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Epífora
Lenguaje 8 min de lectura

Epífora

La epífora es la figura retórica que repite una misma palabra o expresión al final de varios versos o frases, como el «a las cinco de la tarde» de Lorca.

Última revisión: octubre de 2026 Por Conceptualia Categoría: Lenguaje

La epífora es la figura retórica que consiste en repetir una misma palabra o expresión al final de varios versos, frases o miembros de un periodo. Es la imagen especular de la anáfora: si esta golpea al principio, la epífora deja el acento en el cierre, de modo que cada unidad termina en el mismo punto. Por eso se usa tanto en la poesía como en la oratoria, donde la idea final queda resonando en el oído del lector o del público.

¿Qué es la epífora?

La epífora es una figura retórica de repetición: un mismo elemento (una palabra, un sintagma o un verso entero) aparece al término de dos o más unidades seguidas o cercanas. El esquema básico es «… X / … X / … X». Al ocupar siempre la posición final, la palabra repetida funciona como un remate que ordena el texto y subraya su idea central.

El término procede del griego epiphorá, formado por epi- (‘sobre, después’) y el verbo phérein (‘llevar’): algo así como ‘lo que se añade encima’ o ‘lo que llega después’. En los tratados clásicos de retórica también recibe los nombres de conversión (del latín conversio) y epístrofe. Conviene no confundirla con el uso médico de la misma palabra: en medicina, epífora designa el lagrimeo excesivo.

Características

  • Posición final: lo repetido cierra cada verso, frase o miembro. Si apareciera al comienzo, sería una anáfora.
  • Al menos dos apariciones, aunque lo habitual son tres o más, porque el oído reconoce mejor la pauta.
  • Unidades paralelas: suele ir acompañada de paralelismo, es decir, de construcciones sintácticas parecidas que preparan la llegada del elemento repetido.
  • Efecto de remate: la palabra final adquiere peso, porque es lo último que se oye antes de la pausa.
  • Extensión variable: puede repetirse una sola palabra, una expresión o un verso completo. En este último caso, si se repite al cierre de cada estrofa, se habla de estribillo.

Diferencias con otras figuras de repetición

Figura Dónde se repite Esquema
Epífora Al final de varias unidades … X / … X / … X
Anáfora Al principio de varias unidades X … / X … / X …
Símploque o complexión Al principio y al final a la vez X … Y / X … Y
Anadiplosis Final de una unidad y comienzo de la siguiente … X / X …
Epanadiplosis Principio y final de la misma unidad X … X

Todas ellas pertenecen al gran grupo de la repetición retórica, y la diferencia entre unas y otras depende solo del lugar que ocupa el elemento repetido.

Ejemplos de epífora

Los siguientes casos proceden de textos clásicos de dominio público y de la tradición oratoria, junto con algunos ejemplos de elaboración propia que muestran su uso actual.

En la retórica clásica y la oratoria

  1. Retórica a Herenio (libro IV), el manual latino que ilustra la conversio con esta frase: «Poenos populus Romanus iustitia vicit, armis vicit, liberalitate vicit» (‘El pueblo romano venció a los cartagineses con la justicia, venció con las armas, venció con la generosidad’). El verbo vicit cierra cada miembro y convierte la enumeración en una afirmación rotunda.
  2. Abraham Lincoln, discurso de Gettysburg (1863): «que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la tierra». La expresión «el pueblo» remata los tres complementos; es quizá la epífora más citada de la oratoria política.
  3. William Shakespeare, Julio César (acto III): en el discurso fúnebre, Marco Antonio cierra una y otra vez sus frases con «y Bruto es un hombre honrado». Lo que empieza como elogio se vuelve ironía a fuerza de repetirse: la epífora sirve aquí para decir lo contrario de lo que se afirma.
  4. Salmo 136, en la versión de Reina-Valera: «Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia». Cada uno de los veintiséis versículos del salmo termina con esa misma fórmula, que funciona como respuesta coral.

En la poesía y el teatro

  1. Garcilaso de la Vega, Égloga I: el lamento del pastor Salicio cierra casi todas sus estancias con el verso «salid sin duelo, lágrimas, corriendo». La epífora se convierte en estribillo y marca el ritmo del llanto.
  2. Santa Teresa de Jesús, «Vivo sin vivir en mí»: cada estrofa de la glosa concluye con «que muero porque no muero». La repetición final encierra la paradoja mística que sostiene todo el poema.
  3. Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LIII: las estrofas que hablan de lo que no regresará terminan en «¡no volverán!», y la última varía la fórmula con «¡no te querrán!». La epífora con variación final da al poema su conocida cadencia de despedida.
  4. Federico García Lorca, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935): «a las cinco de la tarde» se repite al final de numerosos versos de la primera parte. La hora, repetida como un toque de campana, fija el instante de la muerte del torero.
  5. William Shakespeare, El mercader de Venecia (acto V): Basanio encadena varios versos que acaban en «the ring» (‘el anillo’), y Porcia le responde con la misma terminación. El objeto en disputa queda en el centro de la escena gracias a la posición final.

