
Lascivia
La lascivia es la propensión excesiva a los placeres sexuales, un concepto moral que la psicología aborda desde el deseo y el control de impulsos.
La lascivia es la propensión excesiva a los placeres sexuales, entendida tradicionalmente como un exceso o una falta de moderación en el deseo carnal. Es un término de carga moral más que clínica, con raíces en la filosofía y la teología cristiana, y la psicología moderna prefiere hablar de deseo, conducta sexual y, en los casos problemáticos, de conductas sexuales compulsivas.
¿Qué es la lascivia?
La palabra viene del latín lascivia, que significaba «juguetón», «licencioso» o «desenfrenado» (de lascivus). La Real Academia Española la define como la propensión a los deleites carnales. Aplicada a una persona, designa a quien muestra un deseo sexual excesivo o lo manifiesta de manera descontrolada o provocadora. Es sinónimo aproximado de lujuria, libidinosidad o lubricidad, aunque cada término tiene matices.
Conviene subrayar que el deseo y el placer sexual son dimensiones normales de la vida humana. Lo que el término «lascivia» señala, en su uso tradicional, no es el deseo sin más, sino su desmesura, su falta de control o su desconsideración hacia los demás.
La lascivia en la tradición moral y religiosa
En la filosofía griega, la templanza (sophrosyne) era la virtud que moderaba los placeres. El monje Evagrio Póntico (siglo IV) incluyó la fornicación entre los ocho pensamientos o vicios que perturban el alma. Más tarde, el papa Gregorio Magno (siglo VI) fijó la lista de siete pecados capitales, en la que figura la lujuria, que Tomás de Aquino analizó en la Suma teológica como desorden en el uso de los placeres sexuales. Frente a ella se propone la templanza y la castidad como virtudes de moderación. Esta es una perspectiva moral y religiosa, no científica, y su valoración depende de cada cultura y creencia.
Perspectiva psicológica
La psicología no utiliza «lascivia» como categoría diagnóstica. Estudia, en cambio, el deseo sexual y la conducta sexual desde varios enfoques:
- Psicoanalítico: Sigmund Freud, en Tres ensayos de teoría sexual (1905), sostuvo que la pulsión sexual (libido) es una fuerza central del psiquismo y que su represión o su descontrol se relacionan con conflictos internos.
- Conductual y cognitivo: analizan cómo el placer y el refuerzo, junto con pensamientos y hábitos, mantienen ciertas conductas.
- Biológico: el deseo está modulado por hormonas, circuitos de recompensa y neurotransmisores como la dopamina.
Cuándo puede ser un problema
Un deseo sexual intenso o una vida sexual activa no constituyen un trastorno. Para la psicología clínica, lo relevante es si la conducta resulta incontrolable y provoca malestar o daños. La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-11) incluye el trastorno de comportamiento sexual compulsivo (código 6C72) dentro de los trastornos del control de los impulsos. Se caracteriza por un patrón persistente de fracaso para controlar impulsos sexuales intensos y repetitivos, que se mantiene durante un periodo prolongado (por ejemplo, seis meses o más) y causa malestar notable o deterioro en áreas importantes de la vida, sin que sea suficiente la mera desaprobación moral. Una propuesta de «trastorno hipersexual» para el DSM-5 (Kafka, 2010) no fue finalmente incluida.
Señales que justifican consultar con un profesional de la psicología o de la sexología:
- Sensación de pérdida de control sobre la conducta sexual a pesar de intentar frenarla.
- Consecuencias negativas repetidas en la pareja, el trabajo o la salud.
- Uso de la conducta sexual como vía principal para escapar del malestar emocional.
- Conductas de riesgo o que vulneran a otras personas.
Es importante diferenciar el trastorno compulsivo de las conductas que dañan a terceros, como el acoso o los abusos, que son faltas o delitos y no se justifican por ningún deseo. Si estás pasando por un malestar intenso o pensamientos de hacerte daño, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida en España.
Lascivia, deseo, obsesión y fetichismo
El deseo es la tendencia a buscar algo que se anhela y es una experiencia normal. La obsesión implica pensamientos intrusivos y persistentes que cuesta apartar. El fetiche es una atracción sexual centrada en objetos o partes del cuerpo. La lujuria y la lascivia comparten el sentido moral de exceso. Y el enamoramiento es un estado emocional distinto, centrado en una persona concreta.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa lascivia?
¿De dónde viene la palabra lascivia?
¿La lascivia es un trastorno psicológico?
¿Es lo mismo lascivia que lujuria?
¿Tener un deseo sexual alto es patológico?
Referencias
- Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual.
- Organización Mundial de la Salud (2019). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11): trastorno de comportamiento sexual compulsivo (6C72).
- Kafka, M. P. (2010). Hypersexual disorder: A proposed diagnosis for DSM-V. Archives of Sexual Behavior, 39(2), 377-400.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2023). «Lascivia». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/psicologia/lascivia/

















