
Inteligencia emocional
La inteligencia emocional es la capacidad de percibir, comprender y regular las emociones propias y ajenas para pensar y actuar mejor.
La inteligencia emocional es la capacidad de percibir, comprender, expresar y regular las emociones propias y reconocer las de los demás para pensar y actuar mejor. No sustituye al razonamiento, sino que lo complementa: decidimos, aprendemos y nos relacionamos con las emociones, no a pesar de ellas. Es una de las ideas de la psicología moderna con más repercusión en educación, trabajo y bienestar.
¿Qué es la inteligencia emocional?
El concepto fue formulado en 1990 por los psicólogos Peter Salovey y John Mayer, que la definieron como la habilidad para controlar los sentimientos y emociones propios y ajenos, discriminar entre ellos y usar esa información para guiar el pensamiento y la acción. Se popularizó en 1995 con el libro Inteligencia emocional de Daniel Goleman, que la llevó al gran público y a las empresas.
Se apoya en una idea anterior de Howard Gardner (1983), que en su teoría de las inteligencias múltiples propuso la inteligencia intrapersonal y la inteligencia interpersonal. Es distinta del coeficiente intelectual, que mide sobre todo capacidades cognitivas como el razonamiento o la memoria.
Modelos principales
El modelo de habilidad de Salovey y Mayer
En su versión de 1997, entiende la inteligencia emocional como un conjunto de cuatro habilidades que se desarrollan de manera progresiva:
- Percepción emocional: identificar emociones en uno mismo, en los demás y en expresiones como el rostro o la voz.
- Facilitación emocional: usar las emociones para favorecer el pensamiento y la atención.
- Comprensión emocional: entender cómo se combinan, cambian y se relacionan las emociones.
- Regulación emocional: manejar las emociones propias y ajenas de forma adaptativa.
Se mide con pruebas de rendimiento como el MSCEIT.
El modelo mixto de Goleman
Goleman describe cinco componentes: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. Incorpora rasgos de personalidad y competencias, lo que lo hace muy útil en formación y liderazgo, pero más criticado desde el punto de vista científico.
El enfoque de rasgo
Konstantinos Petrides y Adrian Furnham (2001) distinguieron la inteligencia emocional como habilidad de la inteligencia emocional como rasgo, es decir, las percepciones que cada persona tiene de sus propias capacidades emocionales, que se evalúan con cuestionarios de autoinforme.
Componentes y habilidades clave
- Autoconciencia emocional: reconocer lo que se siente y cómo influye en lo que se piensa y se hace. Está muy ligada al autoconocimiento.
- Autorregulación: gestionar impulsos y estados de ánimo, tolerar la frustración y recuperarse de los reveses.
- Motivación: orientar las emociones hacia metas, con persistencia y optimismo realista.
- Empatía: captar lo que sienten otras personas y responder de forma adecuada.
- Habilidades sociales: comunicar, cooperar, negociar y resolver conflictos. Véase habilidades sociales.
Beneficios y aplicaciones
Los estudios asocian una mayor inteligencia emocional con mejores relaciones, menos estrés y mejor ajuste psicológico, así como con un mejor desempeño en profesiones que implican trato con personas. En el ámbito educativo, los programas de aprendizaje socioemocional en las aulas han mostrado mejoras en conducta, convivencia y rendimiento, según el metaanálisis de Durlak y colaboradores (2011).
En las organizaciones se aplica en selección, formación y liderazgo. Con todo, conviene ser prudente con las promesas: algunas afirmaciones populares, como que la inteligencia emocional explica más éxito profesional que el cociente intelectual, no están respaldadas por la investigación.
Cómo desarrollarla
- Poner nombre preciso a lo que se siente (rabia, decepción, vergüenza) en lugar de limitarse a «estoy mal».
- Hacer pausas antes de responder cuando la emoción es intensa.
- Practicar la atención plena para observar emociones sin dejarse arrastrar por ellas.
- Escuchar de forma activa y preguntar a los demás cómo se sienten.
- Pedir retroalimentación sincera sobre cómo nuestra conducta afecta a otros.
- Leer ficción y conversar, que entrenan la comprensión de perspectivas ajenas.
Si las dificultades para identificar o regular emociones son persistentes o interfieren de modo importante en la vida, un profesional de la psicología puede ayudar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la inteligencia emocional?
¿Quién creó el concepto de inteligencia emocional?
¿Cuáles son los componentes de la inteligencia emocional?
¿Se puede mejorar la inteligencia emocional?
¿Es más importante la inteligencia emocional que el coeficiente intelectual?
Referencias
- Salovey, P. y Mayer, J. D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185-211.
- Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence. Bantam Books.
- Durlak, J. A., Weissberg, R. P., Dymnicki, A. B., Taylor, R. D. y Schellinger, K. B. (2011). The impact of enhancing students’ social and emotional learning. Child Development, 82(1), 405-432.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2024). «Inteligencia emocional». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/psicologia/inteligencia-emocional/

