En la lengua actual (ejemplos de elaboración propia)

  1. Discurso: «En este barrio trabajamos juntos, decidimos juntos y salimos adelante juntos». El adverbio repetido refuerza la idea de comunidad.
  2. Prosa narrativa: «Buscó en el cajón, buscó en la mochila, buscó en los bolsillos del abrigo: las llaves seguían sin aparecer, sin aparecer, sin aparecer». La repetición final transmite la desesperación del personaje.
  3. Publicidad: «Más sabor en cada plato, más vida en cada plato». La palabra final ancla el producto en la memoria del receptor.

Tipos de epífora

  • Epífora léxica: se repite una sola palabra (vicit, «juntos»).
  • Epífora de expresión: se repite un grupo de palabras («el pueblo», «a las cinco de la tarde»).
  • Estribillo: se repite un verso o varios al final de cada estrofa (Garcilaso, Santa Teresa).
  • Epífora con variación: la fórmula final cambia levemente en alguna aparición para crear sorpresa o clímax (Bécquer).
  • Epífora combinada: aparece junto a una anáfora y forma la símploque.

Ejercicios resueltos

★ Practica paso a paso

1. Identifica la palabra repetida y su posición: «Te lo pedí en enero, te lo pedí en marzo, te lo pedí en verano: nunca me escuchaste».

La expresión «te lo pedí» abre cada miembro, así que se trata de una anáfora, no de una epífora. Las palabras finales (enero, marzo, verano) son distintas.

2. Señala la epífora: «Llegó con calma, habló con calma y se marchó con calma».

La expresión «con calma» cierra los tres miembros coordinados: es una epífora acompañada de paralelismo.

3. Clasifica: a) «Quiero la paz, quiero la paz»; b) «Paz pido, y en la guerra me dan paz»; c) «Lo dijo el viento, lo calló el viento».

a) Reduplicación (repetición seguida de toda la expresión). b) Epanadiplosis, porque «paz» abre y cierra el enunciado. c) Epífora, porque «el viento» cierra cada miembro.

4. Transforma en epífora esta frase con anáfora: «Sin ti el mar, sin ti el cielo, sin ti la casa».

Basta con llevar la expresión repetida al final: «El mar sin ti, el cielo sin ti, la casa sin ti».

5. ¿Qué figura hay en «Cuando sale el sol, canto; cuando cae la tarde, canto; cuando llega la noche, canto»?

«Cuando» abre cada miembro y «canto» lo cierra, de modo que hay anáfora y epífora a la vez: es una símploque.

Cómo usarla

La epífora es eficaz cuando se quiere que una idea quede fijada: la última palabra de una frase es la que más se recuerda. En un discurso conviene usarla en tres miembros, una cifra que el oído percibe como completa, y reservarla para el mensaje clave. En la poesía ayuda a construir el ritmo y la musicalidad, y en la publicidad hace que el nombre del producto o la promesa queden asociados al final de cada frase.

Como toda repetición, exige medida: si se abusa de ella, la frase se vuelve monótona o parece un descuido. Para analizarla en un comentario de texto, conviene indicar qué se repite, dónde, cuántas veces y qué efecto produce (énfasis, ritmo, ironía, solemnidad).

Preguntas frecuentes

¿Qué es la epífora en pocas palabras?
Es una figura retórica que consiste en repetir una misma palabra o expresión al final de varios versos, frases o miembros de un periodo para darles énfasis y ritmo.
¿Qué diferencia hay entre epífora y anáfora?
Las dos repiten un elemento en unidades sucesivas, pero en la anáfora la repetición está al principio de cada unidad y en la epífora, al final.
¿Epífora, conversión y epístrofe son lo mismo?
Sí. Son tres nombres de la misma figura: epífora y epístrofe proceden del griego, y conversión, del latín conversio, el término que usan los manuales retóricos romanos.
¿Un estribillo es una epífora?
Puede considerarse una epífora a escala de estrofa, porque repite uno o varios versos al cierre de cada estrofa. Muchos manuales lo tratan como una forma particular de esta figura.
¿Cuál es el ejemplo más famoso de epífora?
Uno de los más citados es la frase de Lincoln en Gettysburg sobre el gobierno «del pueblo, por el pueblo y para el pueblo». En la poesía española destaca «a las cinco de la tarde», de Lorca.

Referencias

  • Lausberg, H. Manual de retórica literaria. Gredos.
  • Mortara Garavelli, B. Manual de retórica. Cátedra.
  • Marchese, A. y Forradellas, J. Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria. Ariel.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Epífora». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/epifora/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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