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Taxonomía de Bloom
Psicología 6 min de lectura

Taxonomía de Bloom

La taxonomía de Bloom clasifica los objetivos de aprendizaje en niveles de complejidad creciente, desde recordar hasta crear.

Última revisión: junio de 2026 Por Conceptualia Categoría: Psicología

La taxonomía de Bloom es un marco que ordena los objetivos de aprendizaje según su complejidad cognitiva, desde recordar información hasta crear algo nuevo. Se utiliza ampliamente en educación para planificar clases, redactar objetivos, diseñar actividades y construir pruebas de evaluación coherentes con lo que se quiere que el alumnado aprenda.

¿Qué es la taxonomía de Bloom?

Una taxonomía es una clasificación jerárquica. La de Bloom nació en 1956, cuando un grupo de especialistas en evaluación dirigido por el psicólogo educativo Benjamin Bloom (1913-1999), de la Universidad de Chicago, publicó Taxonomy of Educational Objectives. Handbook I: Cognitive Domain, junto con Max Engelhart, Edward Furst, Walker Hill y David Krathwohl. Su propósito original era facilitar el intercambio de ítems de examen entre universidades y ofrecer un lenguaje común para describir lo que se espera que el estudiante logre.

La idea central es que no todo aprendizaje exige el mismo esfuerzo mental: memorizar un dato es distinto de aplicarlo, analizar un problema o crear una solución. Ordenar estos procesos ayuda al docente a ir más allá de la mera memorización.

Los tres dominios del aprendizaje

Bloom y sus colaboradores plantearon tres dominios:

  • Cognitivo: conocimiento y habilidades intelectuales (el más conocido y desarrollado en 1956).
  • Afectivo: actitudes, valores y emociones. Lo desarrollaron Krathwohl, Bloom y Masia en 1964.
  • Psicomotor: habilidades físicas y de coordinación, elaborado después por autores como Dave, Harrow y Simpson en los años setenta.

Cuando se habla de “taxonomía de Bloom” sin más, suele hacerse referencia al dominio cognitivo.

Los seis niveles de la taxonomía original (1956)

  1. Conocimiento: recordar datos, términos y conceptos.
  2. Comprensión: entender el significado y expresarlo con palabras propias.
  3. Aplicación: usar lo aprendido en situaciones nuevas.
  4. Análisis: descomponer la información en partes y ver sus relaciones.
  5. Síntesis: combinar elementos para formar algo nuevo.
  6. Evaluación: emitir juicios razonados con criterios.

Los niveles se concebían como acumulativos: para analizar, por ejemplo, hay que haber comprendido antes.

La revisión de 2001

En 2001, Lorin Anderson y David Krathwohl, antiguos colaboradores de Bloom, publicaron una versión revisada. Los cambios principales fueron: usar verbos en lugar de sustantivos (porque describen procesos), reordenar los dos últimos niveles y renombrar algunos. El resultado es:

Nivel Qué implica Verbos habituales Ejemplo
1. Recordar Recuperar información de la memoria definir, listar, nombrar, identificar Enumerar las capas de la atmósfera
2. Comprender Construir significado explicar, resumir, clasificar, comparar Explicar con tus palabras qué es la fotosíntesis
3. Aplicar Usar un procedimiento en una situación resolver, usar, demostrar, calcular Calcular el área de una habitación real
4. Analizar Descomponer y relacionar partes comparar, diferenciar, organizar, deducir Analizar las causas de un conflicto histórico
5. Evaluar Juzgar según criterios valorar, criticar, justificar, argumentar Valorar la fiabilidad de dos fuentes
6. Crear Reunir elementos para generar algo original diseñar, elaborar, proponer, componer Diseñar un proyecto de huerto escolar

Los tres primeros niveles se consideran de pensamiento de orden inferior y los tres últimos, de orden superior, y suelen asociarse a las habilidades del pensamiento más exigentes, como el pensamiento lógico y el pensamiento creativo.

