
Romancero
Qué es el romancero, cómo es el romance, sus etapas, su clasificación temática y los romances más famosos, con ejemplos comentados.
El romancero es el conjunto de romances, poemas narrativos en octosílabos que durante siglos se cantaron de memoria en la península ibérica y después en América y en las comunidades sefardíes. Nació a finales de la Edad Media como poesía anónima y oral, pasó a la imprenta en el siglo XVI y fue imitado por Lope, Góngora y muchos poetas posteriores. Aquí verás su forma métrica, sus etapas, su clasificación temática y una selección de romances famosos con comentario.
¿Qué es el romancero?
La palabra romancero tiene dos sentidos. En general, designa el corpus de todos los romances de la tradición hispánica; en particular, una colección impresa de romances, como el Romancero general de 1600. Su unidad básica es el romance: un poema de extensión indefinida, en versos de ocho sílabas, con rima asonante en los versos pares y los impares libres. El término procede de romance, que en la Edad Media significaba ‘lengua vulgar derivada del latín’ y acabó dando nombre a los poemas compuestos en ella.
Ramón Menéndez Pidal, su gran estudioso, sostuvo que muchos romances viejos nacieron de fragmentos de los cantares de gesta que el público memorizaba y repetía por separado: los versos épicos de unas dieciséis sílabas, divididos en dos hemistiquios, se convirtieron en parejas de octosílabos con la misma asonancia.
Características del romance
- Métrica. Serie no estrófica de octosílabos; riman en asonante los pares (2, 4, 6…) y quedan sueltos los impares. La misma rima suele mantenerse en todo el poema. Para medir los versos hay que aplicar las reglas de la métrica: sinalefa, ley del acento final, etc.
- Carácter narrativo-lírico. Cuenta una historia, pero con gran intensidad emotiva.
- Fragmentarismo. Empieza a menudo en medio de la acción y puede cortarse en el momento culminante, sin desenlace.
- Diálogo. Los personajes hablan en estilo directo, a veces sin verbos de introducción.
- Repeticiones y paralelismos. Anáforas, fórmulas y estructuras dobles facilitan la memoria y el canto.
- Uso libre de los tiempos verbales. Se alternan el imperfecto, el pretérito y el presente para acercar la escena al oyente.
- Tradicionalidad. Al transmitirse de boca en boca, cada romance existe en muchas versiones: Menéndez Pidal decía que el romance «vive en variantes».
Romancero viejo y romancero nuevo
| Rasgo | Romancero viejo | Romancero nuevo |
|---|---|---|
| Época | Siglos XIV-XV; recogido por escrito sobre todo en el XVI | Desde finales del siglo XVI |
| Autoría | Anónima | Poetas conocidos: Lope de Vega, Góngora, Quevedo |
| Transmisión | Oral, con variantes | Escrita, aunque muchos se cantaban |
| Temas preferidos | Historia nacional, frontera, épica francesa, aventuras novelescas | Moriscos idealizados, pastoriles, burlescos, autobiográficos en clave |
| Estilo | Sobrio, directo, fragmentario | Más ornamentado; a veces con estribillo |
El romance más antiguo que se conserva por escrito, «Gentil dona, gentil dona», lo copió en 1421 el estudiante mallorquín Jaume de Olesa. En el siglo XVI la imprenta difundió los romances en pliegos sueltos y en colecciones como el Cancionero de romances de Amberes (Martín Nucio, hacia 1547-1548) o la Silva de romances de Zaragoza (1550-1551). El romancero nuevo se reunió en las Flores de romances y en el Romancero general (1600).
Clasificación temática
- Históricos. Recrean la historia castellana: la pérdida de España con el rey don Rodrigo, Bernardo del Carpio, los infantes de Lara, el Cid o el reinado de Pedro I.
- Fronterizos. Nacen de las guerras de la frontera con el reino nazarí de Granada en el siglo XV y se difundieron casi como noticias: Abenámar, Álora la bien cercada, la pérdida de Alhama.
- Moriscos. Propios del romancero nuevo: presentan a caballeros moros galantes e idealizados (Zaide, Gazul, Abindarráez), ya sin conflicto bélico real.
- Carolingios. Proceden de la épica francesa sobre Carlomagno y sus pares: doña Alda, Gaiferos y Melisendra, Montesinos y Durandarte.
- Bretones. Pocos, sobre la materia artúrica: Lanzarote, Tristán.
