
Actitud
La actitud es la predisposición relativamente estable con la que valoramos y respondemos ante personas, ideas o situaciones.
La actitud es la predisposición, relativamente estable, con la que una persona valora y responde ante objetos, personas, ideas o situaciones. No es lo mismo que el estado de ánimo ni que la conducta: es la evaluación interna, favorable o desfavorable, que orienta cómo pensamos, sentimos y actuamos. Es uno de los conceptos centrales de la psicología social.
¿Qué es la actitud?
En psicología, una actitud es una evaluación duradera, positiva o negativa, hacia algo o alguien. El psicólogo Gordon Allport la definió en 1935 como un estado mental y neural de disposición, organizado a través de la experiencia, que ejerce una influencia directiva sobre las respuestas de la persona. Décadas después, Alice Eagly y Shelly Chaiken (1993) la resumieron como una tendencia psicológica que se expresa al valorar una entidad con cierto grado de favor o desfavor.
La palabra llegó al español a través del italiano attitudine, y este del latín tardío aptitudo, relacionado con la idea de ser apto o estar dispuesto. En el uso cotidiano mantiene ese matiz: decimos que alguien tiene «buena actitud» cuando muestra disposición para afrontar algo.
Componentes de la actitud
El modelo clásico, llamado tripartito o modelo ABC, distingue tres dimensiones que suelen ir unidas:
- Componente cognitivo: las creencias, ideas y conocimientos que tenemos sobre el objeto de la actitud. Por ejemplo, creer que el ejercicio mejora la salud.
- Componente afectivo: las emociones y sentimientos que despierta, como el agrado, el miedo o el rechazo.
- Componente conductual: la tendencia a actuar de determinada manera, como apuntarse a un gimnasio o evitar un tema.
Los tres componentes no siempre coinciden. Una persona puede creer que fumar es dañino (cognitivo), sentir placer al fumar (afectivo) y seguir haciéndolo (conductual). Estas tensiones internas dieron lugar a la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger (1957), según la cual sentimos incomodidad cuando nuestras creencias y nuestros actos se contradicen y tendemos a reducirla.
Características de las actitudes
- Se aprenden. No nacemos con ellas: se forman por experiencia directa, por observación de otros (aprendizaje social), por la educación y por la cultura.
- Son relativamente estables, pero pueden cambiar con nueva información, experiencias o persuasión.
- Tienen dirección e intensidad: pueden ser favorables o desfavorables, y más o menos fuertes.
- Orientan la conducta, aunque no la determinan de forma automática.
- Pueden ser explícitas o implícitas: algunas las reconocemos de manera consciente y otras operan sin que seamos plenamente conscientes de ellas.
Tipos de actitud
Según su orientación pueden ser positivas, negativas o neutras. En el ámbito cotidiano y laboral se habla también de actitudes proactivas, pasivas, asertivas o agresivas, según el modo de enfrentarse a los demás y a los problemas. Una persona proactiva toma la iniciativa, mientras que una persona asertiva defiende sus derechos y opiniones con respeto hacia los demás.
Actitud y conducta: ¿actuamos como pensamos?
Intuitivamente creemos que nuestras actitudes determinan lo que hacemos, pero la investigación muestra que la relación es más matizada. En un estudio clásico de 1934, Richard LaPiere recorrió Estados Unidos con una pareja de origen chino y comprobó que casi todos los establecimientos los atendieron, aunque meses después, por carta, la mayoría de los negocios que respondieron declaró que no atendería a clientes chinos. Desde entonces se sabe que las actitudes predicen mejor la conducta cuando son fuertes, específicas y accesibles, y cuando el contexto no impone presiones contrarias.
Icek Ajzen y Martin Fishbein desarrollaron modelos que explican este vínculo. En la teoría del comportamiento planificado (Ajzen, 1991), la conducta depende de la intención, y esta de tres factores: la actitud hacia la conducta, las normas sociales percibidas y el control que creemos tener sobre ella.
¿Cómo se forman y cómo cambian las actitudes?
Se forman por varias vías: la exposición repetida a algo (solemos preferir lo familiar), el condicionamiento (asociar un objeto con experiencias agradables o desagradables), la imitación de modelos como la familia, los amigos o los medios de comunicación, y la reflexión personal.
Para cambiarlas intervienen la persuasión, el contacto directo con aquello que se rechaza (la hipótesis del contacto de Allport, 1954, indica que el trato en condiciones de igualdad reduce los prejuicios) y la disonancia entre lo que se piensa y lo que se hace. Cambiar una actitud arraigada es lento, y más eficaz si la persona participa activamente en el proceso que si recibe órdenes.
Importancia de la actitud
Las actitudes influyen en la motivación, en cómo interpretamos lo que nos ocurre y en nuestra manera de relacionarnos. En el ámbito educativo, la actitud del alumno hacia una materia condiciona su implicación; en el laboral, afecta al trabajo en equipo y al liderazgo. Conviene, sin embargo, evitar el mensaje simplista de que basta con «pensar en positivo»: una actitud constructiva ayuda a afrontar los problemas, pero no sustituye ni la acción ni las circunstancias reales ni, cuando hace falta, la ayuda profesional.
Ejemplos de actitud
- Un estudiante que ante un suspenso decide revisar su método de estudio en lugar de abandonar: actitud de superación.
- Una persona que desconfía de las tecnologías nuevas sin haberlas probado: actitud negativa basada más en el miedo que en la experiencia.
- Un equipo que acoge opiniones distintas y las debate con respeto: actitud abierta y colaborativa.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre actitud y aptitud?
¿Se puede cambiar de actitud?
¿Cuáles son los componentes de una actitud?
¿La actitud determina siempre la conducta?
¿Es lo mismo actitud que personalidad?
Referencias
- Allport, G. W. (1935). «Attitudes». En C. Murchison (Ed.), Handbook of Social Psychology. Clark University Press.
- Eagly, A. H. y Chaiken, S. (1993). The Psychology of Attitudes. Harcourt Brace Jovanovich.
- Ajzen, I. (1991). «The theory of planned behavior». Organizational Behavior and Human Decision Processes, 50(2), 179-211.
- Festinger, L. (1957). A Theory of Cognitive Dissonance. Stanford University Press.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Actitud». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/psicologia/actitud/

















