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Xenismos
Lenguaje 7 min de lectura

Xenismos

Los xenismos son extranjerismos que conservan su forma original, como software o whisky, y se escriben en cursiva.

Última revisión: octubre de 2026 Por Conceptualia Categoría: Lenguaje

Cuando decimos que hemos instalado un software nuevo o que vamos a tomar un whisky, usamos palabras que el español ha tomado de otra lengua sin cambiarles ni una letra. Son los xenismos: voces extranjeras que conservan su forma original y que todavía se sienten como ajenas. Saber reconocerlos sirve para escribirlos bien, en cursiva, y para distinguirlos de los préstamos ya adaptados y de los calcos.

¿Qué es un xenismo?

Un xenismo es un extranjerismo que se usa en español sin adaptar: mantiene la grafía de la lengua de origen y, a menudo, una pronunciación cercana a la original. La palabra procede del griego xénos, «extranjero», más el sufijo -ismo, el mismo elemento que aparece en palabras con xeno- como «xenofobia».

En los estudios sobre el préstamo lingüístico, el término tiene dos matices que conviene conocer:

  • Sentido formal: extranjerismo crudo, es decir, palabra extranjera que no se ha acomodado a la ortografía española. Es el sentido más extendido en las aulas y el que sigue este artículo.
  • Sentido cultural: palabra que nombra una realidad propia de otra cultura y que no tiene equivalente porque esa realidad no existe en la nuestra, como sari o kibutz. En este caso se habla también de «culturalismos» o de «realia».

Lingüistas como Juan Gómez Capuz describen el xenismo como la primera fase de la incorporación de una palabra: al principio se siente extraña; si su uso se extiende, empieza a adaptarse; y, al final, puede convertirse en un préstamo plenamente integrado que nadie percibe como extranjero.

Características

Un xenismo se reconoce por estos rasgos:

  • Grafía extranjera: conserva letras o grupos poco habituales en español, como -sh, -tt-, w, k o consonantes finales extrañas (software, show).
  • Desajuste entre escritura y pronunciación: no se lee como se escribe según las reglas del español; en software la w suena como una u y la e final no se pronuncia.
  • Sin tildes españolas: se escribe tal como en su lengua, aunque por su pronunciación debería llevar acento gráfico según nuestras reglas.
  • Conciencia de ajenidad: el hablante sabe que la palabra «viene de fuera».
  • Uso frecuente en campos concretos: tecnología, gastronomía, moda, deporte o espectáculos.

Reglas de escritura según la Ortografía de 2010

La Ortografía de la lengua española (RAE y ASALE, 2010) establece que los extranjerismos crudos deben destacarse tipográficamente:

  • Se escriben en cursiva en los textos impresos o digitales: «Necesito un pendrive».
  • Si no se dispone de cursiva, como en un texto manuscrito, se escriben entre comillas: «Necesito un «pendrive»».
  • No se les añaden tildes que no tengan en su lengua de origen.
  • Los nombres propios extranjeros (personas, ciudades, marcas) no se escriben en cursiva aunque conserven su grafía: Shakespeare o Facebook van en redonda.
  • Desde 2010 las locuciones latinas se tratan igual que los demás extranjerismos crudos: in situ, a priori, statu quo, en cursiva y sin tilde.

Cuando una palabra ya está adaptada, deja de ser un xenismo y se escribe en redonda: «cruasán», «güisqui», «fuagrás».

Xenismo, préstamo adaptado y calco

Fenómeno Qué se toma Cómo se escribe Ejemplo
Xenismo La palabra con su forma original En cursiva croissant
Préstamo adaptado La palabra, acomodada a la grafía y la fonética españolas En redonda cruasán
Calco La estructura o el significado, traducidos En redonda «sobreventa» (de overbooking)

Una misma voz puede recorrer las tres etapas: foot-ball llegó como xenismo, se adaptó como «fútbol» y, a la vez, dio lugar al calco «balompié».

