empatía.
- Evolucionan: algunas normas desaparecen, como quitarse el sombrero al saludar, y surgen otras nuevas, como no hablar por el móvil con el altavoz en un lugar público.
Breve historia de los buenos modales
La preocupación por el buen comportamiento es antigua, pero los grandes manuales europeos aparecen en el Renacimiento. El cortesano (1528), de Baldassare Castiglione, describe al hombre de corte ideal, culto, elegante y mesurado; su traducción al castellano por Juan Boscán (1534) fue muy leída en España. En 1558 se publicó Galateo, de Giovanni della Casa, un tratado sobre cómo comportarse en la conversación y en la mesa que tuvo tanto éxito que en italiano galateo significa hoy, sin más, «buenos modales».
El sociólogo Norbert Elias estudió este proceso en El proceso de la civilización (1939). A partir de los manuales de conducta, mostró cómo entre la Edad Media y la Edad Moderna aumentó el autocontrol sobre el cuerpo y las emociones: usar tenedor, no sonarse con la mano o no escupir en la mesa pasaron de consejos para nobles a normas compartidas por toda la sociedad. Para Elias, los modales no son simples adornos, sino una forma de regular la convivencia y de marcar distancias sociales.
Tipos de buenos modales
- Verbales: saludar, despedirse, pedir por favor, dar las gracias, pedir perdón y usar un tono adecuado.
- No verbales: mirar a los ojos cuando la cultura lo aprecia, mantener una distancia física cómoda, no señalar con el dedo.
- En la mesa: esperar a que todos estén servidos, masticar con la boca cerrada, no usar el móvil durante la comida.
- En la conversación: escuchar, no monopolizar la palabra, no interrumpir, evitar temas que incomoden en contextos formales.
- Digitales: responder los mensajes en un tiempo razonable, no escribir en mayúsculas sostenidas, que se interpretan como gritos, y pedir permiso antes de publicar fotos de otras personas. A este conjunto se le llama a veces netiqueta.
- En el trabajo: la puntualidad, respetar los turnos de palabra en las reuniones y reconocer el mérito ajeno.
Los modales cambian según la cultura
Una misma conducta puede ser educada o grosera según el lugar:
- En Japón, la reverencia sustituye al apretón de manos en muchos contextos, y no se deja propina en los restaurantes.
- En muchos hogares de Asia oriental, los países nórdicos o Canadá es costumbre descalzarse al entrar en una casa.
- En España se saluda a menudo con dos besos en las mejillas entre conocidos; en otros países ese gesto resulta demasiado íntimo.
- Sorber los fideos en voz alta se considera aceptable en Japón, mientras que en Europa se tiene por descortés.
Por eso, al viajar o al convivir con personas de otras culturas, el mejor modal es la observación y la tolerancia: preguntar, imitar con respeto y no juzgar por las propias costumbres.
La cortesía según la lingüística
Los lingüistas Penelope Brown y Stephen Levinson desarrollaron una influyente teoría de la cortesía basada en el concepto de imagen (face), tomado del sociólogo Erving Goffman. Según ellos, todas las personas desean ser apreciadas (imagen positiva) y no verse impuestas (imagen negativa). Los buenos modales verbales sirven para proteger esa imagen: por eso decimos «¿te importaría cerrar la ventana?» en lugar de «cierra la ventana», o suavizamos una crítica con un elogio previo.
Críticas y límites
Los buenos modales también tienen detractores. Se les ha reprochado que pueden convertirse en una máscara de hipocresía, cuando la forma es impecable pero el fondo es desprecio, o en una herramienta de distinción de clase, al servir para señalar quién «sabe estar» y quién no. La respuesta habitual es que los modales valiosos no son los que se exhiben, sino los que nacen de la amabilidad y la consideración sincera hacia los demás.
Importancia de los buenos modales
Los buenos modales reducen los conflictos, generan confianza y hacen más agradable la vida en común. En el ámbito laboral influyen en la imagen profesional y en el clima de los equipos; en la escuela, favorecen un ambiente de respeto; y en la familia, transmiten valores de una generación a otra. Además, practicarlos desarrolla la empatía, porque obliga a ponerse en el lugar de quien tenemos delante.
Ejercicios resueltos
1. Clasifica: ¿buenos modales verbales, no verbales o digitales? «Silenciar el micrófono en una videollamada cuando no se está hablando».
Es una norma de comportamiento en un entorno en línea, así que pertenece a los buenos modales digitales.
2. ¿Cortesía, etiqueta o protocolo? «Las autoridades se sientan en la presidencia según el orden de precedencia establecido por la normativa».
Es una regla oficial de un acto institucional: protocolo.
3. Transforma en una petición cortés: «Pásame la sal».
Una opción: «¿Me pasas la sal, por favor?». La pregunta y la fórmula «por favor» suavizan la orden y protegen la imagen del otro.
4. Una visitante extranjera saluda con un apretón de manos en lugar de dos besos. ¿Es de mala educación?
No. Los modales son convencionales y varían según la cultura. Lo educado es aceptar su forma de saludo sin incomodarla.
5. Identifica el fallo: en una cena, alguien responde mensajes en el móvil mientras otra persona le cuenta algo importante.
Se incumple una norma de conversación y de mesa: no prestar atención a quien habla. Lo correcto es guardar el móvil o disculparse si la llamada es urgente.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre buenos modales y educación?
¿Los buenos modales son iguales en todo el mundo?
¿Quién escribió el primer libro de buenos modales?
¿Qué es la netiqueta?
¿Por qué son importantes los buenos modales?
Referencias
- Elias, N. El proceso de la civilización: investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. Fondo de Cultura Económica.
- Brown, P. y Levinson, S. C. (1987). Politeness: Some Universals in Language Usage. Cambridge University Press.
- Della Casa, G. Galateo (1558). Diversas ediciones.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Buenos modales». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/valores/buenos-modales/

















