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Absolutismo
Historia 6 min de lectura

Absolutismo

El absolutismo fue el sistema en que el monarca concentraba todo el poder del Estado, dominante en Europa entre los siglos XVI y XVIII.

Última revisión: septiembre de 2023 Por Conceptualia Categoría: Historia

El absolutismo es el sistema político en el que el monarca concentra el poder del Estado sin que ninguna institución pueda limitarlo de forma efectiva. Se consolidó en Europa entre los siglos XVI y XVIII, durante la Edad Moderna, y tuvo en la Francia de Luis XIV su ejemplo más célebre. Su declive llegó con las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII.

¿Qué es el absolutismo?

Se llama absolutismo (o monarquía absoluta) a la forma de gobierno en la que el rey reúne en su persona las funciones legislativa, ejecutiva y judicial. La palabra deriva del latín legibus solutus, «libre de las leyes»: el soberano dicta las normas y no está sometido a ellas, aunque en la práctica sí debía respetar las leyes fundamentales del reino y las leyes divinas y naturales.

Conviene no confundirlo con la tiranía o el despotismo. El monarca absoluto gobernaba, al menos en teoría, dentro de un orden legítimo y rindiendo cuentas a Dios; además, su poder real estaba limitado por la distancia, la lentitud de la administración, los privilegios de la nobleza y del clero y las costumbres locales.

Contexto y origen

El absolutismo nació de la crisis del orden medieval. Durante la Edad Media el poder real convivía con otros poderes, como los señores feudales, la Iglesia y las ciudades (véase feudalismo). A partir del siglo XV varios factores favorecieron a los reyes:

  • La crisis de la nobleza feudal tras la peste negra, las guerras y las revueltas campesinas.
  • Los ejércitos permanentes y la artillería, costosos pero controlados por la Corona.
  • El auge de la burguesía, que apoyó a los reyes a cambio de orden, mercados unificados y protección del comercio.
  • La Reforma protestante y las guerras de religión, que llevaron a buscar en un poder fuerte la garantía de la paz interior.
  • La necesidad de recursos fiscales para sostener la guerra, que impulsó burocracias y sistemas de impuestos centralizados.

En España, los Reyes Católicos (finales del siglo XV) sentaron las bases de un Estado autoritario, y Felipe II (1556-1598) lo desarrolló con una administración basada en consejos y secretarios. En Francia, Enrique IV y, después, el cardenal Richelieu y Mazarino fortalecieron el poder del rey frente a los nobles.

Fundamentos teóricos

Varios pensadores dieron argumentos al poder absoluto:

  • Jean Bodin (Los seis libros de la República, 1576) definió la soberanía como un poder perpetuo y absoluto, indivisible.
  • Jacques-Bénigne Bossuet defendió el derecho divino de los reyes: el monarca recibe su autoridad de Dios y solo ante Él responde.
  • Thomas Hobbes (Leviatán, 1651) justificó el poder absoluto con un argumento laico: los individuos ceden sus derechos al soberano a cambio de seguridad y paz.

Características del absolutismo

  • Concentración del poder en el rey, que nombra a ministros y jueces y puede dictar leyes.
  • Legitimación religiosa: el rey gobierna «por la gracia de Dios».
  • Burocracia profesional de funcionarios dependientes de la Corona.
  • Ejército permanente y diplomacia estable.
  • Política económica mercantilista, con intervención del Estado para acumular metales preciosos, fomentar manufacturas y proteger el comercio (el colbertismo francés es el caso clásico).
  • Corte y propaganda: palacios, fiestas y arte como instrumentos de prestigio.
  • Debilitamiento de los cuerpos intermedios: las asambleas representativas (Cortes, Estados Generales) se convocaban poco o nada.

