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Vulnerabilidad
Psicología 6 min de lectura

Vulnerabilidad

La vulnerabilidad es la condición de poder ser herido o afectado, y en psicología designa tanto la predisposición al malestar como la apertura emocional auténtica.

Última revisión: diciembre de 2023 Por Conceptualia Categoría: Psicología

La vulnerabilidad es la condición de ser susceptible de resultar herido, afectado o dañado, ya sea física, emocional o socialmente. En psicología se usa en dos sentidos principales: como predisposición a desarrollar un problema de salud mental ante el estrés, y como apertura emocional, es decir, la disposición a mostrarse con autenticidad aunque eso implique riesgo. Lejos de ser solo una debilidad, es una característica inherente a la condición humana.

¿Qué es la vulnerabilidad?

La palabra procede del latín vulnerabilis, «que puede ser herido», de vulnus, «herida». Todas las personas somos vulnerables en algún grado: dependemos de otros, enfermamos, perdemos, nos equivocamos y podemos sufrir. Lo que varía es la intensidad, el contexto y los recursos con que contamos para afrontarlo. Por eso el concepto aparece en campos muy distintos: la psicología clínica, el trabajo social, la bioética, el derecho o la gestión del riesgo.

Vulnerabilidad psicológica

En psicología clínica, la vulnerabilidad es una predisposición, genética, biológica o adquirida, que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle un trastorno cuando se enfrenta a situaciones estresantes. El modelo de diátesis-estrés, formulado por Joseph Zubin y Bonnie Spring (1977) para explicar la esquizofrenia y extendido después a otros trastornos, propone que los problemas mentales surgen de la interacción entre una vulnerabilidad previa (diátesis) y los factores de estrés ambiental. Con la misma exposición al estrés, la persona con más vulnerabilidad tiene más riesgo de enfermar, y con poca vulnerabilidad se necesita mucho más estrés para ello.

Entre los factores que aumentan la vulnerabilidad pueden figurar los antecedentes familiares, las experiencias adversas en la infancia, los rasgos temperamentales, una baja autoestima, el aislamiento social o dificultades para regular las emociones. Tener vulnerabilidad no significa que se vaya a desarrollar un trastorno: simplemente indica un mayor riesgo, que puede reducirse con factores de protección.

Factores de protección y resiliencia

Los factores de protección compensan la vulnerabilidad. El estudio longitudinal que Emmy Werner y Ruth Smith siguieron durante décadas con niños de Kauai (Hawái) mostró que muchos de los que crecieron en condiciones muy adversas llegaron a ser adultos competentes y sanos, gracias a factores como un vínculo estable con al menos un adulto, buenas habilidades de resolución de problemas y apoyo comunitario. A esa capacidad de adaptación positiva frente a la adversidad se la llama resiliencia. Se refuerza con relaciones de apoyo, sentido de propósito, hábitos saludables y recursos para gestionar las emociones, en la línea de la inteligencia emocional.

Vulnerabilidad emocional

Es la tendencia a reaccionar con mucha intensidad y a recuperarse con lentitud ante los estímulos emocionales. Marsha Linehan, en su modelo de la terapia dialéctico-conductual, la considera junto con un entorno invalidante uno de los elementos que contribuyen a las dificultades graves de regulación emocional. Las personas con vulnerabilidad emocional elevada pueden sentirse fácilmente desbordadas por la ansiedad, el miedo o la tristeza, y se benefician de entrenar habilidades de regulación, y de apoyo profesional cuando el malestar interfiere con su vida.