- Novelescos. Historias de ficción sin base histórica: amores, venganzas, incestos, encantamientos (el conde Arnaldos, Gerineldo, el conde Olinos, Delgadina).
- Líricos. Predomina la emoción sobre la anécdota (Fontefrida, el prisionero).
Ejemplos de romances famosos comentados
- «Romance del rey don Rodrigo» (histórico). «Las huestes de don Rodrigo / desmayaban y huían». Narra la derrota del último rey visigodo en 711. La rima en í-a de los pares se mantiene en todo el poema.
- «La jura de Santa Gadea» (histórico, ciclo del Cid). «En Santa Gadea de Burgos / do juran los hijosdalgo». El Cid obliga a Alfonso VI a jurar que no participó en la muerte de su hermano Sancho. Muestra la herencia de la épica en el romancero.
- «Romance de Abenámar» (fronterizo). El rey Juan II de Castilla pregunta al moro Abenámar por los edificios de Granada y luego corteja a la ciudad como a una mujer. Ella responde: «Casada soy, rey don Juan, / casada soy, que no viuda». La personificación de la ciudad es uno de los grandes hallazgos del género.
- «La pérdida de Alhama» (fronterizo). «Paseábase el rey moro / por la ciudad de Granada». Recoge el dolor granadino por la toma de Alhama en 1482, con un estribillo, «¡Ay de mi Alhama!», que repite el lamento. Lord Byron lo tradujo al inglés.
- «Romance de doña Alda» (carolingio). «En París está doña Alda, / la esposa de don Roldán». Doña Alda sueña con un ave perseguida y, al final, le llega la noticia de que Roldán ha muerto en Roncesvalles: el sueño era un presagio.
- «Romance del conde Arnaldos» (novelesco). Un marinero canta una canción maravillosa que calma el mar y atrae a los peces y las aves. Cuando el conde le pide que se la enseñe, responde: «Yo no digo esta canción / sino a quien conmigo va». El poema termina ahí; ese final abierto es el ejemplo clásico del fragmentarismo.
- «Romance de Gerineldo» (novelesco). «Gerineldo, Gerineldo, / paje del rey más querido». Los amores de la infanta con un paje, descubiertos por el rey. Es de los más difundidos en la tradición oral moderna, también entre los sefardíes.
- «Fontefrida» (lírico). «Fonte frida, fonte frida, / fonte frida y con amor». La tortolica viuda rechaza al ruiseñor traidor: un símbolo de fidelidad amorosa construido con repeticiones casi musicales.
- «Romance del prisionero» (lírico). «Que por mayo era, por mayo, / cuando hace la calor». Contrasta la primavera, con la calandria y el ruiseñor, con el encierro de un preso que solo sabía la hora por un pájaro, hasta que «matómela un ballestero».
- «El enamorado y la muerte» (lírico-novelesco). «Un sueño soñaba anoche, / soñito del alma mía». La muerte visita a un joven que intenta en vano reunirse con su amada; mezcla el sueño, el diálogo y lo sobrenatural.
- «Servía en Orán al rey» (romancero nuevo, Góngora). «Servía en Orán al rey / un español con dos lanzas». Un soldado debe dejar a su amada africana para acudir a la batalla. Góngora estiliza el tema fronterizo con antítesis y juegos de ingenio.
- «Mira, Zaide, que te aviso» (romancero nuevo, atribuido a Lope de Vega). «Mira, Zaide, que te aviso / que no pases por mi calle». Es un romance morisco: la amada reprocha al galán su indiscreción, y la crítica ha visto en estos poemas un reflejo, bajo disfraz moro, de los amores juveniles de Lope.
El prestigio del género fue tal que don Quijote cita romances a cada paso: en su primera salida se identifica con personajes del romancero, y en la segunda parte baja a la cueva de Montesinos, el héroe carolingio de estos poemas.
El romancero moderno y la tradición sefardí
Tras el auge de los siglos XVI y XVII, el romance nunca dejó de escribirse. El Romanticismo lo recuperó con los Romances históricos (1841) del duque de Rivas, y en el siglo XX lo renovaron Antonio Machado («La tierra de Alvargonzález»), Miguel de Unamuno con su Romancero del destierro (1928) y, sobre todo, Federico García Lorca con el Romancero gitano (1928), la obra más popular de la generación del 27. Junto a esta línea culta, la tradición oral siguió viva: Menéndez Pidal y María Goyri oyeron cantar en 1900 un romance sobre la muerte del príncipe don Juan a una lavandera de la provincia de Soria, y desde entonces se han recogido miles de versiones en España, Portugal, Canarias e Hispanoamérica.