La revisión incorporó, además, una segunda dimensión, la del tipo de conocimiento: factual (datos), conceptual (relaciones entre ideas), procedimental (cómo hacer algo) y metacognitivo (conocimiento sobre el propio aprendizaje).

Cómo usar la taxonomía de Bloom

  • Redactar objetivos de aprendizaje: el esquema habitual es “el alumno será capaz de + verbo + contenido + condición”. Por ejemplo: “El alumno será capaz de comparar dos textos argumentativos identificando sus tesis”.
  • Diseñar actividades: combinar tareas de distintos niveles, desde ejercicios sencillos de memoria hasta proyectos de creación.
  • Elaborar pruebas de evaluación: asegurarse de que no todo se reduce a preguntas de memoria.
  • Dar feedback: indicar en qué nivel se encuentra el estudiante y cómo avanzar al siguiente.
  • Planificar el trabajo autónomo: también sirve a quien estudia por su cuenta para plantearse preguntas cada vez más profundas.

Críticas y límites

  • La jerarquía no es tan rígida como parece: en la práctica los procesos se entrelazan, y se puede crear sin haber memorizado todo, o recordar algo con un alto grado de comprensión.
  • Algunos verbos aparecen en varios niveles y la clasificación de una tarea depende del contexto y del alumnado.
  • Puede dar la falsa impresión de que recordar es poco valioso: sin conocimientos base es difícil analizar o crear.
  • No explica por sí sola cómo enseñar; es una herramienta para formular y organizar objetivos, que conviene combinar con enfoques como el constructivismo y el aprendizaje significativo.

Existen adaptaciones, como la taxonomía de Bloom para la era digital de Andrew Churches (2008), que incorpora verbos de entornos digitales como buscar, colaborar o publicar.

Importancia de la taxonomía de Bloom

Su valor está en dar un lenguaje común a docentes y diseñadores de formación, en invitar a plantear objetivos más ambiciosos que la repetición y en alinear objetivos, actividades y evaluación. Es una herramienta clave dentro de la pedagogía y la didáctica, y un buen punto de partida para entender cómo se organiza el aprendizaje.

Preguntas frecuentes

¿Quién creó la taxonomía de Bloom?
Fue elaborada por un grupo de especialistas en evaluación coordinado por Benjamin Bloom y publicada en 1956. Fue actualizada en 2001 por Lorin Anderson y David Krathwohl.
¿Cuáles son los niveles de la taxonomía de Bloom actualizada?
Son seis: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear. Van de los procesos cognitivos más sencillos a los más complejos.
¿Qué diferencia hay entre la taxonomía original y la revisada?
La revisada usa verbos en lugar de sustantivos, cambia “conocimiento” por “recordar”, “síntesis” por “crear” y coloca “evaluar” antes de “crear”. Además añade una dimensión sobre el tipo de conocimiento.
¿Para qué sirve la taxonomía de Bloom?
Sirve para formular objetivos de aprendizaje claros, diseñar actividades de distinta dificultad y construir pruebas de evaluación coherentes, de modo que el alumnado trabaje procesos de pensamiento variados.
¿Se puede aplicar la taxonomía de Bloom fuera de la escuela?
Sí. Se utiliza en la formación en empresas, en la educación universitaria y en el autoaprendizaje para plantear metas progresivas y comprobar si se ha comprendido algo en profundidad.

Referencias

  • Bloom, B. S. (ed.), Engelhart, M. D., Furst, E. J., Hill, W. H. y Krathwohl, D. R. (1956). Taxonomy of Educational Objectives: The Classification of Educational Goals. Handbook I: Cognitive Domain. David McKay.
  • Anderson, L. W. y Krathwohl, D. R. (eds.) (2001). A Taxonomy for Learning, Teaching, and Assessing: A Revision of Bloom’s Taxonomy of Educational Objectives. Longman.
  • Krathwohl, D. R. (2002). A revision of Bloom’s taxonomy: an overview. Theory Into Practice, 41(4), 212-218.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Taxonomía de Bloom». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/psicologia/taxonomia-de-bloom/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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