Ejemplos

Estos casos muestran xenismos en uso y, cuando existe, la alternativa que proponen las academias o los diccionarios:

  1. Software (inglés). El DLE lo recoge en cursiva como voz inglesa; en muchos contextos puede sustituirse por «programa» o «aplicación».
  2. Whisky (inglés). Conserva su grafía original, pero existe la adaptación «güisqui», también registrada en el diccionario.
  3. Croissant (francés). Su forma adaptada es «cruasán», con plural regular «cruasanes».
  4. Foie gras (francés). Se puede escribir adaptado como «fuagrás», en una sola palabra y con tilde.
  5. Parking (inglés, aunque en inglés se diga car park o parking lot). Tiene equivalentes de sobra: «aparcamiento» o «estacionamiento».
  6. Déjà vu (francés). Mantiene sus tildes francesas porque es un xenismo; en español se explica como «sensación de haber vivido antes algo».
  7. Smartphone (inglés). No figura en el diccionario académico; la alternativa más clara es «teléfono inteligente» o, simplemente, «móvil».
  8. Show (inglés). Tiene equivalentes como «espectáculo» o «actuación», según el contexto.
  9. Best seller (inglés). Puede decirse «superventas», un calco que ya recoge el DLE.
  10. Sari (del hindi). Xenismo en sentido cultural: nombra una prenda india que no tiene equivalente propio.
  11. Kibutz (hebreo). Designa un tipo de comunidad agrícola de Israel; también es un xenismo cultural.
  12. Pizza, sushi y rugby. Son ejemplos de voces que conservan su grafía de origen pero que el diccionario académico ya registra en redonda, como palabras incorporadas. Por eso hoy no es necesario escribirlas en cursiva.

El último caso muestra que la frontera es dinámica: una palabra puede dejar de considerarse xenismo aunque no cambie su forma. Ante la duda, lo más seguro es consultar el DLE: si la voz aparece en cursiva, sigue siendo un extranjerismo crudo.

Tipos de xenismos

  • Por la lengua de origen: anglicismos (software), galicismos (déjà vu), italianismos, japonesismos, latinismos (sui generis)… Para el inglés, véase anglicismo.
  • Por su necesidad: necesarios, cuando nombran algo sin equivalente (sari), o superfluos, cuando ya existe una palabra española (parking frente a «aparcamiento»).
  • Por su sentido: formales (extranjerismos crudos en general) y culturales (nombres de realidades de otras culturas).

Ejercicios resueltos

★ Practica paso a paso

1. Identifica los xenismos: cruasán, show, güisqui, smartphone, fútbol.

Son xenismos los que conservan la grafía extranjera: show y smartphone. Cruasán, güisqui y fútbol son préstamos adaptados.

2. Corrige la escritura: «Compré foie gras y vimos un show en el parking».

Los xenismos van en cursiva: «Compré foie gras y vimos un show en el parking». También vale adaptar: «Compré fuagrás y vimos un espectáculo en el aparcamiento».

3. Clasifica como xenismo, préstamo adaptado o calco: croissant, superventas, cruasán.

Croissant: xenismo; superventas: calco de best seller; cruasán: préstamo adaptado.

4. ¿Cómo escribirías «a priori» en un trabajo a ordenador y a mano?

A ordenador, en cursiva y sin tilde: a priori. A mano, entre comillas: «a priori».

5. ¿Es sari un xenismo necesario o superfluo? Justifícalo.

Es necesario: nombra una prenda propia de la India que no tiene un nombre equivalente en español.

Cómo usar los xenismos

Emplear un xenismo no es un error, pero conviene hacerlo con criterio. Antes de usarlo, pregúntate si existe una palabra española clara y comprensible; si la hay, suele ser preferible. Si el xenismo es necesario o el término adaptado aún no se ha asentado, escríbelo en cursiva. Y si ya existe una adaptación registrada, como «cruasán» o «güisqui», puedes usarla con total corrección. Para ver muchos más casos agrupados por idioma, consulta los ejemplos de préstamos léxicos.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre xenismo y extranjerismo?
Extranjerismo es el término general para cualquier palabra tomada de otra lengua, esté adaptada o no. El xenismo es el extranjerismo que conserva su forma original y todavía se percibe como ajeno.
¿Los xenismos se escriben siempre en cursiva?
Sí, según la Ortografía de 2010, los extranjerismos crudos van en cursiva o, si no se puede usar, entre comillas. Se exceptúan los nombres propios, que van en redonda.
¿Llevan tilde los xenismos?
No se les añaden tildes según las reglas españolas. Solo conservan las que tengan en su lengua de origen, como en déjà vu.
¿Por qué pizza o sushi no van en cursiva si no se han adaptado?
Porque el diccionario académico ya las registra como voces incorporadas al español y las escribe en redonda, aunque mantengan su grafía original.
¿Un xenismo puede llegar a ser una palabra española?
Sí. Si su uso se generaliza, suele adaptarse a la ortografía española, como ocurrió con «fútbol» o «cruasán», y deja de considerarse xenismo.

Referencias

  • Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa, 2010.
  • Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005.
  • Gómez Capuz, J. Préstamos del español: lengua y sociedad. Madrid: Arco/Libros, 2004.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2026). «Xenismos». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/xenismos/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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