Un caso singular es el romancero sefardí. Los judíos expulsados en 1492 se llevaron los romances que cantaban en Castilla y los conservaron durante más de cuatro siglos en judeoespañol, en el norte de Marruecos y en las comunidades del antiguo Imperio otomano (Salónica, Estambul, Sarajevo…). Algunos temas que se habían perdido en la Península solo sobrevivieron en esas comunidades. Samuel G. Armistead y Joseph H. Silverman dedicaron décadas a recogerlos.
Ejercicios resueltos
1. Mide estos dos versos: «Paseábase el rey moro» y «y responde el ruiseñor».
Pa-se-á-ba-seel-rey-mo-ro: 8 sílabas con sinalefa en «se el»; es llano, se queda en 8. Y-res-pon-del-rui-se-ñor: 7 sílabas con sinalefa en «de el»; termina en aguda y suma una: 8. Ambos son octosílabos.
2. Indica la rima de este fragmento: «Que por mayo era, por mayo, / cuando hace la calor, / cuando los trigos encañan / y están los campos en flor».
Los versos pares (calor, flor) riman en asonante ó; los impares (mayo, encañan) quedan sueltos. Es el esquema típico del romance.
3. Clasifica por su tema: «La jura de Santa Gadea», «Abenámar», «Doña Alda», «Gerineldo», «Fontefrida».
Histórico (Santa Gadea), fronterizo (Abenámar), carolingio (Doña Alda), novelesco (Gerineldo) y lírico (Fontefrida).
4. ¿Pertenece al romancero viejo o al nuevo «Servía en Orán al rey»? Justifica.
Al romancero nuevo: tiene autor conocido, Luis de Góngora, se difundió por escrito a finales del siglo XVI y elabora el tema fronterizo con recursos cultos.
5. ¿Qué rasgo del romancero ilustra el final del «Romance del conde Arnaldos»?
El fragmentarismo: el poema se interrumpe con la respuesta misteriosa del marinero, sin contar qué ocurre después, y deja al oyente la tarea de imaginarlo.
6. Completa: los judíos expulsados en ______ conservaron los romances en ______, sobre todo en Marruecos y en el antiguo Imperio ______.
1492; judeoespañol; otomano.
Importancia del romancero
El romancero es el puente entre la épica medieval y la poesía moderna, y el género que mejor demuestra que la literatura puede vivir fuera de los libros. Su octosílabo, el verso más natural del español, pasó al teatro del Siglo de Oro, que lo usó para las narraciones, y a la lírica popular de todas las épocas. Además, al conservarse en tantas versiones y lugares, es una fuente única para estudiar la transmisión oral, la historia de la lengua y la memoria colectiva de los pueblos hispánicos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el romancero?
Es el conjunto de romances de la tradición hispánica, y también cada colección impresa que los reúne. Un romance es un poema narrativo de versos octosílabos con rima asonante en los pares.
¿Qué diferencia hay entre el romancero viejo y el nuevo?
El viejo es anónimo, de transmisión oral y se formó en los siglos XIV y XV. El nuevo lo escribieron poetas conocidos como Lope de Vega o Góngora desde finales del siglo XVI, con un estilo más elaborado.
¿Cuáles son los tipos de romances según su tema?
Los principales son históricos, fronterizos, moriscos, carolingios, bretones, novelescos y líricos.
¿Cuál es el romance más famoso?
Entre los más conocidos están el «Romance del conde Arnaldos», el de Abenámar, el del prisionero y el de la pérdida de Alhama, todos anónimos y de transmisión oral.
¿Qué es el romancero sefardí?
Es el conjunto de romances que los judíos expulsados de España en 1492 conservaron oralmente en judeoespañol, sobre todo en Marruecos y en el antiguo Imperio otomano, a veces con temas perdidos en la Península.
Referencias
- Ramón Menéndez Pidal: Romancero hispánico (hispano-portugués, americano y sefardí), Madrid, Espasa-Calpe, 1953.
- Mercedes Díaz Roig (ed.): El romancero viejo, Madrid, Cátedra, 1976.
- Paloma Díaz-Mas (ed.): Romancero, Barcelona, Crítica, 1994.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Romancero». Conceptualia. https://conceptualia.es/lenguaje/romancero/

