Principales monarcas absolutos

Monarca País Reinado Rasgos destacados
Felipe II España 1556-1598 Monarquía hispánica, gobierno mediante consejos
Luis XIV Francia 1643-1715 Versalles, colbertismo, revocación del Edicto de Nantes (1685)
Pedro I el Grande Rusia 1682-1725 Modernización y fundación de San Petersburgo (1703)
Federico II el Grande Prusia 1740-1786 Ejército potente y despotismo ilustrado
Carlos III España 1759-1788 Reformismo ilustrado

Luis XIV, el «Rey Sol», gobernó 72 años y trasladó la corte al palacio de Versalles, donde mantuvo a la alta nobleza ocupada en el ceremonial y alejada de sus dominios. La frase «El Estado soy yo», que se le atribuye, probablemente es apócrifa, pero resume bien su concepción del poder.

El despotismo ilustrado

En el siglo XVIII, bajo el influjo de la Ilustración, surgió una variante: el despotismo ilustrado, resumido en la fórmula «todo para el pueblo, pero sin el pueblo». Monarcas como Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia, José II de Austria o Carlos III de España impulsaron reformas educativas, económicas y administrativas, pero sin renunciar al poder absoluto.

Crisis y fin del absolutismo

El modelo fue cuestionado en Inglaterra, donde las revoluciones del siglo XVII acabaron con la Declaración de Derechos de 1689 y una monarquía parlamentaria. John Locke defendió que el poder nace de un pacto y puede ser limitado; Montesquieu propuso en El espíritu de las leyes (1748) la separación de poderes. La Revolución francesa de 1789 puso fin al absolutismo en Francia, y las guerras napoleónicas difundieron por Europa las nuevas ideas liberales. Aun así, en 1814-1815 el Congreso de Viena trató de restaurar el «Antiguo Régimen» y hubo regímenes absolutistas hasta mediados del siglo XIX.

Legado

Aunque desacreditado políticamente, el absolutismo dejó una herencia duradera: el Estado moderno centralizado, la administración profesional, los impuestos nacionales y el concepto de soberanía. Las revoluciones liberales transformaron esa soberanía, que pasó del rey a la nación.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el absolutismo en pocas palabras?
Es un sistema de gobierno en el que el rey concentra todo el poder del Estado y no comparte la soberanía con ningún parlamento ni otra institución. Predominó en Europa entre los siglos XVI y XVIII.
¿Quién fue el máximo representante del absolutismo?
Luis XIV de Francia (1643-1715), el «Rey Sol», se considera el modelo del monarca absoluto por su control de la nobleza, su administración centralizada y la creación de la corte de Versalles.
¿Cuál es la diferencia entre absolutismo y despotismo ilustrado?
El absolutismo clásico justificaba el poder del rey por derecho divino. El despotismo ilustrado, del siglo XVIII, mantenía ese poder pero lo usaba para impulsar reformas inspiradas en la Ilustración, como la mejora de la educación y de la economía.
¿Por qué terminó el absolutismo?
Por la crisis financiera de las monarquías, el auge de la burguesía y las ideas ilustradas y liberales, que desembocaron en las revoluciones inglesa, americana y, sobre todo, francesa de 1789.
¿El monarca absoluto no tenía ningún límite?
Teóricamente solo respondía ante Dios, pero en la práctica lo limitaban las leyes fundamentales del reino, los privilegios de los estamentos, las costumbres locales y las dificultades materiales para hacer cumplir sus órdenes.

Referencias

  • Anderson, Perry (1974). El Estado absolutista. Siglo XXI.
  • Hobbes, Thomas (1651). Leviatán.
  • Burke, Peter (1992). La fabricación de Luis XIV. Nerea.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2023). «Absolutismo». Conceptualia. https://conceptualia.es/ciencias-sociales/historia/absolutismo/

Sobre el autor

Conceptualia — El equipo editorial de Conceptualia redacta y revisa cada concepto para que sea claro, riguroso y útil, con ejemplos y ejercicios cuando ayudan a entenderlo.

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