
Mitos fundacionales
Los mitos fundacionales explican cómo nació un pueblo o una ciudad: te contamos sus rasgos, sus tipos y los grandes relatos de Roma, Tenochtitlan, Cuzco o Cádiz.
Los mitos fundacionales son los relatos con los que un pueblo, una ciudad o una dinastía explica cómo empezó su historia. Unos gemelos amamantados por una loba, un águila posada sobre un nopal o una vara de oro que se hunde en la tierra marcan el momento y el lugar en que una comunidad dejó de vagar y echó raíces. Más que informar de lo que ocurrió, estos relatos dicen quién es ese grupo, de dónde procede y por qué ocupa el lugar que ocupa.
¿Qué son los mitos fundacionales?
Un mito fundacional es un relato tradicional que narra el origen de una comunidad humana concreta: la fundación de una ciudad, el nacimiento de un pueblo, el establecimiento de un reino o el comienzo de un linaje gobernante. Como todo mito, sitúa la acción en un tiempo prestigioso y lejano y suele mezclar personajes humanos con dioses, héroes o señales sobrenaturales.
Su rasgo distintivo es el objeto: no explica cómo surgió el mundo (eso lo hacen los mitos cosmogónicos) ni por qué existe un fenómeno natural o una costumbre (función de los relatos etiológicos, emparentados con las leyendas etiológicas), sino por qué «nosotros» estamos aquí y somos quienes somos. El historiador de las religiones Mircea Eliade señaló que los mitos de origen funcionan como modelo: repetirlos y conmemorarlos permite a una sociedad regresar simbólicamente a su comienzo y renovar su sentido.
Características
- Un acto inaugural: trazar un surco, levantar un altar, clavar una vara o cruzar un río. Ese gesto separa la errancia del asentamiento.
- Un fundador excepcional: héroe, semidiós, hijo del Sol o descendiente de una estirpe prestigiosa. Su linaje ennoblece a los que vienen detrás.
- Una señal o un mandato divino que indica el lugar elegido: un presagio de aves, un animal guía, un oráculo.
- Un viaje previo: muchos pueblos se presentan como emigrantes que llegan a su tierra después de una larga peregrinación.
- Un conflicto fundador: rivalidades entre hermanos, guerras con los vecinos o pruebas que el héroe debe superar.
- Variantes: casi nunca existe una versión única; los autores antiguos ya recogían versiones distintas y a veces contradictorias.
Tipos de mitos fundacionales
| Tipo | Qué funda | Ejemplo |
|---|---|---|
| De ciudad | Un asentamiento urbano concreto | Roma, Tenochtitlan, Tebas, Cartago |
| De pueblo o etnia | Un grupo humano y su identidad común | La salida de los mexicas desde Aztlán |
| De dinastía o Estado | Un linaje gobernante y su legitimidad | Manco Cápac y los incas; Jimmu y la casa imperial japonesa |
| De origen prestigioso | Un vínculo con una civilización admirada | Eneas y Roma; el troyano Bruto y Britania |
Grandes mitos fundacionales
Rómulo y Remo (Roma)
Según la tradición recogida por Tito Livio, Amulio arrebató el trono de Alba Longa a su hermano Numitor y obligó a la hija de este, Rea Silvia, a hacerse vestal para que no tuviera descendencia. Ella dio a luz gemelos, que atribuyó al dios Marte. Amulio mandó abandonar a los recién nacidos en el Tíber, pero la cesta encalló en la orilla, una loba los amamantó y el pastor Fáustulo los crio. Ya adultos, los hermanos decidieron fundar una ciudad y, para saber quién le daría nombre, consultaron el vuelo de las aves: Remo vio seis buitres desde el Aventino, y Rómulo, doce desde el Palatino. La disputa terminó con la muerte de Remo. La fecha tradicional de la fundación, el 21 de abril del 753 a. C., procede de los cálculos de Varrón.
Eneas, el antepasado troyano
Los romanos añadieron otra raíz más antigua. Eneas, hijo de Venus y del troyano Anquises, escapó de Troya en llamas con su padre a hombros y su hijo Ascanio de la mano. Tras años de viaje llegó al Lacio, donde sus descendientes fundarían Alba Longa, y de esa estirpe nacerían Rómulo y Remo. Virgilio dio forma a esta historia en la Eneida, una epopeya escrita bajo Augusto, cuya familia, la gens Julia, presumía de descender de Ascanio, también llamado Iulo. El mito unía así el origen de la ciudad con el poder de su primer emperador.
El águila sobre el nopal (Tenochtitlan)
Los mexicas contaban que salieron de Aztlán, un lugar de ubicación incierta, y peregrinaron durante generaciones guiados por su dios Huitzilopochtli. Este les había anunciado que se asentarían donde encontraran un águila posada sobre un nopal que crecía en una piedra. La señal apareció en un islote del lago de Texcoco, y allí levantaron Tenochtitlan; la fecha tradicional es 1325. En las versiones más difundidas el águila devora una serpiente, y esa imagen preside hoy el escudo nacional de México.
Manco Cápac y Mama Ocllo (Cuzco)
El Inca Garcilaso de la Vega recogió en sus Comentarios reales (1609) la versión según la cual el Sol envió a sus hijos Manco Cápac y Mama Ocllo desde el lago Titicaca para civilizar a los hombres. Llevaban una barra de oro que debían hundir en el suelo: donde se hundiera por completo, fundarían su reino. Ocurrió en el valle del Cuzco, que sería la capital del Tahuantinsuyo. Otra tradición andina, la de los hermanos Ayar, sitúa el origen en una cueva cercana a Pacaritambo; la existencia de dos relatos muestra que el mito admitía variantes.
