
Avaricia
La avaricia es el deseo desmedido de acumular riquezas y la resistencia a compartirlas.
La avaricia es el deseo desmedido de acumular riquezas y bienes, unido a la resistencia a compartirlos o gastarlos. No se trata de querer prosperar, algo legítimo, sino de convertir el dinero en un fin en sí mismo hasta el punto de sacrificar por él las relaciones, la generosidad e incluso el propio bienestar. Tradicionalmente se ha considerado un vicio y uno de los siete pecados capitales.
¿Qué es la avaricia?
La palabra procede del latín avaritia, derivada de avarus («ávido», «codicioso»), y esta del verbo avere, que significa desear con ansia. El Diccionario de la lengua española la define como el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Dos ideas resumen el concepto: acumular sin medida y retener sin generosidad.
Aristóteles, en la Ética a Nicómaco, la sitúa como el exceso opuesto a la liberalidad: la persona liberal da y gasta con acierto, mientras que el avaro toma de más y da de menos. Para el filósofo, la virtud está en un término medio y la avaricia lo rompe por un extremo, igual que la prodigalidad lo rompe por el otro.
Características de una persona avara
- Apego excesivo a lo material: mide el valor de las cosas y de las personas por lo que cuestan o lo que rinden.
- Dificultad para dar: regalar, invitar o ayudar le produce una incomodidad desproporcionada.
- Insatisfacción permanente: por mucho que tenga, siempre le parece poco. Quien posee mucho teme perderlo y vive en estado de alerta.
- Desconfianza: sospecha de que los demás quieren aprovecharse de sus bienes.
- Cálculo constante: convierte los vínculos en transacciones, con una contabilidad mental de favores.
Avaricia, codicia y tacañería: ¿es lo mismo?
Se usan como sinónimos, pero tienen matices. La codicia pone el acento en el deseo de conseguir más, a veces por medios injustos. La avaricia añade la tendencia a guardar y no soltar. La tacañería es su versión cotidiana y menor: regatear un café o negarse a repartir la cuenta. Y ahorrar no es ser avaro: el ahorro prudente busca seguridad y planificación, mientras que la avaricia busca acumular por acumular.
Ejemplos cotidianos
- Un familiar con una gran fortuna que se niega a ayudar a un hijo en un apuro puntual, aunque no le suponga ningún sacrificio real.
- Un empresario que paga salarios por debajo de lo justo para engordar su margen cuando el negocio va sobrado.
- Alguien que lleva años sin disfrutar de nada, ni viajes ni caprichos, porque cada gasto le parece una pérdida.
- Quien revisa al céntimo cada ticket compartido y convierte una comida entre amigos en un conflicto.
La literatura ha retratado el tipo con maestría: Aulularia, de Plauto, y El avaro, de Molière (1668), pintan a personajes obsesionados con su tesoro, incapaces de disfrutar de la familia.
Consecuencias de la avaricia
En el plano personal, aísla. Quien antepone sus posesiones a los demás acaba con relaciones empobrecidas y una felicidad frágil, porque depende de algo que puede perderse. También genera ansiedad y una visión del mundo basada en la escasez.
En el plano social, alimenta la desigualdad y debilita la confianza. Si quienes más tienen no contribuyen, crece la brecha entre unos y otros, y los valores como la solidaridad y el bien común se resienten. En la historia moral, la tradición cristiana la incluyó entre los vicios capitales, y Dante colocó a los avaros en el cuarto círculo del Infierno de la Divina Comedia.
Cómo contrarrestar la avaricia
- Practicar la generosidad en pequeño: donar, invitar o prestar ayuda con regularidad convierte el dar en hábito.
- Cultivar la gratitud: reconocer lo que ya se tiene reduce la sensación de carencia.
- Distinguir necesidad de deseo: preguntarse cuánto es suficiente.
- Dar sentido al dinero: tratarlo como un medio para vivir mejor y ayudar, no como una meta.
- Aprender de la sencillez: una vida con menos ataduras materiales suele ser más libre.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa ser una persona avara?
Significa tener un afán excesivo de acumular riquezas y una gran resistencia a compartirlas o gastarlas, aunque haya necesidad o capacidad para hacerlo.
¿Cuál es la diferencia entre avaricia y codicia?
La codicia es el deseo ansioso de conseguir más; la avaricia añade la tendencia a retener y atesorar. En la práctica se solapan y muchas veces se usan como sinónimos.
¿Ahorrar es lo mismo que ser avaro?
No. Ahorrar es una conducta prudente que busca seguridad y planificar el futuro. La avaricia convierte la acumulación en un fin y bloquea la generosidad.
¿Por qué la avaricia es un pecado capital?
La tradición cristiana la clasificó entre los siete pecados capitales porque se consideraba la raíz de otras faltas, como el engaño, la dureza de corazón o la injusticia hacia el prójimo.
¿Cómo se puede superar la avaricia?
Con pequeños gestos de generosidad, trabajando la gratitud, distinguiendo entre lo necesario y lo superfluo y recordando que el dinero es un medio, no un fin.
Referencias
- Aristóteles, Ética a Nicómaco, libro IV (sobre la liberalidad y sus vicios opuestos).
- Tomás de Aquino, Suma teológica, II-II, cuestión 118 (sobre la avaricia).
- Molière, El avaro (1668).
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2025). «Avaricia». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/valores/avaricia/

