Vulnerabilidad como apertura: el enfoque de Brené Brown

La investigadora Brené Brown, de la Universidad de Houston, popularizó una visión distinta: la vulnerabilidad como la disposición a mostrarse con autenticidad en situaciones de incertidumbre, riesgo y exposición emocional. Según su trabajo, descrito en libros como Daring Greatly (2012), mostrarse vulnerable no es debilidad sino una condición necesaria para la conexión humana, la creatividad y el cambio, y suele ir acompañada de miedo y de vergüenza. Decir «te quiero» primero, pedir ayuda, reconocer un error o hablar de lo que duele implica riesgo, pero también construye confianza e intimidad. Es importante matizar que la vulnerabilidad sana no es exponerse sin criterio a cualquiera: requiere elegir en quién confiar y marcar límites, algo para lo que ayuda ser asertivo.

Vulnerabilidad social

En el ámbito social se habla de personas o grupos vulnerables cuando, por su edad, enfermedad, discapacidad, pobreza, exclusión, violencia o discriminación, tienen más dificultades para ejercer sus derechos y protegerse de los riesgos. Los niños, las personas mayores, las víctimas de violencia o los migrantes en situación irregular son ejemplos habituales. La vulnerabilidad social no es una característica inherente a la persona, sino el resultado de la interacción entre sus circunstancias y la falta de apoyos y protección en su entorno, por lo que se puede reducir con políticas y redes comunitarias.

Cómo cuidarse cuando se es vulnerable

  • Aceptar la propia vulnerabilidad como parte de ser humano, sin culparse por ella.
  • Cuidar la salud básica: sueño, alimentación, ejercicio y límites en el consumo de sustancias.
  • Cultivar relaciones de apoyo y aprender a pedir ayuda a tiempo.
  • Mejorar las habilidades sociales y de regulación emocional.
  • Fijar límites claros y elegir con cuidado ante quién abrirse.
  • Acudir a un profesional cuando el malestar sea intenso o duradero. Si hay pensamientos de hacerse daño, en España se puede llamar al 024, línea gratuita de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa ser vulnerable en psicología?
Tiene dos sentidos principales: tener una predisposición que aumenta el riesgo de desarrollar un problema psicológico ante el estrés, o mostrarse emocionalmente abierto y auténtico asumiendo el riesgo de salir herido.
¿Qué es el modelo de diátesis-estrés?
Es un modelo propuesto por Zubin y Spring en 1977 según el cual los trastornos mentales surgen de la interacción entre una vulnerabilidad previa (genética, biológica o psicológica) y factores de estrés del entorno.
¿Ser vulnerable es una debilidad?
No necesariamente. Todas las personas somos vulnerables. Según Brené Brown, mostrarse vulnerable requiere valentía y es la base de la conexión, la confianza y el crecimiento personal, siempre que se haga con criterio y límites.
¿Qué diferencia hay entre vulnerabilidad y resiliencia?
La vulnerabilidad es la susceptibilidad a verse afectado por la adversidad. La resiliencia es la capacidad de adaptarse y recuperarse frente a ella. Ambas pueden coexistir en una misma persona, y la resiliencia se puede reforzar.
¿Quiénes son las personas en situación de vulnerabilidad social?
Son quienes, por edad, enfermedad, discapacidad, pobreza, violencia o discriminación, tienen más dificultades para proteger sus derechos y afrontar riesgos. Esta vulnerabilidad depende de las circunstancias y de los apoyos disponibles, y puede reducirse.

Referencias

  • Zubin, J. y Spring, B. (1977). Vulnerability: A new view of schizophrenia. Journal of Abnormal Psychology, 86(2), 103-126.
  • Werner, E. E. y Smith, R. S. (1982). Vulnerable but Invincible: A Longitudinal Study of Resilient Children and Youth. McGraw-Hill.
  • Brown, B. (2012). Daring Greatly: How the Courage to Be Vulnerable Transforms the Way We Live, Love, Parent, and Lead. Gotham Books.
  • Linehan, M. M. (1993). Cognitive-Behavioral Treatment of Borderline Personality Disorder. Guilford Press.

Cómo citar este artículo

Equipo de Conceptualia. (2023). «Vulnerabilidad». Conceptualia. https://conceptualia.es/ser-humano/psicologia/vulnerabilidad/

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