Hércules y Cádiz
Gadir, la actual Cádiz, fue fundada por navegantes fenicios de Tiro, que levantaron allí un gran templo a su dios Melqart. Los griegos y romanos identificaron a Melqart con Heracles (Hércules), y la tradición acabó atribuyendo al héroe la fundación de la ciudad o, al menos, su protección. El mito se enlazó con el robo de los bueyes de Gerión, uno de sus doce trabajos, y con las columnas del estrecho. La leyenda pervive en los escudos de Cádiz y de Andalucía, donde aparece la figura de Hércules. Los autores antiguos fechaban la fundación hacia el 1100 a. C.; la arqueología no documenta la ciudad fenicia antes de los siglos IX-VIII a. C.
Otros ejemplos
- Tebas: por consejo del oráculo de Delfos, Cadmo sigue a una vaca hasta el lugar donde el animal se tumba, mata a un dragón y siembra sus dientes, de los que brotan guerreros armados que serán los primeros tebanos.
- Cartago: la reina Dido, huida de Tiro, pide solo la tierra que pueda abarcar una piel de buey; la corta en tiras finísimas y rodea con ellas toda una colina.
- Japón: el Kojiki (712) y el Nihon shoki (720) presentan a Jimmu, descendiente de la diosa solar Amaterasu, como primer emperador.
- Britania: Godofredo de Monmouth (siglo XII) popularizó la figura del troyano Bruto, bisnieto de Eneas, como fundador de la isla, que habría tomado de él su nombre.
Función identitaria
Los mitos fundacionales son, ante todo, herramientas de identidad cultural. Cumplen varias funciones a la vez:
- Cohesión: todos los miembros del grupo comparten un mismo origen, real o imaginado, y se reconocen como «hijos» de un fundador común.
- Legitimidad: justifican la posesión de un territorio (los dioses lo eligieron) o el derecho de una familia a gobernar (desciende del Sol, de Venus o de Amaterasu).
- Modelo de conducta: el fundador encarna virtudes que el grupo valora, como la piedad de Eneas hacia su padre y sus dioses.
- Memoria ritual: Roma celebraba su fundación cada 21 de abril en la fiesta de las Parilia, y muchas ciudades siguen festejando su aniversario.
La función no desapareció con la Antigüedad. Los Estados modernos también construyen relatos de origen con batallas y héroes; Benedict Anderson describió las naciones como «comunidades imaginadas» sostenidas en parte por narraciones compartidas. Del Imperio romano, que acuñó monedas con la loba y los gemelos, al escudo de México, los mitos fundacionales siguen presentes en símbolos oficiales.
Mito fundacional, historia y leyenda
Un mito fundacional puede contener un núcleo histórico: Roma existió, los mexicas llegaron al lago de Texcoco y los fenicios fundaron Cádiz. Lo mítico es la explicación: los presagios, los padres divinos, las intervenciones sobrenaturales. La arqueología documenta poblados en el Palatino anteriores al 753 a. C. La frontera con la leyenda es borrosa: cuando el relato incluye dioses y explica el sentido último de una comunidad, se habla de mito; cuando se centra en hechos y personajes humanos más cercanos, de leyenda.
Importancia
Estudiar los mitos fundacionales ayuda a entender cómo las sociedades construyen su memoria colectiva y por qué ciertos símbolos (una loba, un águila, unas columnas) despiertan tanta adhesión. También permite reconocer su uso político: la misma historia puede integrar a una comunidad o excluir a quienes no comparten ese supuesto origen común.
Ejercicios resueltos
1. ¿Es un mito fundacional un relato que explica por qué los murciélagos solo salen de noche?
No. Explica un fenómeno natural, no el origen de una comunidad: es un mito etiológico.
2. En el mito de Tenochtitlan, identifica el viaje, la señal y el lugar de fundación.
Viaje: la peregrinación desde Aztlán. Señal: el águila posada sobre un nopal, anunciada por Huitzilopochtli. Lugar: un islote del lago de Texcoco.
3. ¿Qué función cumplía para Augusto que Eneas fuera antepasado de los romanos?
Su familia decía descender de Ascanio (Iulo), hijo de Eneas y nieto de Venus. El mito le daba un origen divino y legitimaba su poder.
4. Clasifica según lo que fundan: a) Manco Cápac; b) Dido y Cartago; c) la salida de Aztlán.
a) Dinastía y Estado (los incas); b) ciudad; c) pueblo (los mexicas).
Preguntas frecuentes
¿Qué es un mito fundacional?
¿Cuál es el mito fundacional de Roma?
¿Qué diferencia hay entre un mito fundacional y un mito etiológico?
¿Los mitos fundacionales cuentan hechos reales?
¿Siguen existiendo mitos fundacionales hoy?
Referencias
- Eliade, M. Mito y realidad. Barcelona: Kairós.
- Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación, libro I. Madrid: Gredos.
- Grimal, P. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Paidós.
- Anderson, B. Comunidades imaginadas. México: Fondo de Cultura Económica.
Cómo citar este artículo
Equipo de Conceptualia. (2026). «Mitos fundacionales». Conceptualia. https://conceptualia.es/cultura-y-sociedad/cultura/mitos-fundacionales/

















